
Ante las espontáneas interceptaciones de amigos y admiradores que se acercaban a saludarlo, conversar y recordar viejas anécdotas, apenas si podía avanzar tres pasos en el parque Vidal. Pero en fin, se trata de una muestra del amor del pueblo hacia un artista llamado Sixto Llorente Terry, más conocido por el Indio.
Con el cantante pude dialogar hace dos meses, durante la última presentación en Santa Clara de la emblemática Aragón.

Reclamado por disímiles agrupaciones como Los Van Van Juan Formell lo llamó en siete ocasiones, Son 14 o la propia Aragón, que esperó por él veinte años, según manifestó el mismo Rafaelito Lay, el Indio se mantuvo fiel a su tierra adoptiva y a su pueblo, aunque en algún momento siguiera un nuevo camino.
Con la amabilidad, humildad y carácter campechano que le caracterizan, accedió a conversar sobre su vida artística.
Indio, comencemos por tus inicios en la música, pues hay una generación de jóvenes que no conocen mucho sobre ti.
Yo soy cienfueguero, de Cruces, pero la ciudad que me abrió las puertas musical y profesionalmente fue Santa Clara. Puedo decir que soy tan santaclareño como cienfueguero.
Aparte de eso, estamos en zona, pues somos villareños todos. Aquí creé una familia, tuve mi orquesta y me hice profesional.
«Fueron tiempos muy buenos. Vine con 21 años de edad, y comencé casi de inmediato con la orquesta Aliamén, donde estuve 18 años. Actuamos en festivales, teatros, carnavales, y me fue muy bien.
¿Cómo llegaste a la Aliamén?
Es una historia un poco larga. (ríe). Hay un músico en mi pueblo que se llama Francisco Sánchez Sorí, quien sabía que yo cantaba como aficionado. Un día le habló al director de la orquesta, el difunto Tomás Muñoz Molina, y le dijo: «Hay un muchacho en Cruces que canta ».
Me probó en este mismo hotel Santa Clara Libre, en el cabaré El Sótano, y comencé a trabajar con ellos.
Tu voz ha sido reclamada por muchas otras agrupaciones; sin embargo, te quedaste con la Aliamén, ¿por qué?
Pude haber estado en muchas orquestas de La Habana. Tuve la oportunidad de estar con Los Van Van siete veces, y no fui, nunca...
Muchos se preguntan eso, ¿por qué rechazaste ser parte de uno de los mejores grupos de Cuba?
Pero, ¿por qué voy a dejar mi orquesta, si estaba tan buena como aquella? (ríe). No puedo abandonar mi tierra así como así. Bueno, fue una odisea eso, me costó mucho trabajo. La primera vez que yo intenté salir, mi mamá me dijo: «Todavía no te toca. Llevas muy poco tiempo, esos son tus compañeros, tus amigos, hermanos, y ahí comenzaste. Tal vez de aquí a 10 o 15 años, pero ahora no ». ¡Y no lo hice!
«Y así me fui quedando. Hubo otras orquestas como Son 14, en Santiago de Cuba, que también
me llamaron; y la Aragón siempre quiso que fuera parte de ella. Estaba (Rafael) Lay padre vivo, y
«Santa Clara es mi ciudad » decían que yo era el cantante que la orquesta necesitaba. Y bueno, yo tampoco hacía caso y seguía con la Aliamén, que era la mía y nunca quise dejarla ».
En tus últimos años con la Aliamén, que ya no era la misma del principio, recuerdo a íngel Bonne elogiarte en televisión, y se preguntaba qué hacías aún aquí. Cuando decidiste salir, ¿qué te impulsó a hacerlo?
Uno debe hacer lo que le corresponde en el instante adecuado. Me impulsó que ya era el momento de probar otros escenarios y el deseo de demostrar mi arte en la capital. Me pareció que ya me tocaba. Hasta mis propios compañeros de la Aliamén me alentaron a que me fuera a probar suerte en La Habana.
Había llegado, entonces, el momento de buscar nuevos horizontes...
Sí. Salí de aquí en 1997, y fui directo con Manolito Simonet y su Trabuco, con quien estuve once
años. Déjame decirte que me costó muchísimo trabajo adaptarme, hasta quería regresar. Mis hijos estaban grandes, me había acostumbrado a vivir aquí. Pero, bueno, empecé a salir fuera del país con la agrupación, fui acomodándome a la capital y ¡hasta el sol de hoy!, como dice la canción.
«Luego, fundé mi agrupación, Son del Indio, y hace un año hablaron conmigo para realizar un trabajo con la orquesta Aragón, en teatro y otras cosas, y dio tanto resultado que me quedé en esta agrupación emblemática de nuestro país, muy buena, creo que es la madre de los grupos charangas a nivel nacional, y en el escenario internacional, sobre todo en Colombia y ífrica, la gente la sigue mucho ».
¿Quiénes son tus amigos, a quiénes aprecias más? ¿Tu cantante preferido?
Ah, ¡son muchos! Y mi cantante preferido es Benny Moré, es mi patrón de prueba. En cada provincia tengo amigos, gente que me llama, conversa con uno. Hace poco anduvimos por Palma Soriano, reviviendo allá el movimiento de charangas. Estuvieron las orquestas Estrellas de la Charanga, Unión Sanluisera y la Aragón.
Santa Clara, ¿qué ha representado para ti?
Ya te dije, es mi ciudad, me parece que nací aquí. Me abrió los brazos musicalmente y puedo
decirte que tengo más amigos en Santa Clara que en mi provincia natal. Hasta los mismos cienfuegueros se dan cuenta y me lo respetan. Y para el pueblo de Santa Clara, como siempre, estoy aquí y, como dice la Aragón «a la hora que tú me llames no me molesto ».