Los apagones prolongados continúan marcando la vida cotidiana de millones de cubanos. Las altas temperaturas, las dificultades para cocinar, conservar alimentos, bombear agua o descansar en medio de largas horas sin electricidad mantienen bajo tensión a la población en todo el país.
La situación del Sistema Eléctrico Nacional atraviesa, por estos días, uno de sus momentos más críticos –aunque el inicio se remonta al año 2019–, según admitió el ministro de Energía y Minas (Minem), Vicente de la O Levy, en comparecencia ante la prensa.
El titular del Minem explicó las causas del agravamiento de las afectaciones y las limitaciones que enfrenta Cuba para sostener la generación.
FALTA DE COMBUSTIBLE Y BLOQUEO
El Ministro fue directo: la principal causa de la crisis actual es la falta de combustible, asociada al recrudecimiento del bloqueo económico y energético contra Cuba.
Recordó que, desde diciembre, el país estuvo prácticamente cuatro meses sin recibir combustible. «No entró un barco de combustible a Cuba hasta la llegada del donativo de la Federación de Rusia, con unas 100 000 toneladas de crudo», explicó.
Ese cargamento permitió aliviar, parcialmente, la situación durante varias semanas. El crudo se procesó en la refinería de Cienfuegos para obtener derivados destinados a la generación eléctrica.
Una vez iniciado el proceso comenzaron a disminuir las afectaciones.
Sin embargo, el alivio fue temporal: las 100 000 toneladas alcanzaron solo para cubrir parte de abril y algunos días de mayo. Al día de hoy, ese combustible se agotó y el país vuelve a enfrentar un escenario extremadamente complejo, agravado por el aumento de las temperaturas y el incremento del consumo eléctrico asociado al inicio del verano.
«Hoy estamos con más temperatura –por ende, más consumo– y solamente el sen está trabajando con las termoeléctricas, con Energás y con los parques solares fotovoltaicos», señaló.
DETERIORO DE LA GENERACIÓN BASE DEL SISTEMA
A la falta de combustible se suma el deterioro acumulado de las termoeléctricas, que trabajan con fuerte desgaste tecnológico y escasez de piezas de repuesto.
El titular del Minem insistió en que no solo presentan averías en sus calderas, sino también en sistemas auxiliares indispensables. «Una termoeléctrica ahora puede fallar por cualquier cosa», ratificó.
La salida reciente de la central termoeléctrica Antonio Guiteras provocó una de las semanas más difíciles para el sistema. Poco después fue necesario sacar de servicio la unidad de Felton, en Holguín; aunque se informó como mantenimiento, el Ministro aclaró que fueron reparaciones urgentes para evitar daños mayores.
Felton presentaba salideros en la caldera y problemas en un convertidor de aire regenerativo. «Si eso seguía así trabajando, se iba a dañar completa la unidad», explicó.
Cada mantenimiento implica más horas de apagón. El sistema opera prácticamente sin reservas: cualquier avería o salida imprevista repercute de inmediato en el servicio.
«Si no damos mantenimiento, llevamos esa unidad al sacrificio total y la perdemos completamente», afirmó.
ENERGÍA SOLAR: POTENCIAL Y LIMITACIONES
Actualmente, una parte importante de la electricidad se genera a partir de parques solares fotovoltaicos. Cuba supera ya los 1 300 megawatts (MW) de potencia solar instalada, pero la debilidad del resto de la red obliga a limitar su entrada para evitar fluctuaciones peligrosas.
Sin embargo, De la O Levy detalló que ya se encuentran en la fase final del proyecto de instalación de grandes sistemas de baterías para estabilizar la red y aprovechar mejor la energía solar. Aseguró que ya se encuentra trabajando la asistencia técnica para poner en marcha el primero de ellos.
Detalló que, en algunos momentos, la generación solar superó los 900 megawatts; hoy el promedio ronda los 580, «muy limitado», por la debilidad del sistema eléctrico.
LA DISTRIBUCIÓN DE LOS APAGONES
El sistema no fue diseñado para operar bajo apagones permanentes, afirmó. En función de la disponibilidad en la generación se hace una planificación y se distribuyen los niveles de afectación en todos los territorios. Pero, alertó, ninguna provincia es igual a otra.
En todo el país existen circuitos protegidos que no pueden desconectarse con facilidad porque alimentan hospitales, sistemas de bombeo de agua, centros económicos estratégicos, o instalaciones vitales.
Más de 600 circuitos reciben protección diaria y consumen más de 800 mw de la generación disponible. También existen los circuitos daf, que permiten estabilizar la frecuencia ante fluctuaciones peligrosas.
Cada provincia tiene diferentes niveles de demanda, distinta cantidad de circuitos protegidos y configuraciones técnicas particulares, por lo que algunas logran rotaciones más rápidas que otras.
Puso como ejemplo determinados hospitales provinciales con varias líneas eléctricas independientes, lo que permite rotar circuitos sin afectar su funcionamiento; otros centros no disponen de esa infraestructura. «Para lograrlo habría que hacer inversiones», explicó, pero el problema esencial sigue siendo la insuficiente generación disponible.
PLANIFICACIÓN DIARIA Y FALLAS IMPREVISTAS
La planificación de los apagones comienza desde la medianoche en el Despacho Nacional de Carga, con el objetivo de ofrecer una estimación a la población desde las primeras horas de la mañana.
Sin embargo, la realidad cambia constantemente: una avería inesperada o cualquier salida imprevista altera toda la programación. «Las termoeléctricas ya fallan por cualquier cosa», reconoció el Ministro, mencionando incluso problemas aparentemente menores como fallas en sistemas de entrada de agua.
En esas condiciones, cada megawatt perdido tiene un impacto enorme.
EL COSTO SOCIAL
El costo social de la crisis es evidente: afecta la vida doméstica, la economía, el transporte, las comunicaciones y los servicios, y genera malestar, cansancio y preocupación.
El Ministro reconoció que las autoridades siguen atentamente los criterios de la población, y las denuncias sobre desigualdades o problemas en las rotaciones.
Insistió varias veces en que el país continúa sin recibir los volúmenes de combustible necesarios. «No tenemos absolutamente nada de fuel y no tenemos absolutamente nada de diésel».
Actualmente la generación depende fundamentalmente del gas acompañante producido en el país y del crudo nacional, cuya producción ha crecido.
En paralelo, Cuba impulsa su estrategia de transición energética para diversificar fuentes y reducir la dependencia de combustibles importados, pero esas transformaciones requieren tiempo, financiamiento y estabilidad tecnológica.
Mientras tanto, la población enfrenta jornadas difíciles. La rutina diaria cambia según la llegada o no de la electricidad; en muchos hogares las madrugadas se convierten en el único momento posible para cocinar o lavar.