Tony Guzmán: «Soy un ferviente defensor de la cultura cubana »

El reconocido cantante y director villaclareño Antonio (Tony) Guzmán junto a su orquesta Poder Latino cumplió este mes de mayo 25 años de hacer buena música.

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Tony Guzmán, músico
Tony Guzmán y su orquesta Poder Latino se han mantenido durante 25 años defendiendo la música cubana. (Foto: Cortesía del entrevistado)
Francisnet Dí­az Rondón
Francisnet Dí­az Rondón
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29 Mayo 2019

Antonio (Tony) Guzmán es un hombre de sólidas convicciones. A un cuarto de siglo que cumplió de fundada su orquesta Poder Latino este mes de mayo, el reconocido cantante y director se mantiene defendiendo a puro corazón lo más auténtico de la música   y la cultura cubanas.

En entrevista con Vanguardia, el considerado uno de los hijos más ilustres de Rancho Veloz, Corralillo, expone y analiza cuestiones fundamentales acerca de su vida profesional y del acontecer musical actual en la isla.

Maestro, ¿qué insatisfacciones experimenta a esta altura de su carrera?

Entre ellas, no haber podido grabar toda la música que hemos hecho, pues a los músicos de provincia se nos hace muy difí­cil tener acceso a las disqueras. En los festivales Cubadisco, por poner otro ejemplo, se pide seleccionar en cada territorio el mejor talento, pero a la hora de elegir ya esos cupos tienen nombre.    

Tony, Guzmán, músico
El cantante de Rancho Veloz se considera un defensor de la cultura cubana. (Foto: Francisnet Dí­az Rondón)

«Otra insatisfacción ha sido la promoción internacional. Los empresarios y directivos casi siempre se quedan en la capital y no llegan a las provincias. Igualmente sucede con las presentaciones en los medios nacionales.

Hace unos años, en una entrevista ofrecida a este diario, manifestó que no era profeta en su tierra, porque apenas la orquesta era programada en la provincia, mientras que en otras le trataban con más consideración. ¿Continúa la misma situación en la actualidad?

Aunque ha mejorado un poco las presentaciones, todaví­a quedan algunos municipios en los que casi no nos presentamos en más de cinco años. Y eso que hemos sido parte de la Gira Descomunal (en el verano), una idea genial de la Dirección Provincial de Cultura para llevar nuestro talento más representativo a lugares recónditos, donde no puede llegar nuestro arte habitualmente.

«Por otra parte, todaví­a no podemos presentarnos en la cayerí­a norte, producto de la falta de sensibilidad de quienes allá contratan el talento artí­stico, o no jerarquizan a la hora de llevar a los mejores exponentes.

«Prefieren a los imitadores de Michael Jackson y las presentaciones de los espectáculos de Broadway con muy mala confección. Además, la remuneración del trabajo es í­nfima, con grandes diferencias con respecto a las “orquestas nacionales”, a las que se les paga mucho más.

A pesar de las exigencias e imposiciones del mercado musical, nunca has renunciado a los géneros y la estética que siempre ha defendido.

No me gustan las concesiones, sobre todo con el mal gusto que impera en los géneros que actualmente invaden el mercado. Muy malos textos que denigran el sexo femenino, que lo convierten en un objeto, y  un lenguaje soez, con recursos armónicos y melódicos muy pobres.

«Soy un ferviente defensor de los géneros cubanos y de la cultura cubana en general. Comencé en una época en que, a pesar de la música internacional que nos llegaba, se imponí­a la nuestra, y todas las manifestaciones foráneas se estrellaban contra nuestra identidad impenetrable.

¿Qué músicos y cantantes han influenciado más en tu carrera?

En primer lugar Benny Moré, todo una escuela, porque se aprende algo nuevo cada vez que lo escuchas. También, Raúl Planas, Celia Cruz, Barbarito Diez, Roberto Faz, Miguelito Cuní­, Félix Valois, Sixto Llorente (El Indio), Pete Conde, Cheo Feliciano, y muchos otros.

Su concierto dedicado al centenario de Benny Moré tuvo un gran impacto. ¿Cree que la obra del Bárbaro del Ritmo sigue estremeciendo en la actualidad, incluso a los jóvenes?

La obra del Benny es imperecedera. No ha nacido un fenómeno musical como él. Si enseñamos su impronta a la juventud, lo admirará y querrá. Solo lo conocen de referencia. Pero, ¿por qué cuando muchos jóvenes músicos trabajan en frontera o viajan al extranjero, buscan el repertorio tradicional y a nuestros exponentes más altos para interpretar su obra? Sencillamente, porque el comercio lo exige.

Tony Guzmán en el homenaje que le dedicara recientemente a Benny Moré
Tony Guzmán en el homenaje que le dedicara recientemente a Benny Moré, a quien considera su más grande influencia. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

«Entonces, cuando hacen un programa en la radio para los jóvenes, ¿por qué están ausentes los géneros más representativos de nuestra cultura y damos margen a otros de muy mala confección?

«Soy de los que piensa que nuestro acervo cultural no se puede perder. Los gustos se intencionan y nuestros medios tienen que hacer mucho más por defender nuestra identidad, además de las entidades de la Cultura y la recreación. Nos falta mucho desde la casa como primera institución de la enseñanza y para inculcar verdaderos valores.

¿Eres de los que cree que los jóvenes no «están perdidos », sino que hay que saber guiarlos?

La juventud no es mala, pues ella es la arcilla que debemos moldear y mostrarles el camino correcto a seguir. Somos los padres, maestros y las instituciones educacionales, los culpables de cómo puedan actuar.

«Se denota en los nuevos músicos que se gradúan un mercantilismo desenfrenado, por encima del amor a la profesión. A mi entender, dado por el contexto económico en el que se han desarrollado. La mente solo puesta en cómo ganar más sin importar lo que hagan para mantener la internet, lo último de las marcas y la moda, y la vida al nivel de lo que vemos de otros paí­ses desarrollados.

«Antes í­bamos a la fiesta con ropa de (la tienda) “El Cañonazo”, remodelada por nuestras madres, y nos divertí­amos mucho. No habí­a tanto alcoholismo y otras cuestiones en los jóvenes. Es nuestra culpa.

«En mi orquesta han pasado muchos músicos y a todos les hemos enseñado el rigor de la disciplina social y musical, y la educación formal. Hoy andan por el mundo y nos agradecen por la formación que aquí­ les dimos. La juventud se impone con su valor arrollador, pero tenemos que moldearla.

¿Cuánto significa Rancho Veloz para usted?

Rancho Veloz es todo, mi patria chica donde nací­ y me crié, y que pese a estar yo mucho tiempo fuera, no logro desprenderme de la nostalgia. Además, es mi pueblo, que me quiere y reconoce como su hijo y represento en donde vaya. Eso me ha costado recelos, porque por pertenencia soy de Corralillo, una tierra donde también estiman. Pero mis raí­ces están en aquel pequeño terruño.

Tus hijos, como otros artistas emergentes, representan un ejemplo de que la juventud sí­ tiene gusto por la música cubana tradicional y de calidad. ¿Eso te deja tranquilo en cuanto al legado que pueda dejar Tony Guzmán?

A mis hijos les he inculcado los valores morales y la verdadera identidad cultural que defiendo. En el caso de mi hija, está en sus manos mantener ese legado a través de su canto; en cuanto al varón, como trompetista le he obligado a superarse y hoy va marchando por ese buen sendero. Creo que el futuro está garantizado.

«Ahora me toca moldear a mis nietos. Cuestión difí­cil porque, a medida que pasa el tiempo, son mayores los fenómenos que vemos en la Cultura. Y que conste, no tengo nada contra ningún género musical especí­fico, pero sí­ contra el mal gusto.

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