El sábado 28 de marzo se cumplieron 55 años del segundo de los tres títulos obtenidos por la selección Azucareros, uno de los equipos que representaban a la antigua provincia de Las Villas en nuestras series nacionales de béisbol.
Para los dulcísimos —como les decía el inolvidable Héctor Alomá— no fue fácil recuperar el gallardete que se habían adjudicado en la versión de 1968-1969 con Servio Tulio Borges Suárez en el puesto de mando, y cedieron en la temporada siguiente ante Henequeneros, un elenco liderado por Wilfredo Sánchez, Rigoberto Rosique y Félix Isasi, bautizados como los tres mosqueteros por el genial narrador y comentarista deportivo Bobby Salamanca.
Dirigidos en esa oportunidad por Pedrito Pérez Delgado, los carmelitas tuvieron una gran oposición de los marrones del Habana desde los comienzos de la serie hasta el último día, en que todavía los pupilos del entonces piloto debutante Pedro Chávez conservaban chances de hacerse del trono.
En los compromisos que cerraban la oncena edición, los habaneros arribaron al «Sandino» con balance de 46 ganados y 17 perdidos, mientras los anfitriones exhibían saldo de 48 y 14, por lo que los visitantes estaban obligados a pasar la escoba para aspirar al gallardete.
Si materializaban la hazaña, obligaban a los de casa a doblegar a Vegueros en el desafío que tenían pendiente, para provocar un empate en la cima e ir a una serie extra.
De ser barridos los Azucareros y después sucumbir contra el principal equipo pinareño, entonces los capitalinos se adjudicaban el cetro.
Para buscar el triunfo que les aseguraba a los Azucareros la recuperación del trono, Pedrito Pérez tenía listo a su trío de ases: José Antonio Huelga, Rolando Macías y Gaspar Legón, el derecho de Esmeralda que trabajó hasta esa serie con las novenas villareñas.
Los habaneros estuvieron a punto de concretar la proeza, pues el sábado 27 el desaparecido Walfrido Ruiz se burló de los detractores que le ponían el cartelito de que no era hombre de grandes momentos y fue mejor que Macías, colgándoles nueve argollas a los punteros del campeonato, mientras sus compañeros lo respaldaban con cuatro anotaciones.
En el doble dominical, Bernardo Navajas González superó a Huelga, cuatro a una y el escenario quedó listo para el crucial partido de fondo.
Pedrito apostó por su tercera carta de triunfo, el agramontino Gaspar Legón, que necesitó el auxilio del cienfueguero Andrés Curro Leyva, quien con un relevo de altos kilates, apoyado por un doblete de oro del difunto Edgar Domínguez y un tirazo a la goma de Silvio Montejo, posibilitaron el triunfo, 3 carreras a 1, que acabó con las esperanzas de los discípulos del dinámico Pedro Chávez.
Así, Azucareros, con 49 éxitos y 16 fracasos levantó el trofeo principal, en tanto Habana (48 y 18) concluía como subcampeón, escoltada por Granjeros e Industriales, que terminaron detrás con 47 y 19.
EL EQUIPO:
Lázaro Pérez Agramonte, Edgar Domínguez Sucar, Miguel Díaz Díaz, Antonio Muñoz Hernández, Emilio Madrazo Martínez, Alfredo Aveillé Machín, Osvaldo Oliva Guerrero, Julio Soto Rojas, José Pérez Rodríguez, Leonel Sánchez Moré, Silvio Montejo Boffill, Enrique Oduardo Carvajal, Juan Díaz Olmos, Arnaldo Hernández Montero, Diego Silé Carrero, José Antonio Huelga Ordaz, Gaspar Legón López, Rolando Macías Rodríguez, Eleuterio Molina Coca, Leonel García Cartaya, Tomás Aquino Abreu Águila, Ronel Sardiñas González, Aniceto Montes de Oca Rodríguez, Andrés Curro Leyva Rodríguez, Víctor Muñoz Martínez, César Valdés López, Pedro Pérez Torriente, Román Águila Ríos, Carlos Gálvez García, Enrique Machado Aguilar y Vicente Díaz Corrales.
Director: Pedro Pérez Delgado.
Auxiliares: Arnaldo Raxach, Juan Suárez, Clodomiro Valdés y Alberto (Galleguito) Sánchez. Entrenador: Pedro Jiménez y cargabates: David Pino.