Experto cubano destaca trabajo de Villa Clara en materia de clima y salud

Durante su estancia en Villa Clara, el Dr. C. Paulo Lázaro Ortiz Bultó compartió saberes acerca de la variabilidades  del clima y su influencia en la salud, entre otros temas.

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Dr. C. Paulo Lázaro Ortiz Bultó.
«El cambio climático está atribuido a las actividades humanas que alteran la composición atmosférica, en tanto la variabilidad climática obedece a fluctuaciones de los componentes del clima», asevera el Dr. C. Paulo Lázaro Ortiz Bultó. (Foto: Ricardo R. González)
Ricardo R. González
Ricardo R. González
@riciber91
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04 Mayo 2024

La reciente estancia del Dr. C. Paulo Lázaro Ortiz Bultó en Villa Clara sirvió para actualizarnos e intercambiar conocimientos sobre los «caprichos» del clima y su comportamiento en un mundo verdaderamente cambiante.

El Especialista del Centro del Clima (CenClim), perteneciente al Instituto de Meteorología de Cuba, investigador cuenta en su aval con infinidad de estudios vinculados a los impactos de la variabilidad y el cambio climático en la salud. Funge, además, como coordinador del Marco Mundial de los Servicios Climáticos e integración en el sector de la Salud, sumado a la atención de la línea de aplicaciones climáticas. Sus saberes constituyen una valiosa contribución al Foro de Perspectiva de esta rama, efectuado en el Centro Meteorológico de Villa Clara.

Sobre estos temas ha disertado en varias partes del mundo, y accedió a compartir con los lectores de Vanguardia. Uno de ellos recae sobre el comportamiento del El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) para los próximos tiempos, 

En su criterio, el ENOS constituye un fenómeno natural generado en el Pacífico, «pero lo interesante es que afecta la circulación de la atmósfera a escala planetaria, por lo que Cuba ha desarrollado un conjunto de herramientas, en concordancia con los centros regionales, que permite vigilar su evolución».

—¿Solamente vigilarlo?

—Además hay que vaticinar el futuro al estar relacionado con la temporada lluviosa y poco lluviosa en este país, e influir y modificar el comportamiento de las precipitaciones. Saber cómo va a evolucionar permite tener cierta certeza del comportamiento de la temporada lluviosa, sobre todo la relación con los huracanes, al constituir el principal aporte de lluvias.

Personas caminando bajo la lluvia.
La etapa de debilitamiento de ENOS y su tránsito a condiciones neutrales trae un panorama tardío en el comienzo de las precipitaciones de mayo. (Foto: Tomada de Internet)

—Si de comportamientos se trata, ¿cuál es su fase actual?

—Nos encontramos en una etapa de debilitamiento de ENOS para transitar a condiciones neutrales. Los pronósticos y, prácticamente, la totalidad de los modelos ofrecen esta certeza para los meses venideros, lo que significa que no van a existir condiciones cálidas ni frías.

—¿Sus consecuencias?

—Que la temporada lluviosa no estará modificada tan directamente por este fenómeno, porque hay una respuesta de efecto de feedback o retroalimentación en la atmósfera, que en los dos primeros meses del período lluvioso va a estar influenciada por lo que queda en la circulación de los restos del evento cálido que recién concluye.

«Esto trae un panorama tardío en el comienzo de las precipitaciones de mayo; sin embargo, existirán regiones en que la influencia resulte más severa que en otras; así, determinadas provincias no tendrán déficit de precipitaciones».

—¿Posibilidades de variación?

—No pueden establecerse esquemas fijos. Todavía es muy temprano. Hay que recordar que se traza un pronóstico de cinco o seis meses, y lo que hacemos constituye una perspectiva. Después, cada dos meses, se va ajustando a fin de ofrecer a los decisores la información más precisa acerca de cómo serán las lluvias y el comportamiento del evento.

—¿Pronósticos son pronósticos?

—Exactamente, siempre existe un nivel de incertidumbre en estos y debemos tenerlos en cuenta a la hora de adoptar decisiones, sobre todo hacia los sectores y comunidades que van a utilizarlos.

Comportamiento del fenómenos ENOS.
El Niño se manifiesta por una especie de lengua de agua cálida (señalada en rojo), y en La Niña el agua es fría (representada en azul gris). (Foto: Tomada de Internet)

—Algunos expertos ofrecen pronósticos por regiones. ¿Es necesario homogeneizarlos?

—Aparece como uno de los retos de los climatólogos en el país: ir perfeccionando los métodos de trabajo que lleven a una mayor certeza de lo que informamos, no sólo a los gobiernos o autoridades que lo demanden, sino también a la población, con énfasis en la calidad.

«Es un proceso de aprendizaje que debe contribuir al consenso de los enfoques».

—Desde el punto de vista de la salud, ¿cómo pueden influir?

—En el contexto de la salud hay toda una experiencia desarrollada, incluso en Villa Clara, con expertos que laboran en los impactos meteorológicos y climáticos de las temperaturas, sus tendencias y variabilidad sobre enfermedades crónicas, como también en las reacciones originadas por el calor en el ser humano, al disminuir el rendimiento y la capacidad productiva, e incrementar situaciones de estrés.

«También existen otras ramas en las cuales el país y esta provincia vienen trabajando, relacionadas con las enfermedades infecciosas y su avance, con el objetivo de vigilar el dengue, el chikunguña, el zika, y virus respiratorios como el SARS-CoV-2 y la influenza, sin descartar las infecciones por otros virus que influyen directamente en niños y adultos, debido a la susceptibilidad de estos grupos. Todo ello con vistas a a la promoción de salud desde las propias comunidades».

—Villa Clara incluye en los estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgo (PVR) un capítulo dedicado a las enfermedades.

—Aunque hablamos desde el punto de vista global, la provincia merece un punto y aparte, porque tiene una larga experiencia en los trabajos biometeorológicos, en los de clima y salud. Hay un reconocimiento importante para la Facultad de Medicina de Sagua la Grande y la Universidad de Ciencias Médicas, con investigaciones muy sólidas, y debe ampliarse con otros estudios encaminados a evaluar todos los indicadores  que pueden incidir en la salud poblacional.

—¿Debe ponerse al hombre como centro?

—Por poner al hombre en un rol preponderante hemos dañado mucho el medio ambiente. Es mejor verlo como un elemento del ecosistema y no como centro, para constatar la dinámica y las maneras de proteger el entorno, al ser la primera puerta de influencias en el hombre desde el enfoque de salud planetaria.

—En este mundo de cambio climático y variabilidad climática, ¿qué predice el futuro?

—El cambio climático está atribuido a las actividades humanas que alteran la composición atmosférica, en tanto la variabilidad climática obedece a fluctuaciones de los componentes del clima, que incluyen las temperaturas y las precipitaciones, entre otros, durante períodos determinados y disímiles, porque pueden abarcar desde días hasta décadas.  

«Los componentes del clima resultan complejos y cambiantes; por tanto, cualquier variación que se introduzca tendrá consecuencias inesperadas. Una mayor precisión en la información climática, junto a las acciones consecuentes del hombre para mitigar las tantas secuelas ambientales, posibilitará adaptarnos mejor al cambio climático y constituye fundamento para enfrentar el futuro».

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