Tertulias hasta el amanecer

Cumplir y hacer cumplir las normas de convivencia social en los barrios, ayudaría a sobrellevar entre todos el difícil contexto energético y sortear las dificultades del momento.    

 

En muchas barriadas santaclareñas ya es costumbre que los vecinos aguarden sentados en las aceras por el retorno de la electricidad tras la interrupción del servicio, afectado fundamentalmente por el déficit de generación, como consecuencia del recrudecimiento de las medidas de bloqueo contra Cuba que limitan la adquisición de combustible.

Entre charlas acerca de los desafíos que enfrentan los cubanos sin temor a los retos, pasa el tiempo para quienes esperan con ansiedad que se haga la luz en sus hogares.

Otros conversan sobre la familia, los años de juventud, el primer amor, el matrimonio, los hijos y nietos, así como de las iniciativas puestas en práctica para sortear las dificultades del momento, mientras otros optan por una partida de dominó.

Casi a las 12:00 de la noche, aun cuando no se ha restablecido la electricidad, los que ya pintan canas deciden abandonar la tertulia y retornar a la casa para tratar de conciliar el sueño.

Sin embargo, no todos siguen el mismo comportamiento, y los más jóvenes prefieren acompañar la velada al compás de la música a altos decibeles, y continuar la partida de dominó hasta la madrugada, lo cual convierte el escenario en una verdadera pesadilla para quienes tienen que trabajar o retornar a las aulas al día siguiente.

En medio de un contexto adverso, escuchar los acordes de buena música a un volumen moderado, ayuda a sosegar los nervios, pero si se trata de sonidos estridentes con canciones vanas, cuyo volumen supera los decibeles permisibles al oído humano, su efecto exacerba el estado de ánimo de las personas, e impide a los vecinos el descanso nocturno necesario, mucho más cuando hay niños pequeños o enfermos.

De acuerdo con el criterio de especialistas, las personas requieren al menos de ocho horas diarias de sueño para reponer el organismo y que esté apto para la nueva jornada.

Recuerdo en mis años de juventud que cuando alguna persona se disponía a celebrar una fiesta o descarga —como se le llamaba a un brindis quinceañero—, era obligatorio contar con un permiso concedido por las autoridades policiales hasta las 12 de la noche, y de incumplir con el plazo fijado, era requerida, y hasta podía ser multada.

En Cuba, para proteger a la población de este flagelo, la Ley 81 de Medio Ambiente, puesta en vigor en el año 1997, refiere entre otras cuestiones en su precepto 147, la prohibición de producir sonidos, ruidos y vibraciones que afecten la salud humana o dañen la calidad de vida de la población.

Además, la Ley 150/2022 Del Sistema de los Recursos Naturales y el Medio Ambiente reconoce a los ministerios de Salud Pública, Trabajo y Seguridad Social y del Interior, así como el Instituto Nacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo y los consejos de la administración municipal como responsables del enfrentamiento a los impactos negativos de los ruidos, vibraciones y otros fenómenos físicos, en lo concerniente a las afectaciones a la salud humana, el ambiente laboral, las indisciplinas sociales, la localización de actividades productivas y no productivas, y el cumplimiento de normativas, respectivamente. Sin embargo, no siempre se exige por su cumplimiento para imponer disciplina. 

Según datos aportados por la Organización Mundial de la Salud, el ruido puede ocasionar numerosos síntomas, como intranquilidad, ansiedad, inquietud e incluso depresión, y si pasa de los 50 decibeles, estamos en presencia de un ambiente ruidoso que causa manifestaciones clínicas molestas, como dolor de cabeza y pérdida de la audición.

El ruido excesivo también perturba las relaciones sociales al afectar la comunicación, pues para lograrla, las personas suelen reaccionar agresivamente al elevar el volumen de la voz.

La cuestión no radica en dejar de disfrutar de la música en situaciones como las descritas, si no de hacerlo con mesura, sentido común, y hasta una hora prudencial, sin menospreciar el espacio de los demás. 

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Caricatura de Alfredo Martirena sobre el respeto entre vecinos.
(Ilustración: Alfredo Martirena)
Idalia Vázquez Zerquera
Idalia Vázquez Zerquera
@IdaliaVzquez
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19 Julio 2026

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