Anry, el estribo familiar

Una finca diversificada en Santa Clara donde el productor cree que el respeto y la disciplina del trabajo constituyen claves para cosechar éxitos agrícolas.

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Vanguardia - Villa Clara - Cuba
Anry con unos de los equipos rodantes que más distingue, el buldócer de estera y cuchilla. (Foto: Luis Machado Ordetx)
Luis Machado Ordetx
Luis Machado Ordetx
@MOrdetx
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11 Septiembre 2026

Tiene el hombre una estirpe guajira y, aunque a Anry lo puedan encontrar físicamente, como un ubicuo, en cualquier ciudad cubana, prefiere estar allí en la finca San Antonio, sitio en el cual el período de amanecer o atardecer transcurre en ambiente familiar de campo.

Es un campesino de pies a cabeza, «chapeado» en el ajetreo entre animales, equipos pesados y el laboreo de la tierra. Desde hace muchos años, a pesar de su madurez productiva, figura como socio de la Cooperativa de Créditos y Servicios 17 de Mayo, en Santa Clara, y de ahí no se irá jamás.

Anry González Plasencia, al centro, en el primer semillero que fomenta, con su familia más cercana olfateando el olor a tierra húmeda. (Foto: Luis Machado Ordetx)

Recién acaba de celebrar el primer aniversario de contagio con la siembra y beneficio de tabaco y muestra sorprendentes resultados productivos. No obstante, eso es otra historia…

De su progenitor, Ángel Berto (Macho) González Rodríguez, ya con 86 años, todavía el hijo está prendido a los consejos agropecuarios y a la manera de encarar los desafíos de la naturaleza, el trabajo y la vida. En un principio, hace ya algunas décadas, en la finca patrimonio de la familia comenzaron a adicionar suelos en usufructo y en la actualidad suman para los diferentes menesteres unas 10 caballerías (134,2 hectáreas) de superficie.

Gozoso el campesino habló con humildad de los éxitos productivos de la primera vega de tabaco que cosechó. (Foto: Luis Machado Ordetx)

Por supuesto, aspiran a aumentar la cifra por los excelentes suelos inexplotados que la circundan y la existencia de los ríos El Minero y El Cura, los cuales recorren con sus aguas esas comarcar alejadas de la ciudad.

Primero llegaron los cultivos varios, casi al unísono con el crecimiento de la masa bovina, y luego los frutales, hasta que decidieron convertirse en destacados productores porcinos, con amplios planes de entregas según los convenios establecidos entonces. De ahí surgió un primer apelativo: Los Machos, criadores de cerdos con amplios potenciales reproductivos y de ceba.

Casi al unísono vino a aventura del dominio de la maquinaria pesada, con la armazón de un buldócer sobre orugas, del tipo Komatzu que, poco a poco, logró González Plasencia que funcionara para emplearlo en el desbroce de malezas. De ahí el otro mote crecido en epíteto: Anry, el Rey del buldócer. De ambas actividades no «hay quien me despegue porque son el estribo de la familia», dijo el campesino mientras echaba al viento una sonrisa bonachona.

A pesar de las limitaciones en suministros de alimentos mantiene crianzas estables de cerdos con parámetros altos promedios, aunque no al máximo cuando abundó aquí líneas de Hampshire, Duroc, Landrace, Yorkshire, o Pietrain en aquellas enseñanzas que propagó Macho González con los cotos porcinos que aprovechaban la efectividad del pienso o el palmiche en la zona.

Según los animales en explotación, por año, comercializan unos 5 000 precebas y otros 6 000 de ceba, casi un 50% de la producción óptima de fechas lejanas. Por eso el cerdo «constituye un soporte económico para la familia y en realidad siempre, a pesar de las carencias de alimento suplementario, no como antes, va bien en la crianza, manejo de los animales y servicios veterinarios estables», apuntó.

Parte del rebaño ganadero de la finca San Antonio, en Santa Clara. (Foto: Luis Machado Ordetx)

También la ganadería vacuna, desde que Anry era pequeño, se distingue en la finca. «Hoy tenemos más de 200 reses y 36 vacas en ordeño manual. Todo aporta, con independencia de machos en ceba, unos 40 000 litros anuales de leche con suministros estables a la industria láctea, el autoconsumo de la casa y la alimentación de 270 trabajadores que en diferentes etapas de asistencia a los cultivos concurren a la finca», recalcó.

«Aquí se respira un ambiente familiar, entre los más allegados a la casa y con los trabajadores, momento decisivo para que todo fluya en disciplina y orden. Desde tiempos en que mi padre dirigía las riendas totales de San Antonio, hasta ahora que escucho sus consejos como si fuera un profesor, no concebimos nada en desorganización porque las siembras, atenciones a los cultivos y animales, lleva implícita una estricta planificación de trabajo», indicó.

Primera riega de semilla en la finca San Antonio y un camino veguero por recorrer en lo adelante. (Foto: Luis Machado Ordetx)

«Todos trabajamos por igual sin importar que desde joven tengo una prótesis en una de mis piernas. Desde mi esposa Yarelis Durán Aguilera, o de los niños, aparece siempre una contribución fija a la producción diaria. La pequeña Mariángel, estudiante de la primaria Viet Nam Heroico, vela desde su planta de Carambola por el universo de la finca. Ahí está el amor a la tierra. Hemos tenido casas en la ciudad, pero no nuestro está allí. ¡Ya usted ve!, allí está el semillero de tabaco que por primera vez fomento y lo nombramos La Carambola por la devoción que siente la niña por ese árbol y de donde saldrán simientes para otros productores de la zona», sustentó.

Hierros viejos

De aquel primer buldócer, roto y carente de piezas de repuesto que trajeron a la finca, un buen día echó a andar y a desbrozar malezas aquí, o en otras partes, en suelos casi vírgenes. Hoy la maquinaria pesada «hinca» la tierra en diferentes geografías. Del tipo Komatzu es el que más gusta a Anry, razón por la cual lo apodan el Rey de los buldóceres. En su propiedad tiene cinco de esos equipos pesados con cuchilla, así como tres cargadores frontales, una motoniveladora y dos rastras. Toda la maquinaria agrícola está en funcionamiento: unos prestan servicio en la Forestal de la provincia, abriendo trochas o adecuando tierra para el fomento de plantaciones. También por sembrados de frutales de Motembo, Corralillo, hay un grupo de equipos rodantes. Las rastras sirven para diversos tipos de transportaciones de mercancías o insumos agrícolas. De todo eso habló el productor agropecuario dispuesto a servir al más anónimo criador o cosechero.

En su finca no hay descanso.  La diversificación agropecuaria prima en el lugar: frutales, cítricos, cultivos varios, ganadería, siembras de 30 ha de arroz en la costa y otras 10 en el perímetro que circunda la vivienda y las casas de tabaco. Todo sirve para la alimentación de los trabajadores y sus familiares, o ventas directas en los mercados. Ahora tiene la encomienda de rehabilitar y poner en producción la granja avícola Maleza 3, un proyecto de fomento animal que paliará carencias de ese alimento (huevo y carne) en la población de la zona y el municipio. La avicultura, confiesa, no es de total agrado, pero su renovación agregará otros dividendos económicos a la finca y servirá para mitigar importaciones y mejorar las condiciones de vida material de los trabajadores, sus familiares y los coterráneos de la localidad.

Reunión de vegueros de Villa Clara y Cienfuegos, justo el día del primer aniversario de la siembra de tabaco que hizo Anry en San Antonio. (Foto: Luis Machado Ordetx)

«En nuestras producciones y sus triunfos económicos participan por igual los familiares y los trabajadores. Aquí no hay distinciones. Los criadores porcinos salen de las naves de animales y se «prenden» en la tierra sin descanso hasta que la tarea queda satisfecha. Ya le digo, vivir entre familia, con respeto y organización personal representa una característica de las personas que vienen a la laboral por un día y se quedan para siempre.  Ahí tiene usted al médico veterinario, oriundo de Manicaragua, quien llegó por unas horas buscando empleo y ahora acumula una década en esos menesteres. Trabajar con personas así inspira confianza», aclaró.

Los «hierros viejos» en total funcionamiento, llevó a Anry, junto a «su tropa» de maquinaria pesada hasta territorios de vegueros villaclareños a quienes les urgía desbrozar malezas para aumentar las plantaciones agrícolas. Sin abandonar otros menesteres de la finca que inciden en la integralidad de San Antonio, decidió un año atrás enrolarse en las siembras de tabaco y…

Atrevió la fortuna     

Con la inspiración de Macho González, el padre, el consenso de la familia, así como el asesoramiento de amigos tabacaleros y de especialistas de la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco La Estrella, Anry construyó, casi al unísono del primer veguerío de la finca, la casa de curación, a su gusto. También incluyó una presa para el almacenamiento de agua, muy necesaria a la plantación y aumentó las superficies de cultivos varios.

A los bosques de corte fue con la disposición de seleccionar la madera adecuada y mientras la vega a sol se fomentaba en septiembre pasado con variedades Corojo 2016 —la menor cantidad ubicada en surco— y 2020, obtuvo en el período de cosecha un excelente rendimiento y peso de la rama seca: extrajo de 13 hectárea de siembra un rendimiento que rebasa la 1.2 t/ha, estimados de perfección por los especialistas. Todavía falta por procesar parte del tabaco que acopió y ya dispone de escogida propia en áreas cercanas a la producción.

Todavía por beneficiar la última parte de los acopios del veguero. (Foto: Luis Machado Ordetx)

Ahora con simientes Corojo 2020 y 2024 preparó un semillero tradicional de 1 ha. De allí obtendrá las posturas necesarias para plantar unas 10 ha de tabaco tapado y otras 20 de sol ensartado, cifras que duplicará a partir de una doble siembra. De las simientes, con seguridad, reiteró, habrá cantidades necesarias para las solicitudes de otros cosecheros del municipio.

Por lo pronto ya dispone de escogida propia, termina otra casa de curación y aspira, según la inserción en los proyectos de Tabacuba, al montaje de tecnología moderna en el beneficio de la rama verde, la inclusión de sistemas fotovoltaicos para el riego de agua, o solicitar mayor cantidad de suelos agrícola en el empeño de no quedarse jamás quieto en el sitio en el cual está…

Vista frontal de una parte de la infraestructura de las casas de beneficio de tabaco. (Foto: Luis Machado Ordetx)

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