Loma de Turiño

El productor Maikel Santana Martínez, en Camajuaní, apuesta desde su finca por el crecimiento tabacalero sin retirar la vista a las siembras de cultivos varios y en especial las viandas.

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Vanguardia - Villa Clara - Cuba
El ñame, un cultivo tradicional en Camajuaní, mientras más tiempo tiene de cosechado mayor calidad alcanza para el consumo. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Luis Machado Ordetx
Luis Machado Ordetx
@MOrdetx
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27 Septiembre 2026

Desde allí, en las inmediaciones del ingenio azucarero, el visitante divisa a la perfección las empinadas cuestas que llevan a una parte del valle de Camajuaní, sitio de preferencia para propagar siembras de cultivos varios y, en especial, de ñame, un tubérculo que siempre gana en cultura agrícola en esa región.

Nadie duda en el país que, desde ese lugar o en Camajuaní, están localizadas plantaciones con mayores áreas ñameras en el país, solo en competencia restringida con algunos territorios montañosos de Guantánamo, Granma o Santiago de Cuba y, en menor medida, en predios espirituanos y cienfuegueros.

Evelio Pérez Pérez, en La Quinta, primero fue veguero y luego un furibundo ñamero que dejó lecciones prácticas de propagación del cultivo por zonas del oriente cubano. De sus enseñanzas bebieron otros camajuanenses que siguieron la tradición de un cultivo capaz de aportar en cada cosecha rendimientos superiores a las 30 toneladas de alimentos por hectárea sembrada.

Áreas del valle de Camajuaní, sitio de labranza del campesino. (Foto: Luis Machado Ordetx)

Dos campesinos asociados a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) José A. Echevarría figuran entre los máximos propagandistas de las siembras ñameras en el municipio villaclareño. Raidel (Roly) García Díaz y Maikel Santana Martínez siempre predican, desde lustros atrás, con ejemplos productivos y diversificación de cultivos.

Esa constituye la antesala para conversar con el segundo de los cosecheros, Santana Martínez, quien, sin abandonar el manejo de bulbillos aéreos como semilla, multiplica tubérculos bajo tierra luego de traspasar la «aventura» papera y también erigirse en novato en siembras de tabaco.

Tierra Santa

En las cercanías del ingenio José María Pérez, hacia el oeste, resulta fácil encontrar a Santana Martínez apegado a la finca, bautizada así por su primogénito Enmanuel cuando, de pequeño, auxiliaba al padre en el cambio de conductoras para el riego de agua por aspersión.

El campesino Maikel Santana Martínez apuesta por el crecimiento tabacalero sin abandonar las siembras de cultivos varios. (Foto: Luis Machado Ordetx)

Sin abandonar los cultivos varios y la labranza con bueyes el veguerío entró por directo, como bala de cañón, a la sumatoria de la plantación. Con asesoramiento de especialistas y de otros campesinos de las cercanías adecuó los suelos y se empeñó en sembrar el pasado año las tres primeras hectáreas de tabaco con la tecnología sol en palo.

La primera vega llegó con posturas donadas por los hermanos Yasmani y Libán Pérez Martínez, campesinos de las proximidades del antiguo ingenio Carbó Serviá. Hasta allí fue una mañana Santana Martínez y dice que regresó a su finca en el atardecer luego de «beber» conocimientos prácticos y teóricos sobre la siembra de la solanácea, las atenciones culturales y luego la recolección de las hojas. Los consejos no llegaron de un tirón pero llevaba el ABC para emprender el cultivo en un territorio dispuesto a retomar esa tradición productiva.

Unas 130 variedades de ñame existen en el país, pero abundan en plantaciones las del tipo Belep y el Blanco o de Guinea. (Foto: Luis Machado Ordetx)

«Lo que uno planta en su finca requiere empeño y constancia para obtener los frutos deseados», dijo Maikel en tono sereno y confiado durante la conversación. De las 40,26 hectáreas (3 caballerías) de la finca, solo dedicó poca superficie al tabaco.

«Fueron 3 ha y el compromiso de obtener calidad en la rama cosechada y rendimientos acordes a lo planificado. En total logré más de 200 quintales de hojas con la tecnología sol ensartado. Rebasé los cálculos iniciales: 4.5 toneladas entregadas. Eso me entusiasmo y en la actual contienda duplicaré la cifra plantada en la pasada campaña, la primera que hago en mi vida», afirmó.

El fomento tabacalero, tal como se aprecia en la imagen, logró elevados rendimientos en la finca Tierra Santa, en Camajuaní. (Foto: Luis Machado Ordetx)

«Del tapado, ¡claro, vendrá más adelante! porque se necesita crear infraestructura en casas de beneficio, ganar en mayor soltura agrícola y aglutinar la fuerza de trabajo necesaria para que nada falle en la finca. En la siembra de tabaco, ya próxima, asumiré 6 ha, cifra que duplica la superficie con la cual inauguré la fase de novato en el veguerío», resaltó. aseguró.

El campesino, como otros del país, reconoce que de la divisa y los saldos económicos que reportan las vegas de tabaco «brota» un manantial que permite asegurar el camino de las inversiones agropecuarias, adquirir insumos y el fertilizante empleado en el cultivo también queda como residual en el suelo y contribuye al fomento de otras siembras.

—En lo adelante ¿quedarás detenido en el tabaco?

Maikel Santana Martínez, un campesino que en la primera aventura tabacalera registró excelentes rendimientos agrícolas. (Foto Luis Machado Ordetx)

«No, ¡qué va! Aquí no hay parada. Poco a poco iré creciendo según las posibilidades de entrega de tierra en usufructo en la zona del valle y continuaré con los cultivos varios en siembras de vegetales, granos y viandas, entre las que incluyo variedades de ñame, la especialidad de la casa. Esos son los compromisos con los movimientos político-productivo de los 90 por 90 y con el Lázaro Peña González, de los cuales formo parte como otros campesinos del municipio.

«Pienso, además, en los surtidos que se comercializan directamente con los mercados, así como los aseguramientos de alimentos para la familia y las fuerzas contratadas en períodos de fomento y cosecha tabacalera. Por lo pronto, seguir en el aprendizaje del nuevo cultivo, tal como ocurrió en tiempos que especialistas del Instituto de Investigaciones de Viandas Tropicales (Inivit), y de otros especialistas agrícolas, facilitaban semillas certificadas y dejan sabios consejos para que todo lo que llegue al surco fructifique con crecimientos en rendimientos y acopios destinados a la alimentación de la comunidad residente en el municipio», recalcó.

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