Cuando se les ve juntos parecen dos notas musicales armonizando afinadas en la melodía de una canción o dos palabras perfectamente armadas dentro de un bello poema. Así son Yeni (Turiño) y Yasmany (González), dos jóvenes que unieron sus corazones, sus sueños, sus luchas y causas para desandar, mano a mano, los senderos de la vida.
Ella, trovadora y actriz; él poeta y actor, ambos construyen día a día su relación sin importar los molinos de viento. El amor y el arte no solo los complementa como pareja, también los define como personas de bien y cultivadores de belleza, esa que tanto necesita, y precisa, este mundo nuestro.
—¿Dónde y cómo se conocieron?
—Yeni: «Estaba en la terminal de La Habana esperando la guagua al puerto de Batabanó —de donde sale el barco hacia la Isla (de la Juventud)— sentada con los pies encima de la maleta al lado de Giselle Lucía Navarro, una escritora y amiga de La Habana. Cuando ella me dice: ¡Um! Ahí vienen los pinareños».
Yasmany: «Después en Batabanó ella me pregunta si soy músico y le dije que no, que tenía un oído musical muy cuadrado, y no sabía mucho al respecto, mucho menos cantar. A partir de ahí comenzamos a hablar. Le ayudé a cargar las maletas hacia el ferry, se sentó al lado mío, me preguntó si podía recostar la cabeza a mi hombro y le dije que sí, no me molestaba. Ya en el resto del trayecto fuimos estableciendo una comunicación».
—¿Qué les atrajo de una y del otro?
—Yeni: «Se acercaron Yasmany y Osmany Echeverría (también escritor y amigo de Pinar del Río), entonces vi un muchacho delgado igual que yo, con el pelo crespo, igual que yo, y me atrajo lo exótico que lucía. Me senté a su lado en el barco y me dormí en su hombro. Decidí que quería ser su novia cuando lo escuché leer, porque es rarísimo encontrar a un poeta que defienda sus versos oralmente sin caer en lo aburrido. Eso también me sorprendió de Yasmany: su teatralidad. En el mar empezó todo».
Yasmany: «No conocía a Yeni, lamentablemente. Había cosas de la trova cubana que no llegaban a Pinar del Río y desconocía muchos de los jóvenes trovadores cubanos en ese entonces. Me atrajo cuando empezó a cantar. Descubrí esa personita delgada que tocaba una guitarra maravillosa, con unas canciones hermosas y una voz cautivadora que me llamó la atención. Fue como un canto de sirena en una Isla de la Juventud rodeada de mar por todas partes. Después me pidió que le dijera algunos de mis poemas y que le leyera prácticamente el libro entero».
—¿Cómo ven el amor?
—Yeni: «El amor es algo necesario, el amor en todas sus variedades. Específicamente, el amor de pareja lo es aún más. Nosotros siempre decimos que somos muy buenos amigos, más allá de la relación amorosa. Los matrimonios pueden, o no, acabarse, así es la vida, pero nosotros estamos más allá de eso. En el presente nos queremos mucho y aprovechamos cada minuto juntos».
Yasmany: «A pesar de que existe la química y tiene que haber una chispa necesaria para que una relación se establezca y haya ciertas empatías, también las diferencias son importantes. Yo veo el amor como eso que uno construye día a día: levantarse y acostarse juntos, compartir momentos de felicidad, apoyarse en momentos difíciles… El amor es eso, algo que uno va construyendo todos los días con esa persona que elegiste para vivir, y puedes tener diferencias de opiniones, o algún pleito por cosas tan nimias y triviales como fregar los platos, pero uno debe entender que a pesar de cualquier dificultad u obstáculo existen cosas que hay que sortear para vivir».
—¿Creen en el amor verdadero?
Yeni: «Sí. El amor verdadero es el que uno decida que sea el amor verdadero. Es un concepto romántico y me encanta el romanticismo».
Yasmany: «A pesar de existir toda una mitología, cuentos, leyenda y fábulas acerca del amor verdadero, que si un hilo rojo nos ata la persona que realmente amamos, y las almas gemelas siempre se encuentran y compartieron vidas pasadas; y a pesar de que otras personas dicen que el amor verdadero no existe, pienso que sí. Y se construye en el día a día, en la verdad cotidiana, en los avatares, en la felicidad y en todo lo que uno está dispuesto a afrontar y construir».
—Como personas del mundo del arte, cómo asumen la relación de pareja.
Yeni: «Creo que estar los dos en el mundo del arte nos hace entendernos mejor y superar, a veces, situaciones y carencias complicadas que la vida diaria del hogar trae consigo. Miramos la parte positiva de todo y creamos un balance cuando uno de los dos se siente mal, pues el otro es quien levanta los ánimos y así. Además, nuestros momentos de creación coinciden y no me tengo que ir a otra habitación cuando estoy tocando la guitarra. Yasmany ha creado un sentido para escribir mientras escucha ese sonido, cosa que, sinceramente, si fuera al revés, yo no pudiera escribir con alguien tocando guitarra al lado mío.
«También Yasmany la mayoría de las veces guía mis lecturas y, a pesar de ser la trovadora, él tiene más cultura musical que yo y siempre me pone música que desconozco. Tener una persona de la capacidad y el conocimiento que tiene Yasmany también es algo que me encanta».
Yasmany: «Yeni a mí como pareja en el arte me complementa. Sobre todo porque ella es mi primera lectora y editora. Mis poemas son largos y ella tiene ese oído maravilloso de saber cortar y quitar. También sabe apoyarme cuando me siento deprimido, de ser el sostén, de alentarme a crear. Ella es mi crítico extraordinario, la persona que en materia de arte me dice las verdades como tienen que ser y escucho su opinión. Igual pasa al revés cuando ella me pide un criterio artístico sobre algo se lo doy sin miramientos, llegamos a un entendimiento y nos vamos complementando. He creado la capacidad de escribir con Yeni tocando la guitarra, y podemos estar los dos creando en el mismo espacio físico y eso nos va llenando de cierta energía».
—¿Se han dedicado canciones o poemas, entre ambos?
Yeni: «Siempre. Canciones propias y ajenas, poemas propios y ajenos. Yasmany forma parte de mi día a día y por ende está presente en todas mis canciones».
Yasmany: «Todos mis libros están dedicados a Yeni, los escritos en el tiempo que nos conocemos desde hace siete años. Independientemente de estar dirigidos para un público lector también los hago para ella. Cada poema que escribo tiene algo nuestro, cada texto, aunque sea fantástico, tiene un fragmento de algo que nos relaciona».
—¿Cómo enfrentan su matrimonio en la vida cotidiana?
Yeni: «Es complicado, porque a pesar que nos parecemos somos personas distintas que en algún momento no estamos de acuerdo; además, son muchos los obstáculos de todo tipo. Pero todos los días es una aventura y eso es lo cuenta, que cada uno sea el sostén del otro».
Yasmany: «A pesar de todas las necesidades y vicisitudes que podemos estar sufriendo los cubanos, una pareja, un matrimonio en Cuba, los contratiempos que sufre una joven pareja hoy en día, nosotros siempre nos apoyamos mutuamente. Nos damos ánimo cuando algo no sucede de la manera que lo teníamos planificado y nos vamos levantando del piso el uno al otro.
«Más allá de la relación matrimonial que podamos tener, Yeni es mi gran y mejor amiga, y siempre digo que yo también soy su amigo. Podemos contar el uno con el otro, confiar entre los dos y afrontar todo lo que depare de puertas para afuera de la casa. Compartir la vida con ella es una aventura, levantarse y descubrir cosas, enfrentarse, tener opiniones iguales o encontradas, buscar la manera de cómo llegar a lo que necesitamos y afrontar esos factores externos que en estos momentos puedan existir dentro de nuestro país y de la vida de dos jóvenes que han elegido vivir juntos».