Matices de una economía al interior del sindicato

A propósito del aniversario 85 de la Central de Trabajadores de Cuba, homenajeamos a los protagonistas de la batalla económica que libra el país. 

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Caricatura de Alfredo Martirena sobre la empresa estatal socialista.
(Ilustración: Alfredo Martirena)
Mónica Sardiña Molina
Mónica Sardiña Molina
@monicasm97
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28 Enero 2024

La Central de Trabajadores de Cuba (CTC) celebra su aniversario 85 y quienes la mantienen viva merecen, como homenaje, más que la imagen de algún 1.º de Mayo en una plaza desbordada, porque la historia se escribe todos los días, y la masa compacta de un desfile, en nombre del proletariado mundial, es más auténtica cuanto más diversa, reflejo de todas las Cubas que habitan este archipiélago.

Felicitaciones para todos los que, a diario, se consagran en el empeño económico de sostener y conducir un país, sin que la dureza del camino les nuble la aspiración al desarrollo.

Una reverencia frente a quienes se hacen al campo desde antes del amanecer hasta que el sol anduvo un buen trecho de este a oeste y desafían calores, lluvias, sequías, plagas, malezas y carencias de todo tipo para intentar llenar el plato propio y el ajeno.

Gratitud a los que mueven los engranajes de una maquinaria a la que se le exige multiplicar bienes y servicios, en medio de escaseces, obsolescencias, bloqueos y distorsiones, así como para los creadores de conocimientos, valores, salud, bienestar y facilidades para la vida de otros.

Respeto por los emprendedores con iniciativa para defender proyectos propios, saltar sobre trabas o prejuicios y construir alianzas entre lo público y lo privado, como complemento y no contraparte de otras formas de propiedad y gestión en una sociedad socialista.

Admiración para tantos protagonistas anónimos, sometidos a una jornada doméstica casi siempre más agresiva que la laboral, con horas extra que nadie cuenta ni paga; incapaces de distinguir los límites entre el teletrabajo y el espacio personal y familiar, aguijoneados por la punta de una pirámide social invertida y desproporcionada, atrapados en la duda de la cucarachita Martina, cuando se acerca el pago de las utilidades, mientras inventan mil formas de dopar al salario sin conseguir que iguale a los precios en ningún punto de la carrera; pluriempleados, sobrecargados sin remuneración suficiente o recontratados luego de la jubilación; expertos en hacer más con menos, o poco con casi nada.

Gladiadores del transporte público y la «botella» criolla con precio de «gran reserva», ilusionistas del estómago en pleno mediodía, hasta tanto almorzar en la calle siga siendo un lujo; malabaristas de desayunos, meriendas escolares, almuerzos y comidas en las que, habitualmente, a mamá y a papá deja de gustarles la carne; y al mismo tiempo, capaces de echar el último jabón de tocador o una muda de ropa que tampoco les sobra en una valija para personas que consideran más necesitadas, sin aspavientos ni grandilocuencias; cartománticos decididos a calcular el impacto de medidas que, si bien resultan necesarias, a corto plazo ampliarán más la brecha entre el ideal de la vida y la realidad de la supervivencia.

Éxitos para los que se preocupan, también, por llenarse el alma, a los sacrificados por vocación, a los optimistas empedernidos que enfocan la solución en lugar del problema; a todos los que encuentran en el trabajo un medio de vida, una oportunidad para la autorrealización y el crecimiento personal y colectivo.

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Preocupado Colorado

Lunes, 05 Febrero 2024 17:28

Coincido con Ud. 100%. Todo el homenaje a nuestros buenos trabajadores, del sector que sean. Lo que no entiendo es qué tiene que ver la CTC con eso.
En realidad los principales procesos y dilemas laborales hoy no están relacionados con la labor sindical. La CTC repite lo que oriente el gobierno o la administracion, recoge dinero para diversos fines y para sí misma como entidad, pero eb general no es un protagonista real o con criterio propio de ninguno de los fenómenos vitales del mundo laboral hoy en Cuba. Casi nadie quiere sindicalizarse entre las nuevas generaciones, ni en el sector no estatal. Se coacciona a las administraciones con que para aprobar determinados pagos todos los trabajadores deben estar en el sindicato, y reparten por el sindicato cosas que en realidad ofrece la misma administración, para darle cierto sentido de existencia, pero la CTC hoy a mi juicio es un zombi.
Un zombi lleno de oficinas y recursos, que no es capaz de movilizar gente una vez al año sin mucho combustible o medios, lo que habla de su baja convocatoria. Se han vuelto un fin en sí mismos y no tienen respuesta para los problemas contundentes del trabajador.
Disculpe, pero es mi criterio. Y si no lo decimos, no va a mejorar.