
Toda despedida a un ser humano que se ha ganado el cariño de muchos resulta sentidamente dolorosa. Mas, a pesar del ambiente luctuoso propio de un homenaje póstumo, como el ofrecido este martes 14 de septiembre al inolvidable maestro de radialistas Franklin Reinoso Rivas, el espíritu alegre, jovial y camaraderil que siempre le caracterizó opacaba cualquier atisbo de tristeza en cada evocación de sus compañeros y amigos de siempre.

Las cenizas del Premio Nacional de Radio 2021 estuvieron acompañadas por ofrendas florales del Partido Comunista de Cuba, el Gobierno villaclareño, la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), la emisora que tanto amó, CMHW; de familiares, amigos y del pueblo de Villa Clara, entre otros. También, la enseña nacional se erguía solemne y hermosa junto a quien fuera un defensor a ultranza de la cultura y la identidad cubanas.
Allí, en la galería de arte del Centro Provincial de Artes Visuales, en Santa Clara, más que lágrimas y lamentos, se suscitaron los más diversos recuerdos de parte de colegas, amigos, hermanos.
La periodista Minoska Caldalso manifestó no querer recordar a Franklin de manera triste porque «era un hombre en extremo alegre, se burlaba constantemente de la muerte, un extraordinario profesional, pero sin petulancia.

«Un hombre muy modesto, del que podías aprender mucho con solo estar sentada a su lado en un estudio de radio. Yo tuve la oportunidad de trabajar con Franklin en Patria durante unos cuantos años, y era en verdad una fiesta, porque te enseñaba, disfrutabas. A la vez, tenía un gran sentido del humor, e incluso hacía caricaturas; no sé por qué nunca se animó a desarrollar esa habilidad. Las hacía de todos sus compañeros de la vida: Víctor Manuel Menéndez, Machín de la Peña, de la gente de la emisora. Nos reíamos y divertíamos, pero cuando aquel bombillo rojo se encendía, era el profesional que con una solemnidad increíble hacía un excelente noticiero ».
Víctor Manuel Menéndez, compañero de Franklin desde los inicios en su amado Caibarién, no podía ocultar su pesar. No obstante, al evocar a su gran amigo afloraron las emociones y lo consideró «más que hermano, más que amigo, familia, en las buenas y en las malas ».

La periodista y directora de programas Emma Rodríguez Aguilera se lleva en el recuerdo al Premio Nacional de Radio como una persona muy alegre, jocosa y muy cubano.
«Era alguien que contaba y disfrutaba las historias de la W. Esas historias pasadas, cuentos algunos cómicos y anécdotas de apuros que se pasaban en aquellas transmisiones heroicas que ellos hicieron en los años 70. Una se arrastraba de la risa escuchando a Franklin, pero también se aprendía mucho de la radio. La mejor manera de recordarlo es haciendo las cosas bien ».
Para el realizador Jesús Pérez Pallas no habrá nadie más con todas las cualidades y características que tuvo Reinoso.
De todas las especialidades y todas las profesiones creo que Franklin fue quien más abarcó de ellos. Grababa un disco, fue fonotecario, torrero, maestro de locución. Con él aprendí mucho de los musicales, de agrupaciones que ya habían pasado un poco de moda. Me parece que en mucho tiempo no va a aparecer alguien tan completo como él ».

Alexander Jiménez Díaz, director del sistema de la radio en Villa Clara, manifestó:
«A Franklin hay que recordarlo como lo que fue: un gran maestro y hombre de la radio, que vivió prácticamente toda su vida en su estudio, entre los locales de la CMHW. Conocedor de la música cubana, de todo lo que tiene que ver con la confección de un noticiero, un programa. Tuve el privilegio de conocerlo muy joven, haber dirigido y trabajar con él durante muchos años en el noticiero. Era un honor, una escuela. Muy afable siempre, nunca tuvo una palabra desagradable con nosotros, lo que hacía era enseñarte ».

En el homenaje al querido amigo, compañero y maestro se realizó una guardia de honor con la presencia de Alberto López Díaz, gobernador de Villa Clara. El adiós definitivo concluyó con un sentido aplauso a un hombre que fue pasión y amor por la radio.
