
Después del brillante segundo lugar alcanzado en el I Clásico Mundial en el 2006, un resultado quizás sorpresivo para muchos, pese a la gran cantidad de lauros que guardaba en sus vitrinas, la segunda ronda para los peloteros de la mayor isla del Caribe en el principal evento de selecciones de las bolas y los strikes en el orbe se ha convertido en una verdadera pesadilla.
En el primer Clásico, Cuba logró avanzar hasta la discusión del título, en la que fue aventajada (6 a 10) por Japón. Los entonces discípulos del fallecido Higinio Vélez Carrión fueron ubicados en el mismo grupo con Puerto Rico, Países Bajos y Panamá. Estos dos últimos le harán compañía nuevamente a los criollos en el certamen que se desarrollará a partir del próximo miércoles 8 de marzo.

El elenco de las cuatro letras en el uniforme doblegó a Panamá (8-6) y Países Bajos (11-2), y recibió su primer nocaut en eventos internacionales oficiales, al caer frente a Puerto Rico (2-12), mientras que en el segundo segmento aventajó a Venezuela (7-2), cedió en el choque contra República Dominicana (3-7) y tomó desquite con los boricuas (4-3).
Ese balance les permitió a los cubanos acceder a la semifinal, fase en la que doblegaron a los quisqueyanos (3-1) y así se colaron en la final, en la que ocurrió el mencionado desenlace ante la escuadra nipona, dirigida por el legendario Sadaharu Oh, un toletero que compiló 868 bambinazos en los circuitos japoneses.
Fue la única ocasión en que los peloteros de la mayor de las Antillas pudieron caminar más allá de la segunda ronda, pues a partir del 2009, como para darles la razón a aquellos absolutistas que plantean que «segundas partes nunca fueron buenas», Cuba ha mostrado otra cara.
En el II Clásico culminó en la cima del tramo inicial con tres salidas exitosas, pero en la siguiente etapa tropezó un par de veces con la misma piedra, al caer por la vía de la lechada contra Japón (0 a 6 y 0 a 5), para decir adiós a la importante justa beisbolera.

Cuatro años después, en el 2013, Cuba arrancó animada como en el 2009, al ganar los tres partidos, entre ellos uno frente a Japón, flamante bicampeón en este tipo de torneo; pero dos salidas adversas, frente a los tulipaneses, acabaron con el sueño de sobrepasar la segunda ronda.
En la cita más reciente, la del 2017, pienso que la decepcionante actuación de los representantes del Verde Caimán se veía venir, luego de sus continuos fracasos en lides extrafronteras.
Una vez más rebasaron la primera ronda de manera angustiosa, pues fueron dominados por Japón (6-11), le colgaron nueve argollas al débil conjunto de la República Popular China (6-0) y lograron el boleto al superar a los australianos (4-3) gracias a un batazo de vuelta completa de Alfredo Despaigne a costa del zurdo Lachlan Wells, en el quinto capítulo con las almohadillas repletas.
Balance contra todos los demás equipos en clásicos mundiales | ||
Contra | G | P |
México | 2 | 0 |
Australia | 2 | 0 |
China | 2 | 0 |
Panamá | 1 | 0 |
Venezuela | 1 | 0 |
Sudáfrica | 1 | 0 |
Brasil | 1 | 0 |
Taipéi de China | 1 | 0 |
Puerto Rico | 1 | 1 |
R. Dominicana | 1 | 1 |
Países Bajos | 1 | 3 |
Japón | 1 | 5 |
Israel | 0 | 1 |
Total | 15 | 11 |
En el siguiente tramo se despidieron del IV Clásico con tres fracasos sucesivos a cuestas, el último de ellos, nada menos que por la vía del nocaut, ante Países Bajos (1-14).
Un dato que refleja la metamorfosis de nuestros peloteros en estos eventos es que Cuba presenta balance de 10 ganados y 2 perdidos en la primera ronda; en cambio, después de sobrepasar esa fase archivan saldo de 5 éxitos y 9 reveses.
Padrino, quítame estas bestias de encima
Para los subcampeones del Clásico del 2006, esta nueva versión constituye un gran reto, pues será la primera oportunidad en que un equipo cubano acuda a un certamen de envergadura con una nómina que incluye a jugadores con experiencia en la llamada Gran Carpa y en Ligas Profesionales junto a los que intervienen en las series nacionales, lo cual, si de resultados se trata, demandará una mayor exigencia de la afición.
Los ahijados de Armando Johnson Zaldívar pudieran encontrarse en el camino a las bestias negras, las cuales, en más de una ocasión, les han tronchado los sueños a los peloteros cubanos: los equipos de Países Bajos y Japón.
Top ten | G | P | AVE |
1. R. Dominicana | 18 | 6 | 750 |
2. Japón | 23 | 8 | 741 |
3. Puerto Rico | 20 | 9 | 689 |
4. Corea del Sur | 15 | 7 | 681 |
5. Israel | 4 | 2 | 666 |
6. Cuba | 15 | 11 | 576 |
7. Estados Unidos | 16 | 12 | 571 |
8. Venezuela | 12 | 12 | 500 |
9. Países Bajos | 11 | 13 | 458 |
10. México | 7 | 11 | 388 |
Los europeos han salido victoriosos en tres de los cuatros desafíos que han dirimido, mientras los de la Tierra del Sol Naciente muestran un dominio mayor, pues acumulan 5 triunfos en las seis ocasiones en que se han visto las caras.
En los cuatro clásicos precedentes, Cuba exhibe 15 sonrisas y 11 descalabros contra los 13 equipos que ha enfrentado. De ese gran total, su balance contra nipones y Países Bajos es de 2 ganados y… ¡8 reveses!
A los también llamados holandeses se los encontrarán, inevitablemente, en la fecha inaugural, el 8 de marzo; luego toparán con Italia, Panamá y Taipéi de China, sede del grupo A. Un vaticinio optimista sería ver a los criollos embolsillarse uno de los dos boletos de esta llave, en dura porfía con Países Bajos, sin perder de vista a bambinos y anfitriones.
De clasificarse, en dependencia del puesto que ocupen, lo más seguro es que rivalicen en cuartos de final contra Japón o Corea del Sur. Sobre la historia de los choques con los bicampeones del Clásico ya adelantamos algo, mientras que a los surcoreanos nunca los han enfrentado en controversias de esta naturaleza; mas, lo cierto es que en las referencias más cercanas —los Premier 12 de 2015 y 2019,— Cuba sucumbió en ambas ocasiones.
Particularmente, pienso que Cuba pudiera acceder a cuartos de final, ya en ese segmento veo difícil que los pupilos de Mandy Johnson continúen avanzando; pero no se desanimen, el supuesto choque contra una de las dos potencias asiáticas será a muerte súbita. Hay quienes plantean que un juego lo gana cualquiera, ¿se dará el milagro?