
José Luis Miranda García no tuvo tiempo para mucho. Apenas cursó cinco meses del quinto grado, pues seis días después de cumplir diez años cayó destrozado, en su propia casa. Se fue con el ansia de abrazar a su padre.

En la mañana de 29 de diciembre de 1958, el estruendo de la batalla y la proximidad de la Columna 8 Ciro Redondo, lo aventuraron a asomarse a una ventana, mientras anhelaba identificar entre los guerrilleros el rostro que tanto amaba. Un proyectil explosivo atravesó el techo y lo impactó. Apenas sobrevivió unos minutos en la clínica de Santa Clara.
Dieciocho meses después, el 25 de junio de 1960, Eunice García cortaría la cinta que inauguraba oficialmente el Hospital Provincial Pediátrico José Luis Miranda. No existe alivio posible para quien ha perdido un hijo, pero desde ese momento, el nombre de su niño simbolizaría la esperanza para miles de familias.
La historia de un sueño
La edificación de la obra había iniciado años atrás, durante la tiranía de Fulgencio Batista, con el fin de que funcionase como una unidad de la Organización Nacional de Dispensarios Infantiles (ONDI). La Sra. Marta Fernández Miranda de Batista, Primera Dama de la República, fungía como encargada de las tareas organizativas.
El Pediátrico se localiza en la misma zona donde se encontraban el Hospital de Maternidad y la Clínica del Maestro; tiempo después, se erigió el Hospital Anti tuberculoso y el Hogar de ancianos pasaría a Escuela de Enfermería.
A su apertura, el «José Luis Miranda » constaba de dos áreas para hospitalizados: la sala de primera infancia y la sala de segunda infancia. Asimismo, tenía una unidad quirúrgica con dos salones de operaciones, un modesto laboratorio clínico, una unidad de rayos X, una unidad dental para urgencias, una pequeña farmacia y dos locales para consulta.
Tras 56 años de trabajo y perfeccionamiento intensos, el centro amplió su cobertura a 273 camas, 11 servicios quirúrgicos y 13 pediátricos, salas de cuidados especiales neonatales, intensivos e intermedios, cirugía neonatal, oncohematología, Sistema Ultra Micro Analítico (SUMA), cirugía endoscópica de mínimo acceso, neurofisiología y un servicio de urgencias de 24 horas. La atención especializada comprende el Centro de Neurodesarrollo y el tratamiento y seguimiento de pequeños con afecciones graves de tipo neuro metabólicas y nefrológicas, además de padecimientos crónicos como la fibrosis quística y la enfermedad celiaca.

El hospital pediátrico de Villa Clara ostenta la condición de Centro de Referencia, un mérito devenido por la calidad de sus servicios en las áreas de oncohematología, nefrología hemodiálisis, cirugía pediátrica y neonatal, neurocirugía y fibrosis quística, los cuales benefician a niños de varias provincias del país.
Al cierre de mayo, en el Cuerpo de Guardia se habían atendido 36 093 pequeños, cifra que representa un incremento de 595 casos con respecto a igual periodo del 2015. Las estadísticas de intervenciones quirúrgicas (entre mayores y menores), ascienden a 2 112, y el índice de supervivencia de la cirugía neonatal se ha mantenido al 100% durante dos años consecutivos, lo cual evidencia la rigurosidad y excelencia de la labor profesional.
La semana de conmemoraciones por el quincuagésimo sexto aniversario del «José Luis Miranda » incluye actos político culturales, matutinos especiales, coberturas en vivo en el noticiario radial Patria y por el canal provincial Telecubanacán, además de sesiones científicas de alto impacto, como la que se prevé para el 23 de junio, en la que se le ofrecerá una actualización respecto al seguimiento fármaco terapéutico a pacientes con tumores cerebrales tratados con Nimotuzumab.
Sin embargo, una de las iniciativas más hermosas de la jornada acontecerá el miércoles 22 de junio, pues la dirección del centro convoca a sus trabajadores y a la población en general a realizar donaciones voluntarias de sangre. En esta ocasión, los máximos beneficiados serán los niños que padecen de enfermedades oncológicas, cuyas vidas dependen no solo de la ciencia, sino de la contribución altruista de toda la sociedad.