Fidel y la prédica ganadera

Visiones concordantes, alejadas en el tiempo, sobre la urgencia y necesidad de sembrar pastos y forrajes para garantizar la salud y rendimiento de la masa animal en cualquier parte del país.

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Luis Machado Ordetx
Luis Machado Ordetx
@MOrdetx
196
13 Agosto 2026

«Si la tierra espera y oye, ¿por qué no hemos de bajar la mano amiga hasta la tierra?»
Martí, 1875. Revista Universal, México.

Hay acontecimientos que, al decurso del tiempo, jamás se pierden, o desaparecen de la mirada profesional y quedan, como ocultos, en archivos de noticias para retomar otros rumbos.

Fidel observando un campo cubano.
En la contemplación del paisaje cubano Fidel siempre obtuvo análisis de los caminos por recorrer. (Fotocopia: Luis Machado Ordetx)

Así, una década atrás, en las páginas del periódico, salió una serie de reportajes interpretativos sobre personas, tópicos agropecuarios, sociales y culturales  que tuvieron a Fidel en el ojo avizor de las transformaciones del Escambray, última porción montañosa del país que, por razones objetivas de la lucha contra el bandidaje,  se sumó a los cambios en el pensamiento y el modo de vida de los moradores que residían, iban o venían, a la región villareña.

Antes anunció Fidel en 1964,  que: «Tenemos que analizar y rectificar mucho. Y lo que tenemos que hacer es observar mucho, analizar, mucho, cambiar mucho y rectificar mucho. Es posible que dentro de diez años muchas de las cosas que hemos concebido en estos primeros años de Revolución las hayamos cambiado completamente. Nadie puede decir que sabe aquí todas las cosas que fueron bien concebidas y todas las que fueron mal concebidas. Porque, si acaso sabemos algunas y vemos con mucha claridad que algunas fueron bien concebidas y funcionan bien, y en cambio vemos que otras no fueron bien concebidas y no funcionan bien.

Después subrayó: «Y solamente la experiencia, la realidad, los resultados puedan irnos mostrando qué hemos concebido bien y qué hemos concebido mal; porque a veces, cuando vamos al trabajo, nos encontramos con esos rollos, y uno se pregunta: ¿y estos rollos de dónde salen? Y resulta que, a lo mejor, para poner una turbina hay que visitar como diez empresas. y van a buscar la  tuerca allí y le dicen: "no, la tuerca esta no es de aquí, sino  que es de otro Consolidado". Entonces, el de aquel Consolidado dice: "bueno, aquí  tenemos el aparato de hacer la tuerca, pero la materia prima está en la Empresa Consolidada tal y más cual"».

Dispuesto a no dejar «en el aire» su idea y remarcar el criterio, sentenció: «Hay  que luchar contra la rutina. Recientemente —voy a contar un ejemplo— hubo una reunión de pasto y forraje; distintos compañeros se reunieron, fueron a ver unos experimenticos en los cuales trabajaban una serie de muchachos; que no son técnicos, pero que empezaron a trabajar y lograron determinados resultados. Y han tenido que estar discutiendo con aquellos señores de la reunión de pasto y forraje, porque no querían creer los resultados del experimento: ¡Bien arreglados estamos con eso, bien arreglados estamos con esa gente supersticiosa que cree que si le dan pienso a las  vacas no dan leche!».

Ahí como en todo iba hacia una prédica agropecuaria certera y tuvo a los…

Ganaderos a la vista

Siempre pensó que, sin obviar los adelantos científicos y técnicos, la leche comienza con la yerba. Así corroboré, dos años antes de aquel periplo periodístico que apuntaló la «Incitación en el…», en diálogo con Ridel Navarro Gómez, un avezado campesino que, antes de fallecer en 2018, residía en las cercanías de Rancho Veloz, en Villa Clara.

Relató Ridel, entonces presidente de la Cooperativa de Producción Agropecuaria Hermanos Castillo, que el gusto por el campo, los animales y la caña de azúcar surgió desde la niñez en territorio de San Pablo, en Corralillo. De aquella época lograron rendimientos cañeros superiores a las 71.6 t/ha de caña y asumieron cebas de cerdos y toros, y un programa lechero que rebasaba los 160 000 litros anuales. ¡Una barbaridad para estos tiempos en los cuales la ganadería cubana sufre un marasmo colosal!. Diferente a ahora los resultados agropecuarios llevaron a aquella  organización campesina a incursionar en el programa de fomento de plantas proteicas que ideó Fidel para combinar, en tiempos de sequía, en la alimentación del ganado bovino y sus registros de carne y leche. 

Fidel Navarro, campesino villavlareño.
Ridel Navarro Gómez visto por el caricaturista Linares. (Foto: Archivo de Luis Machado Ordetx)

Durante congresos, plenarias y reuniones entre campesinos, Fidel  presidió esos encuentros. Ridel asistía, casi siempre, como delegado por la provincia. «En el V Congreso de la ANAP, en 1975, intervine en el  plenario y abordé la posibilidad de incrementar los rendimientos cañeros, según el laboreo del suelo y selección de la semilla, a partir del empleo sistemático de la tracción animal.

«Al poco rato, ya sentado, se dirigió directamente a mí para que fuera al micrófono. Una andanada de preguntas formuló y todas la respondí. Ya en el horario de la merienda, vinieron unos escoltas y me llamaron. Indagué, y me respondí en soliloquio: "¿Esto qué cosa es?". Los escoltas, en una frase directa, dijeron: "Vamos, que Fidel quiere hablarte". Preguntó de todo. Al siguiente dí­a en la Escuela Superior del Partido Ñico López, también solicitó mi presencia individual. Querí­a saber sobre la salinidad de los suelos y en particular de siembras de pastos y forrajes para la alimentación del ganado. Más de una hora duró la conversación.

«Hace muy poco 21 [se refería a 2012] presidentes de cooperativas de todo el paí­s tuvimos una reunión con Fidel. Explicaba sus estudios de forraje verde como alimento animal. Estuvo como dos horas hablando, y quiso saber el parecer de algunos de los presentes. Orlando Lugo Fonte le comentó que allí­ estaba Ridel, y el Comandante respondió:

— ¡No me digas!

— ¡Comandante!, estoy aquí­.

—¡Bueno, ¡ven acá!

«Me dio la mano; se interesó por la familia, y comenzó a hacerme preguntas sobre la moringa.

« ¿Y la semilla?, no la he recibido.

« ¿Cómo?, ¡yo la envié! Eran 98 kilogramos, y por cierto no la pagan hasta que las simientes germinen.

«Fidel alzó la voz: " ¿Quién dijo eso?" Luego siguió con preguntas van; preguntas vienen. Déjame decirte que tiene una memoria que le ronca el mango. Nada lo olvida, aunque pase un tiempo sin verte. Después invitó a todos a apreciar sus experimentos para el alimento animal. Aquello nos dejó embullados. El diálogo con él es inolvidable, franco, sincero y hasta paternal.

«Estoy muy contento con el programa forrajero y la crí­a de ganado lechero. Fí­jate si Fidel nada olvida, que a los pocos dí­as se aparecieron aquí­ directivos de Semilla y pagaron el importe de las simientes entregadas», refirió Ridel.

Fidel en faenas ganaderas.
En diciembre de 1963 Fidel en faenas ganaderas. (Fotocopia: Luis Machado Ordetx)

Desde 1963 Fidel afirmó en una plenaria de ganadería que: «El día que hayamos resuelto el problema del pienso y no tengamos que importarlo, y a base de pastos y de cosas que sembremos en las granjas podamos alimentar el ganado, nos habremos quitado un gran problema, habremos dado un gran paso de avance y tendremos posibilidades ilimitadas de desarrollo». Sin embargo, por limitaciones objetivas y subjetivas todavía la alimentación de la masa animal, así como su reproducción y mejoramiento genético, sea de propiedad estatal o privada, están muy alejadas de ese sueño de entonces: rebaños mueren por desnutrición, carencias de medicamentos y mal manejo de vaqueros y….

Un año después, Fidel en conversaciones con los criadores cubanos tras la inauguración de la Escuela Nacional de Suelos, Fertilizantes y Alimentación del Ganado, puntualiza que «[…] la reducción de la producción de leche en seca es sencillamente porque escasean los alimentos y los animales pasan hambre, que se acostumbraron a tener pienso, y cuando no hay pienso y no se sembraron y atendieron los pastos, entonces no hay leche». Ese es un tema pendiente en la actualidad por las limitaciones de materia prima, o de pienso importado, así como de la mínima eficiencia de la producción industrial.

El criterio de Fidel se sustentaba en los pastos y forrajes: «[…] producir el máximo de leche, no por vaca, sino por hectárea de tierra o por caballería, no el máximo de carne por toro, sino por hectárea de tierra. Es decir, nuestra divisa es: máximo de producción de leche y de carne por hectárea con mínimo de costo, máximo de producción de carne y leche por hectárea con mínimo de costo…» Insiste en el empleo de pastos, como la pangola y la alfalfa, para aprovecharlo en épocas de sequía, junto al principio de «[..] mayor cantidad de leche por caballería en lugar de la mayor cantidad de leche por vaca».

Con la llegada, en 1964, del científico francés André Voisin, dirá Fidel en el ciclo de conferencias «La influencia del suelo sobre el animal a través de las plantas», que: […] me di cuenta de que las superficies destinadas a pasto, con rendimientos normales, iban a producir mucha más leche que las superficies destinadas a granos, suponiendo rendimientos óptimos. Y no solo eso, sino que la superficie destinada a pasto iba a producir una leche más barata, puesto que lo otro habría que sembrarlo todos los años, dos veces al año, mientras que el pasto se iba a sembrar una sola vez». Años después, como el zapatero a su zapato, cuestiona «[…] cómo se puede dirigir una granja ganadera, sin conocer los problemas que hay en el pastoreo o el rebaño de una vaquería», suceso que todavía en ocasiones persiste.

Pastos frescos

En la cabina de transmisión de Radio Rebelde Fidel disfruta de una partido de béisbol entre los equipos Orientales e Industriales, un encuentro deportivo que acontece en el estadio Latinoamericano, en La Habana, y el comentarista Eddy Martín aprovecha para entrevistar al líder del pueblo. Es domingo en la noche del primero de marzo de 1964 y las preguntas se dirigen hacia temas económicos, sociales, el desarrollo ganadero y…   

Fidel piensa como Martí: «Quien abona bien su tierra, trabaja menos, tiene tierra para mucho tiempo, y gana más», dispuesto a asumir el reto de las interrogantes, en diálogo franco, habla sobre las perspectivas lecheras a partir de siembras de pastos y forrares.

Dice: «[…] ahora ya hay otro experimento que estamos haciendo, y en uno de estos experimentos de carne aquí en La Habana […];  en ese experimento, un cebadero que estamos haciendo, que eran unos terrenos bajos, ahí estamos sembrando pangola en una parte, alfalfa en otra. y en otra parte estamos sembrando una mezcla de napler, parte con hierba de Paraná porque es hierba precisamente para terrenos bajos. Entonces: parte de pangola. parte de paraná, y la otra es una mezcla de napler con pangola, napler con paraná.

«Y entonces hay que tener lecherías en todos los terrenos, en todos los sitios: lo mismo en terrenos llanos. en terrenos de montaña. Y cada uno de esos sitios requiere una técnica de cultivo, una técnica de producción. Por eso la mayor cantidad de técnicos hay que orientarlos hacia la leche», afirma.

Es una historia que entronca con lo contado por el campesino Ridel Navarro Gómez en aquellos tiempos en los cuales Fidel insistió en aprovechar el potencial de la caña de azúcar como alimento animal, así como fuentes proteicas arbóreas y herbáceas, con la glicinia, la leucaena, o thitonia, moringa y…

De forrajes verdes o frescos, o el empleo del heno y el ensilaje existió una preocupación constante en los programas agropecuarios, principalmente ganaderos, orientados por Fidel y surgidos en el centro del país, en especial en la regional Escambray con su capital económica en Manicaragua y la política en Trinidad. 

En una de las visitas a la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, allá en 1963, contó hace un tiempo el ingeniero agrónomo Jesús (Médico) Guzmán Pozo, Fidel animó a la creación de una unidad de producción de semillas de alta calidad y a observar los rendimientos de cultivos de maíz, viandas y vegetales en zonas del denominado Plan Especial Escambray, de reciente creación entonces.

Fue la época en la cual nacieron los pueblos en la serranía central de Guamuhaya, y hasta allá fue en 1970 Guzmán Pozo, director entonces del Centro de Investigaciones Agropecuarias de la Universidad Central, llamado por la dirección del Partido en Las Villas, junto a otros especialistas, para impulsar estudios con gramíneas y leguminosas destinadas a incrementar los rendimientos lecheros y de carne de res.

Un equipo multidisciplinario realizó la división del territorio, según suelos, fuentes de abasto de agua,  pastos y forrajes para vacas Holstein —partes llanas—, así como de cruzamientos —premontaña—, y la de mayor ondulación destinada a animales finos. O sea, para lecheros exquisitos, mestizos y cebú, donde el agua no faltara como elemento sustancial en la alimentación de los rebaños.

Recordó el Médico Gúzmán cómo surgieron las pecuarias El Tablón, La Vitrina, Breña, El Abra y San Pedro de Palmarejo, en un área inmensa que abarcó desde  Mataguá hasta Trinidad.

«Era un vasto territorio casi inexplorado que midió hasta las corrientes de vientos y lluvias para analizar el perfil ecológico de una parte de María Rodríguez, próximo a Báez, y La Parra, en Cumanayagua, sitios para ubicar vacas finas según ideas de Fidel».

De las siembras de pastos y forrajes, dijo Guzmán Pozo: «En Valle Mena no podía sembrarse alfalfa, y Chaos Trujillo precisó: “Tú te atreves a decirlo a Fidel”. ¡Claro!, le respondí. Un día me dijo, monta en el jeep que Fidel viene a un recorrido. La conversación se promueve hasta llegar al punto del porqué ese cultivo no era recomendable en la zona. Las conversaciones con el Comandante en Jefe eran difíciles. Hacía insistentes preguntas que obligaban a sólidos argumentos y detalles minuciosos. Fidel todo lo calcula todo y hasta te enredada en preguntas y respuestas. Expuse las características de los suelos, muy ácidos, en un cultivo que requería un clima templado. El experimento previo lo hicimos en una finca de la Universidad donde de  noviembre a abril hay buenos rendimientos, pero a partir de octubre la plantación es invadida por las malas hierbas. El Comandante se quedó meditando, y dijo: “Está bien, ¡estoy de acuerdo!”, y resaltó: “Ahora ustedes buscan todas las leguminosas tropicales y las experimentan aquí”.

«Allí montamos los experimentos y fue la glicina la siembra de  mejores comportamientos. No teníamos suficiente semilla, y entonces Fidel las facilitó según las necesidades. Dio orientaciones a José M. Miyar Barruecos para las entregas de la bermuda cruzada, un alimento para el ganado que entró al Escambray por disposiciones del Comandante  en Jefe.

Notas originales de Fidel sobre temas ganaderos
Notas originales que envió Fidel a Hermenegildo (Mejero) Curbelo Morales, y José M. (Chomy) Miyar Barruecos, Rector de la Universidad de La Habana, orientando la entrega de semillas para el fomento de cultivos de pastos y forrajes. (Fotocopia: Luis Machado Ordetx)

«En la Granjita del Partido, en Santa Clara, Fidel convocó a una reunión el 3 de abril de 1971. Allí estaba Arnaldo Milián Castro, primer secretario del Partido en Las Villas, así como Manuel Chaos Piedra, secretario del Partido en la regional Escambray, así como Aldo Díaz Guadarrama, director del DESA, junto a especialistas cubanos y soviéticos. Analizábamos  el proyecto de riego de agua en El Tablón, muy diferente al dispuesto por la dirección nacional de ganadería. Los especialistas soviéticos proponían un sistema más económico, con menos conductoras de riego, de pastoreo dirigido y no  de autopastoreo. Llegó el día de la reunión, y respondí a Chaos Piedra que los soviéticos tenían razón en sus ideas de pastoreos, con menor inversión y fácil manejo de los animales.

—¿Cómo?, indicó Chaos Piedra, el dirigente partidista, y de inmediato subrayó: “Acaso lo que dice Fidel no sirve. Hay que explicárselo muy bien”.

—De acuerdo.

Fidel con especialistas cubanos y soviéticos.
Fidel junto a especialistas cubanos y soviéticos que trazaron en 1971 el desarrollo ganadero de la serranía del Escambray. Médico Guzmán Pozo, segundo a la derecha. (Fotocopia: Luis Machado Ordetx)

«Fidel precisa que lo mostrado hasta entonces por los ganaderos no sirve. Aquello se puso feo. Milián Castro tiró una toalla salvadora, y aclaró en su dejo pausado: “Fidel, interpreta; lo que ellos están diciendo es verdad. Los soviéticos y el Médico tienen razón”. El Comandante en Jefe caminaba de un lado al otro, y pensaba en voz alta, como para confirmar lo expuesto. De pronto aclaró: “Entonces los autorizo a que hagan eso en el Escambray nada más, y el resto del país no me lo toquen”. Tomé notas de todas las orientaciones para hacer una vaquería diferente al resto del país. Incluso modificamos hasta la construcción, y ahorramos recursos materiales en tubos metálicos de las colleras prefabricadas al sustituirlas con pillas de concreto, tal como están ahora.

«Milián Castro, viejo sabio, al fin, dejó un precedente con aquella intervención que, según lo proyectado, se extendió después a todo el país. Aquel susto de la reunión con Fidel no lo olvidaré jamás, y sus sueños ganaderos, hasta la división Político-Administrativa de 1976, se cumplieron en el Escambray», aclaró por último Guzmán Pozo, quien dejó otros apuntes sobre el tintero del diálogo que sostuve hace apenas unos días.

En lo que va de siglo, con altas y bajas, una época de gloria pasó. Ahora en la ganadería cubana se precisa, en el centenario del natalicio de Fidel,  enrumbar con acierto en aquellas prédicas que dejó excelentemente esclarecidas y en las cuales su ideación teórica tomó la experimentación como camino práctico para demostrar que en la alimentación animal había que explorar y recorrer otras rutas insospechadas que tenían a la yerba y los árboles como fuente primaria de alimentación.

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