De no haber fallecido el 2 de febrero de 2016, Regino Delgado Robau, uno de los mejores futbolistas del país de las décadas del setenta y ochenta de la pasada centuria habría cumplido 70 años este lunes 7 de septiembre.
El destacado jugador, nacido el 7 de septiembre de 1956 en el municipio de Santo Domingo, está ligado a varios de los grandes momentos del balompié cubano, en particular, del antiguo territorio de Las Villas, y de la provincia de Villa Clara a partir de la división político-administrativa de 1976.
En unión de hombres de la talla del portero José Francisco Reinoso, su coterráneo Roberto Pereira, Guillermo Mestre, Eugenio Cabrera y Jorge Maya, entre otros, el dominicano resultó uno de los baluartes en los títulos conseguidos por el once de Azucareros en las temporadas de 1974 y 1976. Luego se coronó en varias ocasiones con el Expreso del Centro.
Internacionalmente tuvo el honor de integrar el once criollo en las dos únicas Olimpiadas en que Cuba ha intervenido en el más universal de los deportes: Montreal 1976 y Moscú 1980.
Fue uno de los protagonistas de la página más brillante del fútbol de casa en Juegos Panamericanos con la meritoria presea de plata alcanzada en San Juan, Puerto Rico, en 1979, detrás del siempre poderoso Brasil.
En estas confrontaciones intervino en cuatro oportunidades, pues acudió, además, a las citas deportivas del Nuevo Continente en Ciudad de México 1975, Caracas 1983 e Indianápolis1987.
Cuatro Juegos Centroamericanos y del Caribe fueron testigos del talento que lo llevó a erigirse en uno de nuestros más prominentes futbolistas en cualquier época.
De esas lides regresó con el metal dorado de Santo Domingo 1974, Medellín 1978 y Santiago de los Caballeros 1986, mientras que en La Habana 1982 formó parte del plantel que conquistó la medalla de bronce.
Otra muestra de su extraordinaria trayectoria sobre las canchas es que en seis ocasiones accedió a la decena de los mejores deportistas de su territorio, primero en Las Villas en 1974 y 1975, y al crearse la provincia de Villa Clara, en 1976, 1982, 1986 y 1987.
Sin dudas, Regino Delgado Robau dejó una impronta que no se puede pasar por alto en el fútbol cubano y mucho menos en el territorio que lo vio nacer hace siete décadas.