Llamó el Papa Francisco a la paz y justicia en su mensaje navideño

El papa Francisco defendió al amor incondicional y gratuito hacia el prójimo como condición indispensable para cambiar el mundo y conseguir la paz.

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El papa Francisco pronuncia el mensaje de la Navidad de 2019.
Durante su mensaje navideño el papa Francisco defendió el amor «incondicional» y «gratuito» hacia el prójimo. (Foto: Reuters)
Tomado de la edición digital del periódico Granma
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25 Diciembre 2019

Como cada Nochebuena, el papa Francisco celebró en la basí­lica de San Pedro del Vaticano la Misa de Gallo, la ceremonia más importante de la Navidad para los católicos. Un llamado a la paz, justicia, reconciliación y misericordia, especialmente con las personas más vulnerables, hizo el pontí­fice.

Durante el sermón, defendió el amor «incondicional » y «gratuito » hacia el prójimo aun frente a las peores conductas como una condición indispensable para cambiar el mundo y conseguir la paz.

La Navidad nos recuerda que Dios sigue amando a cada hombre, incluso al peor, manifestó el papa frente a la multitud de fieles reunidos en el lugar para participar del servicio religioso, que conmemora el nacimiento de Jesucristo.

«Su amor es incondicional », incluso si «tienes ideas equivocadas y que hayas hecho de las tuyas », continuó. Y añadió: «aún en nuestros pecados, continúa amándonos. Su amor no cambia, no es quisquilloso. Es fiel, es paciente ».

Mensajes para el continente americano

Este mediodí­a, el papa argentino impartió la tradicional bendición Urbi et Orbi a la ciudad y al mundo, en latí­n y envió deseos navideños a los pueblos de América.

Que el pequeño niño de Belén sea una esperanza para todo el continente americano, donde muchas naciones atraviesan un perí­odo de agitación social y polí­tica, expresó.

«Quisiera alentar al querido pueblo venezolano, puesto a prueba durante mucho tiempo por sus tensiones polí­ticas y sociales, y que no le falte la ayuda que necesitan », agregó.

Migración y pobreza

Por último, el pontí­fice pidió por las naciones africanas, donde la pobreza y las difí­ciles condiciones polí­ticas y sociales obligan con frecuencia a las personas a emigrar, renunciando así­ a sus casas y a sus familias.

La injusticia los obliga a atravesar desiertos y mares, transformados en cementerios. La injusticia los fuerza a sufrir abusos indecibles, esclavitudes de todo tipo y torturas en campos de detención inhumanos. La injusticia les niega lugares donde podrí­an tener la esperanza de una vida digna y les hace encontrar muros de indiferencia, lamentó.  (RT y Cubadebate)

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