Francisnet Dí­az Rondón
Francisnet Dí­az Rondón
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08 Junio 2015

Ante las espontáneas interceptaciones  de amigos y admiradores  que se acercaban a saludarlo, conversar  y recordar viejas anécdotas,  apenas si podí­a avanzar tres pasos  en el parque Vidal. Pero en fin, se  trata de una muestra del amor del  pueblo hacia un artista llamado  Sixto Llorente Terry, más conocido  por el  Indio.

Con el cantante pude dialogar  hace dos meses, durante la última  presentación en Santa Clara de la  emblemática Aragón.

Sixto Llorente Terry, El Indio.  (Foto: Carolina Vilches Monzón)
Sixto Llorente Terry, el Indio.  (Foto: Carolina Vilches Monzón)

Reclamado por disí­miles agrupaciones  como Los Van Van Juan  Formell lo llamó en siete ocasiones,  Son 14 o la propia Aragón,  que esperó por él veinte años,  según manifestó el mismo Rafaelito  Lay, el Indio se mantuvo fiel a su  tierra adoptiva y a su pueblo, aunque  en algún momento siguiera un  nuevo camino.

Con la amabilidad, humildad y  carácter campechano que le caracterizan,  accedió a conversar sobre su vida artí­stica.

Indio, comencemos por tus  inicios en la música, pues hay  una generación de jóvenes que  no conocen mucho sobre ti.

Yo soy cienfueguero, de Cruces,  pero la ciudad que me abrió las  puertas musical y  profesionalmente  fue Santa Clara. Puedo decir que  soy tan santaclareño como cienfueguero.
Aparte de eso, estamos  en zona, pues somos villareños  todos. Aquí­ creé una familia, tuve  mi orquesta y me hice profesional.

«Fueron tiempos muy buenos.  Vine con 21 años de edad, y comencé  casi de inmediato con la orquesta  Aliamén, donde estuve 18 años.  Actuamos en festivales, teatros,  carnavales, y me fue muy bien.

¿Cómo llegaste a la Aliamén?

Es una historia un poco larga.  (rí­e). Hay un músico en mi pueblo  que se llama Francisco Sánchez  Sorí­, quien sabí­a que yo cantaba  como aficionado. Un dí­a le habló  al director de la orquesta, el difunto  Tomás Muñoz Molina, y le dijo: «Hay  un muchacho en Cruces que canta ».
Me probó en este mismo hotel Santa  Clara Libre, en el cabaré El Sótano, y  comencé a trabajar con ellos.

Tu voz ha sido reclamada  por muchas otras agrupaciones;  sin embargo, te quedaste con la  Aliamén, ¿por qué?

Pude haber estado en muchas  orquestas de La Habana. Tuve  la oportunidad de estar con Los Van  Van siete veces, y no fui, nunca...

Muchos se preguntan eso,   ¿por qué rechazaste ser parte  de uno de los mejores grupos  de Cuba?

Pero, ¿por qué voy a dejar mi  orquesta, si estaba tan buena como  aquella? (rí­e). No puedo abandonar  mi tierra así­ como así­. Bueno, fue  una odisea eso, me costó mucho  trabajo. La primera vez que yo intenté  salir, mi mamá me dijo: «Todaví­a  no te toca. Llevas muy poco tiempo,  esos son tus compañeros, tus amigos,  hermanos, y ahí­ comenzaste.  Tal vez de aquí­ a 10 o 15 años, pero  ahora no ». ¡Y no lo hice!

«Y así­ me fui quedando. Hubo  otras orquestas como Son 14, en  Santiago de Cuba, que también
me llamaron; y la Aragón siempre  quiso que fuera parte de ella.  Estaba (Rafael) Lay padre vivo, y
«Santa Clara es mi ciudad »  decí­an que yo era el cantante que  la orquesta necesitaba. Y bueno, yo  tampoco hací­a caso y seguí­a con  la Aliamén, que era la mí­a y nunca  quise dejarla ».

En tus últimos años con la  Aliamén, que ya no era la misma  del principio, recuerdo a íngel  Bonne elogiarte en televisión, y  se preguntaba qué hací­as aún  aquí­. Cuando decidiste salir, ¿qué  te impulsó a hacerlo?

Uno debe hacer lo que le corresponde  en el instante adecuado.  Me impulsó que ya era el momento  de probar otros escenarios y el  deseo de demostrar mi arte en la capital.  Me pareció que ya me tocaba.  Hasta mis propios compañeros de  la Aliamén me alentaron a que me  fuera a probar suerte en La Habana.

Habí­a llegado, entonces,  el momento de buscar nuevos  horizontes...

Sí­. Salí­ de aquí­ en 1997, y  fui directo con Manolito Simonet y  su Trabuco, con quien estuve once
años. Déjame decirte que me costó  muchí­simo trabajo adaptarme, hasta  querí­a regresar. Mis hijos estaban  grandes, me habí­a acostumbrado a  vivir aquí­. Pero, bueno, empecé a salir  fuera del paí­s con la agrupación, fui  acomodándome a la capital y ¡hasta  el sol de hoy!, como dice la canción.

«Luego, fundé mi agrupación,  Son del Indio, y hace un año hablaron  conmigo para realizar un trabajo  con la orquesta Aragón, en teatro  y otras cosas, y dio tanto resultado  que me quedé en esta agrupación  emblemática de nuestro paí­s, muy  buena, creo que es la madre de los  grupos charangas a nivel nacional, y  en el escenario internacional, sobre  todo en Colombia y ífrica, la gente  la sigue mucho ».

¿Quiénes son tus amigos, a  quiénes aprecias más? ¿Tu cantante  preferido?

Ah, ¡son muchos! Y mi cantante  preferido es Benny Moré, es mi patrón  de prueba. En cada provincia tengo  amigos, gente que me llama, conversa  con uno. Hace poco anduvimos  por Palma Soriano, reviviendo allá el  movimiento de charangas. Estuvieron  las orquestas Estrellas de la Charanga,  Unión Sanluisera y la Aragón.

Santa Clara, ¿qué ha representado  para ti?

Ya te dije, es mi ciudad, me  parece que nací­ aquí­. Me abrió  los brazos musicalmente y puedo
decirte que tengo más amigos en  Santa Clara que en mi provincia  natal. Hasta los mismos cienfuegueros  se dan cuenta y me lo respetan.  Y para el pueblo de Santa  Clara, como siempre, estoy aquí­  y, como dice la Aragón «a la hora  que tú me llames no me molesto ».

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