Víctor Marín & Iwa Pelé

El músico Víctor Marín, director y creador de la agrupación Iwa Pelé, se posiciona actualmente entre la joven vanguardia artística de Cuba. 

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Grupo Iwa Pelé.
Jóvenes músicos villaclareños se han unido bajo el nombre Iwa Pelé. (Foto: Tomada de Internet)
Alba Thalía Valle Gómez
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31 Marzo 2026

Hay asociaciones que no nacen del vacío. Cuando se crea algo y uno lo nombra, casi siempre, es porque ese concepto nos ilustra más de lo que imaginamos. Pero, si la naturaleza básica de una persona no puede percibirse a priori, ¿dónde nace el «buen carácter»?

Pues en las acciones diarias: allí el carácter es identificable. En cierto sentido, fuera de eso, todo lo demás es secundario. Y esto configura, precisamente, la piedra angular de la religión Yoruba: Iwa Pelé o «buen carácter» se refiere a los corazones y almas buenas.

Dicho esto, no resulta difícil advertir, entonces, la condición humana de Víctor Manuel Marín ni el porqué de su elección Iwa Pelé para nombrar al proyecto que, hace tres años atrás, venía naciendo en la urbe santaclareña. Buen carácter y corazón, alma genuina: todo eso también lo delata al hablar.

«Iwa Pelé es una filosofía que me define mucho. Para tener buen carácter frente las cosas, o por lo menos tomarlas de la mejor manera, porque la vida tiene varios matices. ¿Y cómo tú logras un buen carácter ante tantos matices distintos para, además, sacarles una buena historia?», reflexiona.

Quizás esa, precisamente, sea la propuesta más interesante que ofrece Víctor y su agrupación a través de la música. Pudiera decirse, incluso, que se trata de una invitación al autoconocimiento, algo así como un sondeo que puede servir a más de uno para examinar ciertas actitudes y proyecciones.

«Es lo mismo que pasa con la música», confiesa. «Intento tomar de cada cosa lo positivo, lo que a mí me gusta: del jazz, las frases, los fraseos melódicos de la guitarra, de la eléctrica, del saxo, de la música cubana, el afinque y la parte rítmica de la música afro, los colores que se le puede sacar… Tomas un poquito de cada cosa para crear algo diferente».

Tal fusión hace que Iwa Pelé no tenga un género definido como tal. «No, no tenemos una misma cuerda musical. La sonoridad está un poco sobre lo alternativo: tú sabes que es un son, o una salsa, o una timba, pero con otros colores y otra manera de relatarlo. Y el afro, que también te lo cambia».

En cuanto a estructura, su director y creador es Víctor Marín, también voz y guitarra. Por lo demás, Alfredo Oquendo Arias tiene a su cargo la dirección musical, el bajo y los arreglos; Jonlys Benítez, el saxofón; Gustavo Fabregat, la guitarra eléctrica; José Alejandro Sierra, la percusión (drums o batería); en tanto Rodney Jiménez en la percusión de los cueros.

Lo que estuvieron haciendo esporádicamente estos jóvenes durante tres años, no fue hasta octubre del 2025, para un concierto en La Luna Naranja, que se presentaron oficialmente como Iwa Pelé. Anterior a eso, «el primer concierto que hicimos con el proyecto (sin nombre aún), a cuarteto, fue en el bar Valhalla», recuerda Víctor. 

«Y entonces, ahí fue cuando me di cuenta. Ese momento fue el detonante de decir: “esto funcionó”. Porque, ¿sabes?, fue mucha gente fuera de la música. Luego seguimos presentándonos en la AHS, en el festival Longina del 2024, aun sin nombre. Era mi proyecto… Víctor Marín y su proyecto».

«Pero mi interés ahora mismo es llegar un poco más al público joven, o sea, al público juvenil que entiende de música. El más difícil, sin duda alguna. Y no por malo, todo lo contrario; sino por buen consumidor».

«Los tiempos también han variado mucho. La gente, por llamarla de alguna manera, la gente del tiempo mayores que nosotros, que yo, iban a disfrutar y ya. Es decir, no tenían tanta exigencia de que si el arreglo musical, de que si no sé qué cosa. Entonces la música se hacía y se disfrutaba más libre».

Sin embargo, algún segmento de ese público meta quizás pudo haberse adelantado a los mismos intereses de Iwa Pelé. Pues durante los conciertos programados en noviembre y diciembre del pasado año, también cuando el Jazz Plaza de este 2026, hubo presencia y atención por los estudiantes de música e, incluso, por muchachos que autodidactamente quieren aprenden a tocar o mejorar su técnica.

Víctor Manuel Marín, cantante y director de Iwa Pelé.
Víctor Manuel Marín recientemente obtuvo la beca de creación Elena Burke convocada por la AHS de Villa Clara. (Foto: tomada de Internet)

Los buenos entre los buenos, porque el talento atrae más talento. Y en el caso de Víctor Marín, su reciente premio por la beca Elene Burke, convocada por la AHS de Villa Clara, lo posiciona —con su obra «Canto negro»— entre la joven vanguardia artística de Cuba.

—¿Qué te inspiró de «Canto negro»? ¿Por qué Nicolás Guillén? 

—Iwa Pelé viene con esa variedad rítmica de colores melódicos y armónicos. Yo no soy un conocedor de Nicolás Guillén, pero sí lo he leído. Iwa Pelé trae mucho de esa parte negra, esa parte negra que, repito, aunque yo no parezca negro o no sea negro físicamente, tengo que tener una familia conga por allá atrás.

«Entonces, yo leyendo y buscando, pienso en Nicolás Guillén que es muy cubano y no se pone tan rebuscado como otros poetas, con todo el respeto que se merece cada cual. Comienzo a leer, hasta que encuentro el poema “Canto negro”. Desde que lo vi, el título fue un gancho».

«Lo vuelvo a leer, de repente cojo la guitarra y, posiblemente, es uno de los temas que más rápido haya hecho, sin duda. Así surgió “Canto negro”, casi que solo por lo genuino, y empecé a tocarlo para luego montarlo con la banda. Me dije: ‘esto pasa para acá, y es el tema con el que cierro los conciertos, todos, hoy por hoy’».

—¿Se puede considerar «Canto negro» como el corazón del álbum que grabarán con la disquera Bis Music?

—No. Tampoco hay otra canción específica que por sí sola contenga todo el concepto, porque todas representan algo dentro del álbum; pero ninguna va por encima de otra. Lo que sí hay son unos estándares en cuanto al desarrollo y el orden de los temas del disco, incluso de los conciertos.

«Ahora mismo, en el presente, no está el disco hecho, tenemos que empezar a hacerlo todavía. De ahí pueden surgir otras ideas, hasta se pueden cambiar temas entre el mismo diseño. Las diez canciones con sus arreglos están listos; solo falta grabar».

Víctor, ¿cómo tú ves el futuro de Iwa Pelé?

—Yo lo que te puedo decir es que Iwa Pelé es una locura, porque todos, todos los caracteres son muy distintos, pero engranan a la perfección.

«Alfredo es mi amigo, estudiamos juntos desde quinto grado en la EVA Olga Alonso. Él, por lo general, es el tipo más serio (aunque divertido también). El Sierra, que es el de la percusión, sí se ríe de todos».

«Jonlys es el loco, repartero, que tiene unas ocurrencias… Y Gustavito estudia mucho la guitarra eléctrica, pero es un tipo con unas ideas geniales. No habla casi, pero cuando lo hace es para uno reírse. Luego estoy yo, que soy un jodedor y un bromista».

«Esto que tú estás viendo es lo que hay. Sí, sí, sin filtros. Tampoco me considero el más centrado, contrario a lo que se pueda pensar, porque todos están al mismo nivel y sintonía en lo que hacen, tanto individual y como proyecto».

«Yo soy yo, y entonces, como soy así, creo que de esa manera a ellos también les hace bien. A mí me hace bien su manera, y entonces, igual, esta unión va fluyendo. La marea la tenemos a favor. Vamos a aprovechar, a ver hasta dónde nos deja».

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