
El desaparecido director de televisión y cine Eduardo Moya (Mientras tanto, Los comandos del silencio, De tu sueño a mi sueño, Sumbe) contó a los alumnos de un curso de Guion del cual yo formaba parte que cuando salió a la luz la inolvidable teleserie Algo más que soñar, dirigida por él, la historia de los personajes de Carlos Manuel (Patricio Wood) y Ana (Aida Hernández) suscitó una polémica inesperada.
A sus oídos llegaron opiniones nada agradables e incluso algunas se las dijeron personalmente de parte de personas que no aprobaban la relación amorosa entre ambos personajes. No entendían cómo «un muchacho tan lindo » como Wood iba a fijarse en ella y preferirla por encima de Marina (Beatriz Valdés), la otra pretendiente.

Muchos recordarán que Ana era joven, negra, gimnasta de alto rendimiento del equipo Cuba en la vida real y su rostro encajaba perfectamente en los llamados cánones de belleza modernos. El propio Moya la describía como una «diosa de ébano »; pero, de todos modos, los inconformes no concebían que el chico de ojos azules de «buena familia », además, en la serie, o sea, de envidiable posición económica (casa enorme, carro, glamour…) se fijara en ella y no en la, años después, protagonista de La bella del Alhambra.
Una historia parecida se repite a la distancia de casi cuatro décadas. Tal pareciera que la sociedad cubana se quedó estancada en cuanto a la eliminación de prejuicios, estereotipos, cánones y aceptación de los demás tal como son.
Ahora, los pretéritos conceptos y opiniones resurgen ante la trama protagonizada por Yanara (Yessica Borroto) en la muy comentada y polémica telenovela Tú, pues a algunos no les cabe en la cabeza que la muchacha también como Ana, joven, negra y en la vida real modelo profesional tenga «locos » a tres hombres detrás de ella. Lo consideran casi inconcebible o una herejía.
Aquí se imponen un grupo de interrogantes. ¿Cómo es conceptual, biológica, fenotípica y hasta biométricamente una persona bella? ¿Quién(es) designan quién es o no bello(a)? ¿Una persona catalogada como bella tiene que gustar a todos por igual? ¿Una persona catalogada como no bella ha de ser rechazada por todos por igual? ¿El color de la piel o un determinado tipo de cabello determina quién es o no bello(a)?
Por otra parte, ¿por qué Ana no podía ser preferida, atraer y enamorar a un apuesto joven blanco, de ojos azules y familia acomodada? ¿Por qué Yanara no puede poner a sus pies a tres hombres diferentes y atractivos? ¿Quién explica convincentemente, con argumentos sólidos, que eso no sea posible?

Probablemente, las respuestas sean tan diversas e infinitas como estrellas hay en las galaxias. No obstante, no puede negarse que muchos de los que no consideran bellas a estas actrices (hay quienes a modo de defensa acotan que solo se refieren a los personajes ¿?) se encuentran influenciados por una enorme cuota de prejuicios y falsos estereotipos que, por desgracia, no pueden extirparse de nuestra sociedad de la noche a la mañana.
También sobre la polémica alrededor de Yessica Borroto se han hecho interesantes reflexiones basadas en que Anabel interpretado por Alicia Hechavarría también tiene en la telenovela a tres hombres interesados en ella; sin embargo, ello no ha suscitado la tormenta de adversas opiniones que se han destapado en el caso de Yanara. ¿Por qué una sí y la otra no?
Acerca del tema hay mucha tela por donde cortar. Pensar que las opiniones negativas solo derivan de gustos personales, y no de un profundo y complejo fenómeno de cánones prestablecidos y prejuicios enraizados, sería pecar de ingenuos. Aún queda mucho por reflexionar, analizar, hacer, luchar, educar y cambiar dentro de nuestra compleja y, en el fondo, humana sociedad para derrumbar esos arcaicos pensamientos.

Solo habremos avanzado al respecto cuando las muchas Ana y Yanara existentes no sean contempladas con extrañeza por atraer hombres, sino que sean vistas como seres humanos dignos, plenos y en su total dimensión, con todo el derecho de amar y ser amadas.