Pago del aumento de pensiones: A un reclamo sensible, una respuesta justa

El aumento no es lo único bueno de las jornadas que iniciaron el 20 de agosto; es encomiable, también, el aparato logístico y organizativo desplegado para el éxito del proceso.

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Anciano cobrando pensión.
Los beneficiados, de modo general, reconocieron el esfuerzo del país para asumir este incremento de pensiones. (Foto: Ismael Batista Ramírez)
Tomado de la edición digital del periódico Granma
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21 Agosto 2025

Este 20 de agosto amaneció con una atmósfera diferente en las sucursales bancarias de Cuba y en las unidades de Correos. Ausentes estaban las aglomeraciones de otros meses y el estrés de adultos mayores con largas madrugadas para asegurar un turno.

En su lugar, un proceso organizado, espacios mejor acondicionados y personal con un plan definido, dieron la bienvenida a los primeros beneficiarios de un incremento de pensiones que busca paliar la situación económica de más de 1,5 millones de personas.

La medida, anunciada por el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, en la más reciente sesión del Parlamento cubano, comenzó este 20 de agosto, a lo largo y ancho del país, su fase de pago correspondiente al mes de septiembre.

Según las autoridades, el 92 % de los jubilados en la Isla aumentó sus ingresos: quienes cobraban 1 528 pesos, vieron duplicado su monto; los que percibían entre 1 528 y 2 472, reciben un incremento fijo de 1 528; y las pensiones entre 2 472 y 4 000 pesos se elevarán directamente a 4 000.

Un cambio radical en la organización

Bernardo Mercader, acostumbrado a los madrugones de siempre para cobrar su jubilación, llegó a las 5:00 a. m. al Banco Popular de Ahorro, ubicado en Medio y América, en la ciudad de Matanzas. «Hice el número 17 en la cola. Ahora hay seis grupos, y se prioriza por edad, y no por la cuantía que se recibe. Yo inicié con los nacidos hasta 1944. Muy ordenado el proceso», comentó.

Para Jesús Fernández, jubilado del sector gastronómico, «todo incremento es bueno, una ayuda para mejorar la calidad de vida».

En la misma línea, Librada María Roldán, de 89 años y exenfermera, aseguró que es «un paso de avance, muy necesario para quienes tienen más dificultades». Ella, junto a su esposo Omar Fuentes, con quien lleva casi 70 años de matrimonio, verá casi duplicarse sus ingresos conjuntos.

«No es suficiente para los tiempos que corren, claro que no, pero no es lo mismo recibir poco más de 1000 pesos, que casi 4000», sostuvo Librada.

«Es una ayuda muy importante. No resuelve todos los problemas, pero es un alivio y nos da cierta cobertura», destacó Omar, carpintero y trabajador por muchos años.

Otros beneficiados, como el médico jubilado Jorge Fernández, y los educadores Nelson López y Lidia Pérez, coincidieron en que la medida es positiva para cientos de personas.

En Matanzas, aproximadamente 100 000 pensionados son beneficiados con este aumento, que incluye a más del 33 % con ingresos casi duplicados, y al resto con mejoras hasta 4000 pesos.

Feliz se mostró, en Santa Clara, el combatiente de Girón, Víctor Fariñas Ortega, tras cobrar por vez primera su pensión, la cual incluyó el incremento aprobado por el Estado cubano para todos aquellos que recibían menos de 4000 pesos mensuales.

«Aunque no es mucho para lo cara que está la vida, sí es una ayudita más que recibo para poder mantenernos mi esposa y yo, que hasta ahora sobrevivíamos con los 1560 pesos que me pagaban, más el otro aumento que me habían dado por haber sido combatiente.

«Agradezco mucho el esfuerzo que ha hecho el Gobierno para, en medio de la situación económica que vive el país, incrementarnos la pensión», opina el octogenario, quien también tiene palabras de elogio para la manera en que se ha organizado el proceso, para que las cosas fluyan como deben.

En Villa Clara suman 60 000 los jubilados atendidos por Correos de Cuba, aseguró a la prensa Lázaro Mas Betancourt, director provincial de esa entidad en el territorio, quien ratificó que para ello estarán disponibles las 79 unidades con que cuentan, a lo largo de toda la geografía villaclareña.

El proceso de pago, históricamente una «odisea» y una «arranca cocote», como lo describe Adis Vázquez Tamayo, jubilada de Bayamo, en la provincia de Granma, parece haber dado un giro radical. Las autoridades bancarias y del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social diseñaron un operativo nacional que prioriza la dignidad.

La General García, principal arteria de la urbe bayamesa, respiró tranquilidad, y quienes por allí transitaron no pudieron evitar asombrados la interrogante: ¿Se está pagando a los jubilados y pensionados en las sucursales? Y es que la quietud y la escasa presencia de personal contrastaron con los días de cobro, cuando la calle era intransitable y su imagen conmocionaba, por las condiciones de espera de la multitud.

Más de 104 000 jubilados y pensionados de Granma vieron incrementadas sus chequeras, beneficiando al 94 % de este sector, en esta provincia.

Hilda María Guevara Cedeño, directora de la sucursal bancaria 7491, de la Ciudad Monumento Nacional, detalló el proceso: «Normalmente, el banco abre a las 8:00 a. m., pero como estábamos listos antes de ese horario, empezamos a las 6:50 a. m. El resultado ha sido el esperado, mucha aceptación por parte de la población, que podrá concurrir hasta el mediodía. Se está pagando la totalidad de la chequera, incluso, si tienen otra acumulada.

«Los pagos se extenderán hasta el 5 de septiembre, eliminando la presión por acudir el primer día. Además, se permite el cobro a través de cajeros automáticos para familiares de jubilados encamados y se aceptan tarjetas de todos los bancos», aclaró.

Para garantizar la fluidez, se aseguró el efectivo necesario a nivel nacional. Gladys Torres Reyes, del Banco Popular de Ahorro en Matanzas, y Bárbara Pérez Hernández, administradora del correo central de Santa Clara, coincidieron en que la logística incluyó imprimir nóminas físicas para evitar paralizaciones por apagones, y disponer de estaciones eléctricas de respaldo.

Entre el alivio y el escepticismo

Frente a una sucursal de la Ciudad Monumento Nacional, la emoción de Beatriz Rosa Labrador, jubilada del sector educacional, es palpable. «¡Me he quedado maravillada con la organización!», exclama. «Cobré con facilidad, sin padecer horas en una extensa cola. Nada que ver con el sistema anterior».

No muy lejos, la realidad se matiza con la crudeza de la vida diaria. Margarita García Estrada, jubilada del sistema bancario, reconoce el alivio, pero no puede evitar la preocupación. «El problema es que, aunque incrementen, no le alcanza a una. Vine hoy porque no tenía azúcar. Y ya la subieron a 270 pesos. ¿Tú me entiendes? Entonces, no hacemos nada con este aumento, si sigue subiendo todo».

El matancero Bernardo Mercader, de 83 años, calificó el aumento como un «empujón que hacía mucha falta». Aunque reconoce que la vida está cara, lo considera una medida muy favorable, pero con una advertencia: «Eso sí, está bien, siempre que los privados no continúen alterando los precios. Debe haber mayor control para que realmente se sienta el efecto».

Los criterios acopiados encapsulan el sentir de muchos: una ayuda bienvenida, pero insuficiente, si sigue galopando abiertamente la inflación.

Un nuevo camino

Los testimonios más crudos están asociados al recuerdo de lo que se quiere dejar atrás. Adis Vázquez relata escenas dantescas que eran moneda común: «Gente tirada en el piso, ancianos a punto del desmayo, que madrugaban para cobrar su pensión, y les daban las tres de la tarde en ese tortuoso proceso. Aquello partía el alma».

Para ella, la nueva organización es vital. «Creo que, con este mecanismo, sí han dado en el clavo».

Un esfuerzo nacional con retos persistentes

Alberto Quiñones Betancourt, vicepresidente del Banco Central de Cuba, había adelantado el «gran esfuerzo logístico» que demandó asegurar el efectivo para esta operación, un desafío mayúsculo en medio de la severa crisis de liquidez que sufre el país.

Mientras los jubilados reciben este incremento, el consenso es claro: el esfuerzo del Gobierno es reconocido y necesario, pero es solo un primer paso; corresponde también proteger ese dinero.

El pago del incremento pensionario, a la luz de este nuevo sistema, constituye un acto de justicia con quienes construyeron el país, y un termómetro de la capacidad del Estado para organizar soluciones en tiempos difíciles. El reto ahora, tanto para el Gobierno como para la economía nacional, es pensar en las maneras de que este «alivio» no se lo lleve la rapidísima corriente de los precios en el mercado informal.  (Anaisis Hidalgo Rodríguez, Ventura de Jesús y Freddy Pérez Cabrera)

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