MOSCíš, Rusia.― Minutos antes de partir hacia el próximo destino de su gira internacional, la República Democrática Popular de Corea, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, concluyó en este país una intensa y emotiva jornada de trabajo.
A Lenin fue el primer homenaje de la jornada. Justo a la entrada del mausoleo que custodia el féretro, dejó el Jefe de Estado una hermosa ofrenda floral en nombre del pueblo de Cuba. Singular, lleno de sentimientos, es siempre el breve recorrido dentro del recinto.

Pocos metros separan este sitio del emblemático museo histórico del Kremlin, donde el presidente cubano y la delegación que lo acompaña recorrieron diversas salas y recibieron una detalla explicación acerca de la valiosa información que aquí se atesora sobre la historia del país.
Minutos después la delegación disfrutó de un recorrido por el hermoso parque natural que se ubica tras las filas comerciales de la ciudad de Moscú. Primero fue la fantástica vista de la ciudad desde un mirador, luego una experiencia inenarrable en un parque interactivo donde se pudieron apreciar sitios emblemáticos de la ciudad. Más adelante la comitiva llegó a una de las salas, donde con moderna tecnología se ha diseñado un resumen sobre la historia de Rusia desde la Edad de Piedra hasta la actualidad.

Avanzada la mañana fue el encuentro con el patriarca de Moscú y de toda Rusia, su santidad Kirill, quien agradeció al presidente cubano que eligiera a Rusia como el primer país al que realiza una visita oficial fuera de la región latinoamericana y caribeña.
Díaz-Canel, por su parte, agradeció las amables palabras expresadas sobre Cuba y sus líderes. De excelentes calificó las relaciones entre el Gobierno cubano y el patriarcado ruso.

Más adelante, en la residencia Gorki, tuvo lugar el encuentro con Dimitri Medvedev, presidente del Gobierno de la Federación de Rusia, donde ambas delegaciones intercambiaron fundamentalmente sobre temas de cooperación económica.
Entre otros asuntos, Díaz-Canel agradeció al Gobierno ruso la ayuda prestada a Cuba para la recuperación del país tras los últimos devastadores huracanes.

Hasta la sede de los laboratorios Kaspersky llegó luego el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Allí fue recibido por Eugene Kaspersky, presidente y fundador de la compañía, y apreció un simulacro de ataque a la ciberseguridad del sistema de una central eléctrica. Igualmente, recorrió salas donde trabajan analistas de programas malignos.
Caía ya la tarde cuando Díaz-Canel, acompañado por la delegación, visitó el Museo de la Gran Guerra Patria, un sitio cargado de inmenso simbolismo donde se han logrado conjugar maravillosamente la modernidad y la historia. El presidente recibió detalladas explicaciones sobre las primeras horas de la guerra, las diferentes batallas que tuvieron lugar, la estoica resistencia de los pobladores de Leningrado, los sacrificios y heroísmos del pueblo ruso durante aquellos tristes años.

Ante la escultura de La Madre Patria que llora por sus hijos depositó el mandatario cubano una ofrenda floral también en nombre del pueblo de Cuba.
Al concluir tan estremecedor recorrido, el Jefe de Estado escribió en el libro de visitantes que el mundo no debe olvidar nunca la maravillosa historia de heroísmo de este pueblo, la cual nos debe inspirar en la lucha por un mundo mejor, que como expresó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, es posible.
En la noche tuvo lugar un breve, pero emotivo encuentro del Presidente con estudiantes cubanos en este país y representantes diplomáticos de nuestra misión en la hermana Rusia. Se interesó por sus gustos, cómo es para ellos la vida aquí, que hacen para divertirse, qué comen, a qué hora se levantan, cómo ha sido la experiencia y muchos asuntos más.
Ellos, por su parte le contaron sobre las complejidades del idioma, el clima adverso en algunas estaciones, las indiscutibles diferencias culturales, la tamaña experiencia que significa su estancia aquí y los numerosos retos que ello implica.