
A 25 años de logros, glorias y tropiezos, y también de sobreponerse a las dificultades, la agrupación villaclareña de música instrumental Raptus Ensemble continúa su quehacer sin detenerse.
Bajo el liderazgo del maestro Alejandro Yera, el grupo, surgido el 28 de septiembre de 1996, ha estado integrado por excelentes músicos que, de una manera u otra, aportaron o dejaron su impronta. Los maestros Luis Alberto de Zayas, Miguel Rivera, Onix Rodríguez Tápanes, Leslie Rodríguez, Raúl Zaballa, Olga Quintana, Roberto Fortún, Ariel Marrero y Alfredo Oquendo, entre otros, formaron parte del colectivo a lo largo de su historia.

En la actualidad lo integran Niurys Moreno del Pozo (fagot), William Machado Montenegro (clarinete), Axel Yera (percusión) Jonathan Castillo (trombón), Ernesto O’Relly (saxo) y Alejandro Yera (clarinete y dirección general). Este formato le otorga una sonoridad diferente, atractiva y diversa.
Para Yera la enseñanza y la labor con la música de cámara deviene «un trabajo de relojero » que contiene muchos detalles. En el caso de Raptus, el desempeño ha sido de manera coral, cada uno tiene su protagonismo, lo cual hace más difícil la interpretación de las piezas, al compartirse la melodía entre todos.
«La melodía tú la puedes compartir, pero no separar. Tienes que tratar de que todo el mundo tenga la misma sintonía de lo que se está haciendo. Pienso que lo más divertido se halla en eso y en departir con la gente », dice.
Aunque Raptus ha cultivado la música de cámara, tradicionalmente destinada a salas de concierto y espacios determinados, la agrupación se ha salido de ese marco para ofrecer su música en lugares tan disímiles como la glorieta del parque Vidal o el Boulevard de Santa Clara. Con esta iniciativa no se ha reducido la calidad de los espectáculos y ha permitido llegar a un público más amplio.
«En la calle tienes la oportunidad de que te conozca muchísimo público que no va a las salas de concierto. A veces me parece que lo que hacemos es elitista; pero cuando sales de ese marco te percatas de que mucha gente te descubre, y puede ser que después también vaya a los teatros ».

«Hago la misma música en la calle que en la sala de concierto. Esa experiencia en el Boulevard o la glorieta ha sido muy reveladora, pues son espacios que me gustan, para los cuales nos preparamos y constituyen un reto. La concentración a veces es difícil por la disociación que causan los ruidos; no obstante, también te ayuda y prepara a hacer mejor el trabajo », manifiesta Yera.
Con la pandemia, la agrupación no guardó los instrumentos en los estuches. Ante el cese de las actividades culturales, dieron rienda suelta a la imaginación y publicaron pequeños videos en las redes sociales.
«Decidimos hacer algo diferente, porque habitualmente estudiamos de manera individual en nuestras casas, lo que se vuelve muy aburrido. Filmamos algunos audivisuales en formatos más pequeños, una posibilidad que da el ensemble, o sea, el poder fragmentar el grupo y diversificar nuestras presentaciones.
«Los músicos que tengo ahora son creativos, espectaculares, y pueden inventar cualquier cosa. Quisimos disfrazarnos y, de alguna forma, burlarnos de nosotros mismos para publicarlo en las redes sociales. Mucha gente no lo ha entendido y les parece ridículo, pero para nosotros fue muy divertido », aseguró.