La contienda agroindustrial azucarera entró en fase de liquidación en los ingenios de Villa Clara, y la zafra dice adiós, a punto de terminar unas 47 000 toneladas métricas de crudo, volumen que se sitúa como el más pequeño alcanzado en la historia de la provincia.
¿Quién lo diría? Parece un ¡eufemismo!, pero no lo es… Pienso incluso en aquel libro de Raúl Roa al reseñar la Revolución del 30 y sus peripecias históricas: «se fue a bolina»…
Con el cierre inminente de los ingenios Quintín Bandera (Corralillo), Héctor Rodríguez (Sagua la Grande) y Heriberto Duquesne (Remedios), cerca de 20000 toneladas se dejaron de producir en un período marcado por carencias de combustible y de piezas de repuesto, así como de materia prima y hasta de hombres en posiciones vitales de fabricación.
Las interrupciones de las operaciones —a pesar de la protección eléctrica de los ingenios, que incluso intentaron autoabstecerse y aportar energía al sistema nacional—, el tiempo perdido, abultado, y la insuficiencia industrial y agrícola, también pasaron factura al incumplimiento azucarero.
En funcionamiento queda el central Carlos Baliño (Santo Domingo), empeñado en el procesamiento de azúcar orgánica para satisfacer compromisos comerciales con el exterior. También estarán en funcionamiento las refinerías George Washington (en ese municipio) y la Quintín Bandera, en Sierra Morena, únicas en activo ante la próxima paralización del Heriberto Duquesne, que abastece de crudo a la aledaña Chiquitico Fabregat, en Zulueta.
Ciertamente, la zafra en la provincia, a diferencia de la de territorios cercanos —Cienfuegos, por ejemplo—, que con idénticas penurias en los aseguramientos rebasaron sus compromisos, deja una impronta negativa que obliga a un replanteo de las encomiendas de un renglón vital para la economía cubana.
Observar de cerca los cañaverales y el estado de las plantaciones, sin llegar a lo apocalíptico, ofrece otras dudas perspectivas en el compromiso de la provincia de sembrar durante el año unas 17 933.04 hectáreas, según planificaciones del sector.
Durante la primavera, y antes del cierre de mayo, solo está plantado el 25 % del compromiso de siembra, ascendente a unas 10 612.5 ha, y en el mes en curso la cifra disminuye.
A pesar de esos percances, fuentes aseguran que el 75 % de las áreas previstas para siembra durante el período de primavera se ubican en diferentes fases de alistamiento (roturas, preparación y surcadas), lo cual constituye un aliciente, sin olvidar que en la plantación hay morosos en territorios de Remedios, Camajuaní, Quemado de Güines, Santo Domingo y Sagua la Grande, donde las simientes apenas brotan en los campos.
Esos serán los cañaverales del futuro, fuente del incremento de los aseguramientos de materia prima a los ingenios y, por supuesto, del necesario aumento de la producción azucarera, un indicador que sacará del marasmo a la provincia.
Jueves, 01 Junio 2023 17:05
Ha sido una etapa difícil para el país, pero los azucareros no nos daremos por vencidos, tenemos que salvar el sector. Hay que hacer las cosas bien con lo poco que hoy tenemos, así es como tendremos resultados, aprovechando y utilizando bien los recursos.