El poeta atormentado

La poesí­a de Bonifacio Byrne pasó a la posteridad como una de las grandes odas a la patria. Vanguardia le rinde homenaje en el aniversario 160 de su natalicio este 3 de marzo.

Compartir

Foto del poeta cubano Bonifacio Byrne y la bandera cubana.
Este 3 de marzo se conmemora el aniversario 125 del natalicio del poeta cubano Bonifacio Byrne. (Foto: Tomada de internet)
Dayana Darias Valdés
2163
02 Marzo 2021

A Byrne lo conocí­ como la mayorí­a de los cubanos, en sus versos de distantes riberas, en el himno sagrada que es «Mi bandera », en un libro de texto para niños de primaria, en la voz de mi abuela y en la de Camilo. A Byrne lo conocí­ en fracciones, poco a poco, hasta dejarme arrastrar por sus tormentas.

Poema Mi bandera, de Bonifacion Byrne.
La carga patriótica de «Mi bandera » solo se compara con lo sentimental y estéticamente hermoso de los versos que lo componen. (Foto: Tomada de tiempo21.cu)

Matancero, el «último poeta patriótico de los tiempos coloniales », nacido en 1861. Su apego a la literatura no tiene mucho que ver con los años, surgió en el pequeño Bonifacio para hacerse presente en los más prestigiosos cí­rculos literarios de la Atenas de Cuba.

La poesí­a modernista lo transformó en intérprete de los entusiasmos y agoní­as del pueblo en la batalla contra la Corona española. Y, aunque no se incorporó a la lucha por la independencia, la libertad latió en su pecho y en su verso hasta el dí­a de su muerte.

Sus poemas más conocidos son «Harén de estrellas », «Déjalos », «Analogí­a »  y «Mi bandera ». Este último, escrito en la calle Jesús Marí­a no. 9, de la villa de Guanabacoa luego de que el poeta llegara a La Habana procedente de Estados Unidos, donde transcurrió su exilio, se publicó por primera vez el 5 de mayo de 1899, en el periódico Matancero de Cuba.

La carga patriótica de «Mi bandera » solo se compara con lo sentimental y estéticamente hermoso de los versos que lo componen. El alto lirismo de Bonifacio Byrne quedó grabado con tanta pureza que hoy quien se sienta realmente cubano, en cualquier parte del mundo, sabe «que no deben flotar dos banderas ».

El 26 de octubre de 1959, Camilo Cienfuegos, en su último discurso, desde la terraza norte del Palacio Presidencial, sentenció de manera memorable: « ¡Si deshecha en menudos pedazos, llega a ser mi bandera algún dí­a, ¡nuestros muertos alzando los brazos, la sabrán defender todaví­a! ».

Poeta cubano Julián del Casal.
Julián del  Casal, gran admirador de la obra de Byrne, consideró al autor de «Mi bandera » el primero de su generación en interrumpir el tono monótono de la poesí­a cubana. (Foto: Tomada de internet)

La poesí­a de Byrne pasó a la posteridad como una de las grandes odas a la patria. Su llamado genuino y santo es un grito enérgico a esta tierra, a los valores que guarda e ilumina.

Fue Julián del Casal, el mayor admirador de la obra de Byrne, quien lo consideró  el primero de su generación en interrumpir el tono monótono de la poesí­a cubana, en disociar el trabajo poético y lanzar una nota nueva, extraña y original:

«Es un caso más raro de lo que a primera vista parece, porque supone una fuerza incontrastable, resistente al medio, propia solo de los verdaderos artistas (…) Otra de sus cualidades, que tal vez sea un defecto para algunos, es que el poeta tiene, como muy pocos de los nuestros, el sentido de lo vago, de lo misterioso, de lo lejano, de lo desconocido, es decir, de todo lo que constituye la esencia misma de la poesí­a ».

Y cuando te lo sepas de memoria
y yo duerma en el vasto cementerio,
sus páginas destroza, y haz que bailen
una danza macabra con el viento.

Aunque en su época muchos crí­ticos le atribuyeron prosaí­smos al poeta matancero y lo tildaron de raro; aunque dijesen que su poesí­a no parecí­a cubana, para Casal la crí­tica era un dardo sin sentido.

Poeta cubano Bonifacio Byrne.
La poesí­a modernista de Byrne lo transformó en intérprete de los entusiasmos y agoní­as del pueblo en la batalla contra la Corona española. (Foto: Tomada de internet)

«No me parece extraño, pues, que Byrne, a quien tengo por verdadero poeta, haya hecho versos que parezcan escritos en las regiones nevadas del globo, prescindiendo en absoluto de cantar las decantadas bellezas tropicales (…).

«Lo que me sorprenderí­a mucho es que, a pesar de sus decepciones, de su cansancio y hasta de su desesperación, bastante visibles, en todas las páginas, para los que sepan leer, sin que necesite yo detenerme a entresacarlas, conservara todaví­a su antigua manera, la de las Mariposas, cantando las ilusiones, los ensueños y los devaneos de la primera edad.

«Por idéntico motivo, no creo que el poeta, al dedicar sus versos a Luzbel, el prí­ncipe de las tinieblas, lo haya hecho por seguir las huellas de Baudelaire o de Richepin, sino más bien, porque cansado de invocar al Bien acude a arrojarse entre los brazos del Mal ».

Y agrega: «Yo admiro en alto grado al poeta, porque me ha iluminado, con la antorcha de su talento, las tinieblas de su corazón; porque es un espí­ritu triste, y las almas felices, como los objetos grotescos, me inspiran repugnancia sin lí­mites; porque no ha halagado, con sus estrofas, los caprichos de la inmensa mayorí­a de los lectores; porque se ha atrevido a cantar, en admirables versos, lo que aquí­ no se puede apreciar, porque no se acierta a comprender, sin temor a la indiferencia del público, a las censuras de los crí­ticos o a las burlas de los critiquillos ».

Byrne fue un poeta atormentado, por la época, por la represión, por los lí­mites terrestres que dividen al hombre, por la absurda crí­tica y hasta por el viento. Su batalla fue la gloria de su tiempo; su poesí­a, una odisea, plagada de sobrevivientes, describiendo a viva piel el aguacero, el bendito aguacero que un feliz marzo dejó entrar los nubarrones, abrió su templo a la rima, entonces Byrne nació, yo lo conocí­ y me aprendí­ lo vivo..

Comentar