Desde que el microcrédito Crece irrumpió en el municipio de Santa Clara, en octubre del 2025, las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) y los trabajadores por cuenta propia (TCP) de cualquier sector de la economía, cuyo negocio cuente con más de seis meses de operación, tienen la oportunidad de encontrar en esta propuesta una solución financiera diseñada para pequeños negocios privados.
La experiencia iniciada en Bayamo y extendida a los municipios de Santa Clara y Pinar del Río, exhibe resultados satisfactorios.
Para indagar sobre los beneficios que reporta, Vanguardia dialogó con algunos de los nuevos actores de la economía acogidos a este producto del Banco Popular de Ahorro (BPA), diseñado de conjunto con el Banco Central de Cuba, los gobiernos territoriales y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con la asistencia técnica de la Fundación de las Cajas de Ahorro Alemana.
Zoila Boada Martínez, gerente de Negocios de la Sucursal 4312 del BPA, única de su tipo en Santa Clara dedicada a esta encomienda, expresó que, previo a su puesta en marcha, comenzó la captación del personal involucrado en la tarea.
«En la etapa piloto, que culminará en abril, incorporamos a once clientes. Hasta la fecha contamos con 62 nuevos actores de la economía acreditados; mientras el financiamiento otorgado supera los 15 millones de pesos en moneda nacional.
«Los gestores visitan los negocios cercanos a su lugar de residencia para promover el producto, y facilitarles a los titulares el código QR que contiene toda la información sobre sus requisitos y bondades, dirigido fundamentalmente al empoderamiento de la mujer y jóvenes menores de 35 años».
La especialista explicó que el proyecto está dirigido a aquellos negocios pequeños y TCP que no han tenido la oportunidad de obtener un financiamiento por la vía tradicional.
«Las garantías del microcrédito Crece se construyen en el mismo proceso de acreditación, además de crearse una cuenta de ahorro y otra para el financiamiento. Al cierre del ciclo, el cliente tiene la posibilidad de mantener estas cuentas abiertas, cerrarlas o abrir otra. La tasa de interés es del 2 % en las mujeres y jóvenes menores de 35 años, una de las más bajas con relación a otros financiamientos.
«Además, ofrece la posibilidad de visitar el negocio, intercambiar directamente con el cliente y conocer su estado financiero, sin necesidad de que tenga que acudir al banco. El primer ciclo cuenta con un importe financiero de 256 000 pesos; el segundo, de 385 000; el tercero, de 512 000, y el cuarto de 681 000 pesos (MN). De continuar en el proyecto, podrá optar por tres ciclos más, cada uno de 681 000 pesos, realizar los pagos cada cuatro meses, y crecer poco a poco. Aun cuando el proyecto resulta novedoso, no se han reportado contratiempos con los clientes».
Un gestor con vocación para el negocio
El joven Kevin Santiago Galindo trabaja como gestor en la Unidad de Negocios de Microcréditos de la Sucursal 4312 del BPA en Santa Clara. ¿Su misión?, contactar a TCP y titulares de mipymes para que incursionen en la experiencia.
«Promuevo el producto. Si la persona cuenta con los requisitos establecidos, entre ellos, tener más de seis meses de operación, no haber recibido otros créditos, y estar al día en la Declaración Jurada, iniciamos el proceso.
«Me encargo de entrevistarlos, evaluar el negocio, y recoger la documentación. Luego de esta operación introducimos sus datos en el sistema y le avisamos sobre la aprobación o no del crédito. El proceso de otorgamiento transcurre en menos de siete días hábiles. El cliente solo tiene que acudir al banco para firmar el contrato».
Santiago Galiano cursa el último año de la Licenciatura en Contabilidad y Finanzas en la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas en el curso por encuentros, y su proyecto de tesis se ajusta a la factibilidad del microcrédito Crece para el empoderamiento de la mujer.
Negocios favorecidos por el microcrédito Crece
Rolando López Rodríguez, titular del restaurante que lleva su nombre, situado en la esquina donde convergen las calles Cuba y San Cristóbal, en la ciudad de Santa Clara, ha hecho realidad sus sueños de extender el negocio y proporcionar condiciones óptimas a la azotea donde progresa el emprendimiento.
«Cuando opté por el microcrédito Crece, empleé el financiamiento en la compra de herramientas e insumos, al aumentar la clientela. En estos momentos me encuentro en proceso de liquidación del préstamo bancario, en vías de obtener otro monto para ampliar el negocio. Con anterioridad accedí a otros créditos, pero ninguno como este con acceso inmediato al dinero, listo para invertir».
La joven Melissa Rodríguez Fernández, con el emprendimiento dedicado a la venta de ropa de vestir y otros artículos, relató su incursionó en el negocio hace más de un año, y cómo, con la ayuda del microcrédito Crece, logró mejorar las condiciones del local y abrir otro con características similares.
En una vivienda remodelada situada a pocos metros del parque El Carmen, prospera el negocio de Esther Lidia Machado Chaviano, como parte de un proyecto familiar para promover la cultura del vino y comercializar marcas importadas por copa o botellas, y su degustación. A la vista del cliente emergen 90 etiquetas de vinos, entre blancos, rosados y espumosos.
La afamada mujer declaró que en noviembre le fue fácil acceder al crédito, y que en dos días ya contaba con el dinero depositado en su cuenta.
«Luego de saldar la deuda en febrero, me acredité para el segundo ciclo del microcrédito Crece. Con el primer financiamiento consolidé el capital de trabajo, luego de un año y medio dedicado a reparar la Casa de Vinos Bajo la Ceiba.
«El préstamo también me ayudó a cubrir un inventario mínimo de vinos. Emplearé el dinero recibido en el segundo ciclo a dotar la terraza de un mayor confort.
«¿Beneficios alcanzados? Rapidez y disposición inmediata del financiamiento. Aun cuando no te permite hacer grandes inversiones, logras cubrir necesidades elementales. Los intereses no son altos y pueden amortizarse. Si el negocio crece y cumples con el pago, te da la posibilidad de optar por nuevos ciclo».
Esther Lidia no descansa en los empeños por dotar el local de condiciones óptimas, y ahora indaga sobre los pasos a seguir para la contratación de un proyecto que le permita instalar un módulo fotovoltaico, a fin de garantizar la atención a clientes, de miércoles a domingo, en el horario de 4:00 de la tarde a 12:00 de la noche.
Por el momento, el microcrédito Crece avanza sin contratiempos en el municipio de Santa Clara, como una opción viable para quienes deciden impulsar el desarrollo de sus proyectos de negocios.