El derecho de vivir en una familia feliz

El reconocido promotor cultural y activista Ramón Silverio Gómez, fundador y director del Centro Cultural El Mejunje, de Santa Clara, habla de sus perspectivas y criterios sobre el nuevo Código de las Familias de Cuba, que saldrá a la luz próximamente.

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Ramón Silverio, promotor cultural y director de El Mejunje, de Santa Clara, Cuba.
Ramón Silverio Gómez, reconocido promotor cultural, activista y director del Centro Cultural El Mejunje. (Foto: Francisnet Díaz Rondón)
Francisnet Dí­az Rondón
Francisnet Dí­az Rondón
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15 Mayo 2021

Que la familia constituye la célula y base fundamental de la sociedad ha sido comprobado y evidenciado a lo largo de la historia de la humanidad. En ella adquirimos, de primera mano, los valores, principios y educación que nos convierten en individuos respetuosos del prójimo, del derecho ajeno y las leyes. Hoy dí­a el concepto de cómo se conforma y quiénes la integran ha variado de manera amplia y diversa.

La XIV Jornada contra la Homofobia y la Transfobia, y a favor de las diferencias culmina el próximo 17 de mayo, está dedicada, precisamente, al nuevo Código de las Familias de Cuba, que pronto será llevado a referendo popular para su aprobación definitiva.

Sobre el tema, Vanguardia conversó con Ramón Silverio Gómez, reconocido promotor cultural, activista y director del Centro Cultural El Mejunje, institución que durante años ha sido ejemplo en la lucha por la inclusión social, así­ como por el respeto a la diversidad sexual y de género de todos los seres humanos.

Cartel sobre las familias.
«La igualdad de derechos para todas. El paí­s necesita eso, que realmente la gente se sienta representada y sepan que tienen las mismas oportunidades, sea cual sea la familia elegida », manifiesta Ramón Silverio.  (Foto: Tomada de internet)

Silverio, ¿qué criterios tiene sobre el nuevo Código de las Familias?

Ya es un avance que se presente así­, en plural. Antes se reconocí­a solo la familia tradicional y convencional de mamá, papá, la niñita y el niñito, pero ahora incluye la inmensa variedad existente de familias de estos tiempos, muchas de las cuales han surgido por las propias circunstancias de la vida, o con núcleos conformados por personas del mismo sexo, tanto hombres como mujeres.

«Podemos observar las familias ensambladas, de la madre casada con un hombre que no es el padre de los hijos y viven juntos, o a la inversa, la del padre casado con la madrastra; la conformada solo por nietos y abuelos, las de personas que conviven y no son consanguí­neos, los que crí­an y educan a los muchachos de otros… En fin, ese concepto amplio es el primer logro. Es un código que debe renovarse, pues el actual no refleja muchos de los problemas, y también avances, de la sociedad cubana ».

Para usted, deben contenerse los derechos de toda esa variedad de familias y de cada quien como individuo dentro de la sociedad.

Sí­, la igualdad de derechos para todas. El paí­s necesita eso, que realmente la gente se sienta representada y sepan que tienen las mismas oportunidades, sea cual sea la familia elegida. Que tus familiares entiendan que tu cuerpo es tuyo y tienes la libertad de usarlo como desees. Ese respeto a la individualidad es muy importante. Basta de censura a lo que cada cual hace con su vida.

«Los individuos deben tratar, por todos los medios, de ser felices, y una manera de lograrlo es vivir como quieran vivir, con la persona que elijan para su vida. De hecho, hay una voluntad polí­tica para que eso suceda ».

¿Cómo percibe el recibimiento que la población dará al nuevo Código?

Me parece que, a pesar del rechazo de muchas personas y su desacuerdo, el Código de las Familias va a ser aprobado con todos sus elementos, que ya se discutirán, y con las propuestas surgidas de la población podrá irse enriqueciendo.

«Ya tenemos experiencia de cuando se analizó la nueva Constitución, con diversas propuestas que aportaron a los artí­culos, o se quitaron y agregaron otros. Esa es verdaderamente la democracia, el ejercicio ciudadano, que la población compruebe que su pensamiento y sus planteamientos se tomen en cuenta, y sean reflejados en un documento tan importante. No todo estará, pero sí­ una buena parte. Pienso que el debate del Código de las Familias será muy rico ».

Cartel sobre las familias.
Hoy dí­a el concepto de cómo se conforma y quiénes integran una familia ha variado de manera amplia y diversa. (Foto: Tomada de Internet)

Ya El Mejunje lanzó su campaña de debate y apoyo al Código…

El Mejunje siempre se adelanta, y ya lo estamos haciendo. Aún no lo tenemos en la mano, pero abogamos y estamos seguros de la justeza de ese documento. Para nosotros es una cuestión de principios apoyarlo, discutir lo que se deba discutir, aunque no siempre coincidamos, y respaldar todas las transformaciones.

«Iniciaremos la batalla por nuestros logros. Si alguien puede mostrar resultados en ese empeño es El Mejunje, la ciudad de Santa Clara y esta provincia de Villa Clara. Aquí­ hay fenómenos, sociales, culturales y humanos que solo pueden suceder en Santa Clara ».

Usted conoce a muchas personas que conforman ese tipo de núcleo no convencionales, incluso con hijos, y que han demostrado su funcionalidad, el respeto de las leyes y de la sociedad. ¿Qué piensa de los criterios que reniegan e invalidan ese tipo de familia?

Creo que la experiencia de lo vivido me ha dado la riqueza para valorar ese asunto. Ya tengo 37 años con El Mejunje, por lo tanto, he visto a los hijos de parejas del mismo sexo que crecieron allí­, y hoy son hombres y mujeres í­ntegros. Son mis amigos. Allí­ también han estado los niños de las roqueras y los roqueros más connotados de Santa Clara, que se criaron en ese ambiente y lo agradecen, porque les aportó otra manera de ver la vida, de ser verdaderos amigos, solidarios.

«Conozco ejemplos de muchachos que se criaron y conviven con padres bisexuales, lo cual no tiene nada que ver con la educación que se les dedicó, y a niños que tienen dos mamás o dos papás. Eso no se pega, y son mejores hijos y ciudadanos que otros criados por parejas y matrimonios tradicionales.

«Lo que sí­ hacen es convertirse en personas mucho más inclusivas, basadas en el respeto. Muchos de esos hijos de padres con diferente orientación sexual son heteros, y tienen su esposa o su esposo. Yo no me invento nada, ha sido la práctica de la vida. Son personas que quiero y me respetan mucho, a quienes he visto nacer, crecer, desarrollarse, casarse, tener hijos, y saberlos educar como seres útiles y profesionales ».

¿Cuáles son las expectativas de El Mejunje?

Ya tendremos en nuestras manos el Código de las Familias y podremos seguir conversando. Pero estoy convencido de que será mucho más inclusivo, dará un cúmulo de libertades a la gente y va a lograr que el paí­s gane en derechos para sus ciudadanos. Nadie se va a sentir marginado ni se le negará contraer matrimonio por ser gay o lesbiana.

«Y desde ahora estoy ofreciendo El Mejunje para todo el que quiera casarse. Al menos, la primera boda en Santa Clara que sea allí­ ».

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