Tejer el futuro con hilos de juventud

La inserción laboral de los jóvenes recién graduados en la Cuba de hoy, determina el sostén y futuro de varias esferas y procesos sociales. ¿Cómo lograr que esta sea favorable para los egresados y el país?

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Adán Mena Rodríguez, ayudante de pailería en la Empresa Electromecánica.
Adán Mena Rodríguez, ayudante de pailería en la Empresa Electromecánica. (Foto: Lety Mary Alvarez Aguila)
Lety Mary Alvarez Aguila
Lety Mary Alvarez Aguila
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04 Abril 2025

Guardó su título en una carpeta y emprendió el viaje, consciente de que, en aquel protector de plástico, había depositado mucho más que un papel con cuños y firmas. Allí dentro se movían los recuerdos de los mejores años de su vida, las esperanzas de cambiar el mundo o inventar, si era posible, otro nuevo. En aquel pergamino iba también la ambición, la inocencia y un cúmulo de sentimientos encontrados cuando a alguien se le asigna la sencilla misión de servir a la sociedad.

Estas líneas pueden resumir la historia de muchos. Ser un joven recién graduado en la Cuba de hoy implica asumir roles que, más allá de tener responsabilidades extenuantes, determinan el sostén y futuro de varias esferas y procesos sociales. Pero en un contexto marcado por complejidades y avatares de la vida cotidiana, se impone una suerte de balanza donde no siempre la realización profesional se equilibra con las condiciones personales necesarias para mantener la motivación o permanencia en un puesto de trabajo.

Vale destacar que la retribución monetaria constituye una de las causas por las que algunos jóvenes abandonan los sueños que proyectaron durante la etapa universitaria, pero no es el único factor. Muchos atraviesan insatisfacciones al no encontrar el contenido laboral que imaginaban o debido a que les toca desempeñar funciones ajenas a su especialidad.

«Quiero aprender mucho, no solo ganar dinero», refirió una de las jóvenes encuestadas para este reportaje. La sentencia habla por sí sola. Si bien la remuneración salarial deviene un estímulo primordial, resulta vital para los egresados rodearse de directivos y compañeros que los comprendan y los motiven, de colegas que, así como ellos, quieren seguir aprendiendo e investigando. Indudablemente, los ambientes laborales influyen en gran medida a la hora de garantizar el com-promiso y la estabilidad de ese nuevo licenciado que se inserta en el gremio. 

En la actualidad, existe un fuer-te debate en torno a la necesidad de ponderar el sector estatal para que la juventud no migre masivamente hacia otras formas de gestión. Ya no es noticia el pluriempleo. Ya no resulta novedoso el hecho de que un estudiante firme un contrato de trabajo para entrenarse en su futuro sector. Asimismo, puede parecer común encontrarse a aquel muchacho que decidió emplearse íntegramente con el sector privado, aunque sus resultados en la academia lo llevaran a graduarse con honores. Por otra parte, la joven madre intenta laborar a distancia mientras cobra un sueldo mínimo destinado al hogar. A la vez, comparte la plenitud profesional con una que otra venta de productos varios. 

Se trata de un conjunto de múltiples realidades en las que, en definitiva, todos manifiestan su deseo de honrar esa carrera por la que tanto lucharon, pues no tiene sentido haber dedicado más de cuatro años a cuidar de un árbol sin frutos. 

Servicio social, los cimientos de un camino

Según informes de la Dirección de Trabajo y Seguridad Social de Villa Clara (MTSS), en el año 2024 se graduaron 806 estudiantes de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (UCLV). De ellos, 54 técnicos superiores.

Sobre las ubicaciones laborales, Yuneisy Valdés González, especialista superior territorial de ese organismo, explicó a Vanguardia que se realiza un proceso de preubicación en el último año de la carrera, etapa en la que los estudiantes generalmente hacen sus prácticas laborales y trabajos de diploma en las entidades donde deben ejercer una vez graduados. De esta manera, se logra una familiarización con el centro. 

Joven trabajador villaclareño.
La oportunidad de especialización en las diferentes áreas de trabajo forma parte de los incentivos que ofrecen algunos buenos referentes de empleadores. (Foto: Lety Mary Alvarez Aguila)

Valdés González agregó, además, que se cumple un período de servicio social por tres años, aspecto que puede variar en los casos de varones o mujeres que cumplen previamente un año de servicio militar. Esto implica que solo deban cumplir dos años de servicio social. Quienes se acogen a la Orden 18 de las FAR, con dos años de servicio militar establecidos, desarrollarían solo un año de servicio social. La especialista aclaró que el servicio social se efectúa una única vez; por tanto, se toma en cuenta si algún graduado de técnico medio lo cumplió anteriormente.

Toda la normativa relacionada con este tema se encuentra plasmada en el Código de Trabajo y Seguridad Social y su reglamento. Con respecto a las solicitudes de traslado de las entidades, debe acudirse a la Resolución 8/2013, anexo II, del MTTS. El trámite requiere una carta de aceptación del nuevo organismo, así como una de liberación del lugar donde se encuentra el trabajador.

A decir de Yuneisy Valdés González, el organismo tiene la facultad de inhabilitar el ejercicio de la profesión si el egresado no se presenta de manera injustificada a cumplir el servicio social. De existir algún problema que lo impida, se puede solicitar al centro de trabajo un aplazamiento de esta función, lo cual correría a consideración de sus empleadores.

La demanda de fuerza de trabajo calificada establecida por las entidades pertenecientes al Gobierno Provincial de Villa Clara para el período comprendido de 2025 a 2033, alcanza la cifra de 24 578 plazas, las cuales aumentaron con respecto a las de la etapa anterior.

Según la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social, el 83.5 % de la demanda corresponde a los organismos Educación (12 486), Salud (4767), Inder (2137) y Cultura (1142). 

De empleadores y empleados

Luis Daniel Hernández Martí-nez, especialista B en Tecnología de la Empresa Militar Industrial (EMI) Batalla de Santa Clara, comparte sus experiencias como joven que recién inicia: 

«Considero que he tenido en mi UEB un plan de adiestramiento bien elaborado. Durante este tiempo he incursionado en varios campos esenciales para la formación de un ingeniero en Automática. En cuanto a mi tutor y compañeros de trabajo, siempre están dispuestos a brindar sus conocimientos. Mantengo una buena relación con los directivos y cuadros de la empresa».

Luis Daniel comenta que los inicios de su vida profesional han cubierto sus expectativas debido al alto nivel de desarrollo de las máquinas para los procesos de obtención de plástico, lo que su-pone una mayor preparación para enfrentar a diario las averías eléc-tricas y automáticas en su trabajo. Actualmente, cursa una maestría en la UCLV. 

«Pronto se me ascenderá a categoría A y me otorgaron una motorina para viajar a la empresa. También formo parte de un curso de reserva de cuadros que se imparte cada viernes en mi centro de trabajo», comentó.

Reflejado en este joven obrero, el interés de las entidades empleadoras por las nuevas generaciones resulta un asunto de vital relevancia, pues no solo destaca la idea de sumarlos como nueva fuerza, sino de abrirles las puertas con el propósito de que desarrollen ilimitadamente sus cono-cimientos.

Al conversar con Edelys Rodríguez Saavedra, directora del Parque Científico Tecnológico (PCT) de Villa Clara, obtuvimos interesantes perspectivas:

El PCT es la oportunidad que tiene cada uno de los egresados para explotar sus ideas, no solo innovadoras, sino de lo aprendido en la carrea. Pretendemos atraer a todo tipo de jóvenes, no solo de las universidades, sino también de los tecnoló-gicos u otros centros de investigación. 

«Nuestro PCT lleva un año operando y una de las acciones que nos proponemos es acercarnos a los institutos, traer acá las tesis de grado y que puedan realizarse en los escenarios de las industrias.  Somos un sitio de innovación, de creación; el espacio propicio para desarrollar el talento joven. Abril es el mes de la juventud y, por ello, estamos abriendo un sistema de trabajo para que puedan emprender desde aquí una tesis o cualquier otra investigación. Existen programas de capacitación que abarcan desde cómo llevar a cabo un emprendimiento, hasta profundizar en los temas de concepto o especiali-dades propias», refirió Rodríguez Saavedra.

La directora del PCT recordó la visión industrial de la entidad e insistió en fortalecerla y potenciarla con ayuda de la juventud.

Otra empresa que ha demostrado a lo largo de los años una enorme preocupación por quienes estrenan su vida profesional con ellos ha sido la Empresa Electromecánica Villa Clara. Su director, Justo Rodríguez Gattorno, declaró a Vanguardia que existe un vínculo sólido con centros educativos. Asimismo, expresó que dialogan con los jóvenes practicantes para que se sientan acogidos.

«Hoy tenemos aquí unos 16 muchachos realizando sus prácticas en diferentes especialidades: mantenimiento, soldadura, pailería, electricidad, etc.  A través del tiempo hemos adquirido un grupo de profesionales que hoy son cuadros. Unir la capacidad profesional con la parte práctica resulta una ventaja, y eso lo estamos logrando hoy en Electromecánica. Les construimos y entregamos viviendas a varios jóvenes y ahí están forman-do sus familias».

En materia de atención al hombre, Rodríguez Gattorno reconoció que, pese a las dificultades, la institución que dirige hace todo lo posible por ofrecer una buena alimentación y, además, se ocupan de todos los problemas personales del equipo al ofrecerles transporte u otra ayuda en una situación determinada. Igualmente, se gestionan viajes o ferias relacionadas con ese campo laboral.

«Los jóvenes tienen una vida por delante. Contamos con profesores voluntarios de Electromecánica que imparten cursos a todos los que quieran desarrollarse en especialidades de cualquier tipo. Seguimos enseñando y ayudando», afirmó.

A Electromecánica han llegado muchos que desean quedarse. Tal es el caso de Anadixy Arencibia Vázquez, especialista en Calidad que también estudia Ingeniería Mecánica en la UCLV. Ella agradece la retroalimentación con sus compañeros para beneficio de su futuro, así como los estímulos que reciben estudiantes y trabajadores. En la mesa de al lado, la técnica adiestrada Laura Beatriz Alejo, se mantiene aprendiendo sobre contratación, negocios y todo lo referente a su campo y otras disci-plinas. Más allá de ejercer sus funciones, estudia una maestría en la Facultad de Química. 

Adán Mena Rodríguez, joven ayudante de pailería, está dispuesto a aprender lo que sea y le reconforta haber obtenido un reconocimiento por las labores de apoyo fuera de la provincia. Por su parte, Álvaro Torres Núñez, aún estudiante, planea pertenecer a la empresa apenas se gradúe, pues los obreros le han enseñado, poco a poco, a desarrollar sus ideas.

Lejos de construir una visión caótica o desesperanzadora sobre las perspectivas y proyecciones de los nuevos profesionales, debemos incentivarlos a crecer, a convertir-se en mejores personas a la vez que asisten a un paciente, participan de un juicio o pintan una pared.

Chabelis Martín Fernández, directora de Capital Humano en la Empresa Geominera del Centro, se refirió a la asignación de tutores para que el crecimiento profesional y la especialización sean exitosos. La directiva abordó la necesidad de crear vínculos desde las aulas y habló de un grupo de carreras que forma el Ministerio de Energía y Minas, varias correspondientes a la casa de altos estudios villaclareña.

Como parte de la atención a los nuevos trabajadores, aludió a la construcción de viviendas y la preparación en cuanto a la forma de trabajo y gestión de los procesos.

Garantizar el relevo, crear lazos, estimular y permitirles crecer figuran entre las frases más citadas por los empleadores. Ante las metas de un sector estatal competitivo y eficaz, atraer a los jóvenes no se limita solo a aumentar su pago mensual, sino a establecer escenarios desde los que se pueda tejer y mejorar el porvenir.

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