A fines del año pasado, la Real Academia Española dio a conocer la versión electrónica 23.8.1 del Diccionario de la lengua española (DLE). Fiel al precepto de que el idioma cambia y se adapta a los tiempos contemporáneos, la entrega llegó a solo unos meses de publicar la edición 24.ª de esta obra académica, prevista para 2026.
La actualización incluye varias novedades pertenecientes al campo de las ciencias. Entre ellas destacan los términos gravitón, recogido como «partícula cuántica hipotética que se considera transmisora de la interacción gravitacional», y termoquímico(a), con dos acepciones: «perteneciente o relativo a la termoquímica» y «parte de la química que estudia los fenómenos térmicos que se producen en las reacciones químicas».
Del ámbito de la medicina resalta la incorporación de las voces ovulatorio(a) («perteneciente o relativo a la ovulación») y cuperosis («enfermedad de la piel caracterizada por enrojecimiento de las mejillas y de la nariz»). También se introduce el vocablo narcoléptico(a), con el significado de «perteneciente o relativo a la narcolepsia». Es válido señalar que este último sustantivo, aunque no forma parte de las inclusiones, aparece registrado como «estado patológico caracterizado por accesos irresistibles de sueño profundo».
Igualmente, la meteorología tiene su espacio con las nuevas entradas engelamiento («formación de una capa de hielo sobre objetos sólidos, como consecuencia del impacto de gotas de agua a una temperatura por debajo de cero grados Celsius») y engelante («dicho de la lluvia o de la niebla: que está formada por gotas de agua a una temperatura por debajo de cero grados Celsius que se congelan de inmediato al impactar contra una superficie»). Ambas se han vuelto frecuentes en los últimos años, sobre todo en las zonas más frías del planeta.
Además de adicionar vocablos y expresiones, la actualización del DLE incorpora acepciones a términos recogidos con anterioridad. La voz directo, por ejemplo, ya hace referencia al «modo de emisión radiofónica, televisiva o en línea, que se transmite a la vez que se realiza»; así como, en boxeo, al «golpe que se da proyectando el puño hacia delante en línea recta». Asimismo, el adjetivo brutal —bastante empleado en el lenguaje coloquial de los cubanos— añade el significado de «magnífico» o «maravilloso».
La versión 23.8.1 del diccionario académico también suma formas compuestas por más de una palabra. Entre ellas aparecen alfombra mágica, foto de familia y juguete roto. De igual manera, se incluyen términos llegados de las comunicaciones digitales, como loguearse («acceder mediante identificación y contraseña a una computadora, a un sitio web o a un programa, red o sistema informáticos») y los extranjerismos gif, hashtag, mailing y streaming.
El DLE, obra panhispánica en la que participan las 23 academias de la lengua española, no debe entenderse como un inventario cerrado y exhaustivo de nuestro idioma. Que una palabra no tenga entrada en él no significa que su uso sea incorrecto; no obstante, en los últimos años hemos visto su evolución acorde con los nuevos tiempos.