Bruno Rodrí­guez: La pandemia no respeta fronteras ni ideologí­as, debemos aunar esfuerzos

El canciller cubano intervino en la videoconferencia-reunión de ministros de Asuntos Exteriores y de Salud sobre el COVID-19 convocada por la Asociación de Estados del Caribe.

Compartir

Bruno, Rodriguez Parrilla, canciller de Cuba.
(Foto: Tomada de Cubaminrex)
Tomado de la edición digital del periódico Granma
6977
25 Marzo 2020

Discurso del ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Bruno Rodrí­guez Parrilla, en la Videoconferencia – Primera Reunión Extraordinaria de Ministros de Asuntos Exteriores y Salud de la Asociación de Estados del Caribe sobre COVID-19.

Excelencias:

Permí­tanme comentar que es por un «milagro técnico » y por el apoyo de la Secretarí­a, que resulta posible a Cuba participar en esta videoconferencia.     Sucede que el sitio que aloja la plataforma de la Asociación, mediante el cual todos los participantes se conectan a esta importante reunión, tiene su acceso prohibido para Cuba por motivos del bloqueo económico de los Estados Unidos contra nuestro paí­s.

Deseo, ante todo, felicitar a Barbados como Presidente del Consejo de Ministros y a la Secretaria General de la Asociación de Estados del Caribe por la iniciativa de convocarnos a la Primera Reunión Extraordinaria de Ministros de Asuntos Exteriores y Salud sobre COVID-19, a fin de intercambiar sobre los urgentes esfuerzos que reclama la humanidad ante los efectos del nuevo coronavirus (SARS CoV 2/Covid-19).

Estamos aquí­ porque enfrentamos una crisis que nos supera a todos y cuyas consecuencias serán graves y perdurables.

La rápida propagación de la enfermedad demanda aunar voluntades para desarrollar acciones conjuntas de cooperación que permitan enfrentar la Covid-19, a la que todos los seres humanos estamos expuestos.

Pero la responsabilidad es mayor.   Tendremos que enfrentar también, más adelante, devastadores y perdurables efectos en el ámbito económico y social una vez superada la pandemia.   Sabemos que vamos en camino de una profunda recesión o depresión económica internacional, y que nuestros paí­ses del Sur sufrirán sus consecuencias con severo impacto.

El momento reclama apartar las diferencias polí­ticas para concentrarnos en enfrentar la emergencia y sus graves consecuencias en el futuro inmediato.

Cada paí­s puede y debe aportar y contribuir con lo que esté a su alcance. La pandemia no respeta fronteras, ni ideologí­as. Para encarar tan serio desafí­o, debemos aunar esfuerzos y apoyarnos mutuamente.

La mayorí­a somos Estados relativamente pequeños, muchos con escasos recursos naturales. Todos sufrimos la contracción económica global y algunos cargamos con el peso adicional de medidas económicas coercitivas.

En medio de estas dificultades, tenemos la capacidad de complementarnos unos a otros. Solos, no podemos casi nada.   Unidos, podrí­amos soportar mejor el golpe, tener alivio, proteger a nuestros respectivos pueblos y encaminar la difí­cil tarea de la recuperación.

Hay paí­ses con mejores condiciones para combatir la pandemia y para paliar sus repercusiones económicas. Aquellos en mejor situación relativa, podrí­an apoyar a los paí­ses de menos recursos y a los que enfrentan las más complejas situaciones epidemiológicas, primero; y económicas después.

La acción que esperamos de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud para garantizar una actuación colectiva, coordinada y efectiva, debe encontrar respaldo en las iniciativas que juntos seamos capaces de generar.

Es imprescindible compartir las respectivas experiencias, intensificar la comunicación e identificar las prácticas que han tenido resultados en otras partes del mundo.

No debemos esperar y menos confiar en que paí­ses ricos e industrializados vendrán a salvar a nuestros pueblos. Poca ayuda llegará del Norte. La responsabilidad de asumir el reto y de actuar como merecen nuestros ciudadanos, es nuestra. La AEC puede desempeñar un papel determinante en ese empeño.

Permí­tanme compartir brevemente la experiencia de Cuba.  

Hemos adoptado medidas de prevención, enfrentamiento y control, en una coyuntura en la que no existe aún transmisión interna del virus. Han sido claves la cohesión social y la solidaridad.

Contamos con una infraestructura de atención primaria   que garantiza el control epidemiológico.   Tenemos un desarrollo cientí­fico especializado en las enfermedades transmisibles y contamos con una industria farmacéutica de alto nivel tecnológico.

Se dispone y ejecuta en el paí­s un plan nacional de control y enfrentamiento que prioriza la salud del pueblo y la de los visitantes y extranjeros residentes.

A pesar de la difí­cil situación, Cuba puede, modestamente, prestar cierta cooperación. Hemos venido encarando con esfuerzo las solicitudes de asistencia médica de varios de los paí­ses de la región, incluyendo cinco miembros de la Asociación, que nos han solicitado personal de la salud.

A partir de la experiencia probada en China con la aplicación de un medicamento creado en Cuba, hemos recibido también solicitudes de ese medicamento que tratamos de satisfacer de acuerdo con nuestras posibilidades.   Se ha avanzado con la Organización del Caribe Oriental en un acuerdo para garantizar un mí­nimo de viales de Interferón Alfa B.

Nuestra Organización puede ayudarnos a socializar las experiencias, a diseñar un mecanismo institucional para acercar a nuestros respectivos expertos de la medicina y la ciencia, para aprender de los enfoques sociales y locales que tienen éxitos; para identificar modalidades de cooperación novedosas.

No puede subestimarse el valor del esfuerzo conjunto.

Por ello, proponemos que la Presidencia del Consejo de Ministros, en coordinación con la Secretaria General, organice en los próximos dí­as un taller técnico virtual entre nuestros especialistas de salud que facilite establecer ví­as de comunicación para compartir experiencias e intercambiar información de interés que contribuya a enfrentar esta pandemia.

Cuba propone que a este taller se invite a otros paí­ses del hemisferio, incluidos Estados Unidos y Canadá, que deseen participar en aras de ampliar la coordinación y el   intercambio.

De igual modo y de forma interactiva, podrí­amos compartir, entre todos, una guí­a o cuestionario que ayude a identificar datos, estadí­sticas, conceptos y prácticas fundamentales, y que se nutra de lo que se ha podido aprender de las experiencias de otros paí­ses y regiones.

Puedo ofrecer la participación de nuestros expertos en la confección de tal instrumento.   Es otra iniciativa que proponemos a la Presidencia del Consejo de Ministros.

Nos motivan los valores solidarios que caracterizan a Cuba, incluida la premisa de compartir lo que tenemos, aunque sea escaso. Más de 400 mil profesionales cubanos han cumplido misiones en 164 paí­ses de ífrica, América Latina y el Caribe, Oriente Medio y Asia. La colaboración médica cubana posee más de medio siglo de experiencia.

En algún momento, tendremos que meditar con detenimiento cómo asumir las dificultades económicas, comerciales y, consecuentemente sociales, para todos nuestros paí­ses. Afrontaremos un escenario con el turismo afectado, el transporte reducido, las lí­neas comerciales deprimidas; con incertidumbre para los abastecimientos y distorsión de los flujos mercantiles.

No podemos pensar que el mercado dará respuesta a estos retos. Se requerirá el empeño dedicado de nuestros gobiernos.   Si aunamos esfuerzos, tendremos mejores posibilidades de salir adelante en menor tiempo.

La realidad   que enfrentamos requiere anteponer la voluntad de actuar y la solidaridad, a la inacción y al egoí­smo. La humanidad demanda una solución efectiva. Juntos podemos lograrlo.

Muchas gracias.  

(Cubaminrex)

Comentar