

En 2015, cuando se convirtió en la sensación del certamen nacional al terminar como subcampeón y superar a los jugadores de mayor rango en la lid, Yuniesky Quesada Pérez e Isán Reynaldo Ortiz Suárez, el santaclareño Ermes Espinosa Veloz me confesó que su sueño era llegar a los 2500 puntos de Elo, estabilizarse sobre esa cifra y completar el título de Gran Maestro.
Lo primero lo logró hace rato, mientras que lo segundo acaba de cumplirse. En realidad la noticia nos había llegado semanas atrás, pero la intermitencia de la presencia de la lista Elo de los cubanos en el ranking de la FIDE nos llevó a ser cauteloso y esperar.
En la relación de septiembre Ermes ocupa el noveno escaño del escalafón del país con 2524 unidades y al lado de su nombre aparecen las siglas de GM.
Así que podemos afirmarlo: Ermes Espinosa ya es Gran Maestro y habrá que buscarle en el Palacio del Ajedrez de Villa Clara un espacio en la galería de los que ostentan tal rango en la provincia. Me alegro muchísimo porque he sido testigo de la tenacidad de este trebejista de 30 años en el mundo de las 64 casillas.
Es el fruto de la constancia. Fue un camino largo, pues hizo varias normas de Maestro Internacional y cuatro de Gran Maestro, antes de alcanzar el máximo pergamino que otorga la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE).
Con Ermes, nuestro archipiélago ha graduado a 37 Grandes Maestros (29 hombres y 8 mujeres), sin contar los que lo obtuvieron residiendo en el exterior.
Villa Clara ha sido la que más ha contribuido a ese grupo de calificados exponentes del llamado deporte mente con siete, seguida de La Habana, con seis.
El primero en lograrlo en el territorio fue el desaparecido Guillermo García González, en 1976. Le siguieron Jesús Nogueiras Santiago (1979), Frank de la Paz Perdomo (2004), Yuniesky Quesada Pérez (2005), Aramís ílvarez Pedraza (2010) y Sandro Pozo Vera (2012).
El merecido título de Ermes Espinosa constituye un hermoso homenaje al Guerrillero Heroico, próximo al 50 Aniversario de su caída en Bolivia y al 20 del traslado de sus restos a Santa Clara.
Adelantándose a su tiempo, el Che pronosticó en 1963 que Cuba tendría Grandes Maestros, y eso sería también obra de la Revolución.