Cuba continuará levantando las banderas de la paz, la solidaridad y la cooperación con los pueblos

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, se dirigió a los participantes en el Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba y contra el imperialismo, clausurado el 2 de mayo en La Habana.

Exhorta Presidente cubano a fortalecer la unidad

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Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, pronuncia discurso en el ncuentro Internacional de Solidaridad con Cuba y contra el imperialismo.
Díaz-Canel afirmó que Cuba sigue siendo un referente y espacio de encuentros para los que aspiramos a un mundo mejor. (Foto: Dunia Álvarez Palacios)
Miguel Díaz-Canel Bermúdez
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03 Mayo 2024

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, en la clausura del Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba y contra el imperialismo, en el Palacio de las Convenciones, el 2 de mayo de 2024, «Año 66 de la Revolución». 

(Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)

Queridas amigas y queridos amigos defensores de la solidaridad internacional;

Hermanas y hermanos de la Revolución Cubana:

A todos les queremos dar las gracias por estar aquí en Cuba.  Les agradecemos por su participación en el Encuentro, en el que compartimos un mismo sentimiento y un mismo compromiso: el de la solidaridad humana, que es también para ustedes con sus expresiones, la solidaridad con la Revolución Cubana y con la lucha de los pueblos por su verdadera emancipación.

Celebrar el Día Internacional de los Trabajadores, como lo hicimos ayer en Cuba, junto a representantes de la clase trabajadora y de los movimientos solidarios y amigos de Cuba es un gran honor y es un gesto de valentía que nuestro heroico pueblo les agradece a todos ustedes.

También constituye un honor para el pueblo cubano la significativa presencia y participación de jóvenes en la Brigada Internacional Primero de Mayo y en las delegaciones sindicales que nos visitan (Aplausos).

En este Encuentro, que ha sesionado dentro de las actividades de la conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores, han participado más de 1 000 delegados, y el 70 % de ellos llegan por primera vez a Cuba.  Eso significa que Cuba sigue siendo un referente y espacio de encuentros para los que aspiramos a un mundo mejor; eso significa que también la familia de la solidaridad está creciendo; y eso significa que en las nuevas generaciones también el sentimiento de solidaridad está germinando (Aplausos).

Estos han sido días de jornadas intensas.  Recientemente celebramos dos días de amplio debate en análisis sobre el excluyente e injusto Orden Económico Internacional y también sobre las propuestas para un Nuevo Orden Económico Internacional tan necesario.

Ayer también fueron condecorados y premiados amigos y organizaciones solidarias con Cuba, de Canadá, Uruguay, Estados Unidos, Argentina y Ecuador.  A todos les reiteramos las felicitaciones y nuestro agradecimiento.

Saludamos también el trabajo de la Red Continental Latinoamericana y Caribeña de Solidaridad con Cuba y las causas justas (Aplausos); la aprobación de más de 100 resoluciones contra el bloqueo en Estados Unidos; el aniversario 40 de una amistad ininterrumpida con los amigos de la solidaridad australianos, quienes nos visitarán en diciembre de este año; y también el aniversario 30 de la brigada canadiense Che Guevara, aquí presente (Aplausos).

Reconocemos el valioso trabajo de organizaciones sindicales y de solidaridad en Europa y Estados Unidos para divulgar los resultados del Tribunal Internacional contra el bloqueo, que tuvo lugar en Bruselas en noviembre de 2023.

Resaltamos la importancia de los encuentros continentales de solidaridad con Cuba, que están previstos para este año en la República Popular China para la región Asia-Pacífico, y en Francia para el área de Europa (Aplausos).

Estamos seguros de que estos eventos también serán escenarios de vital importancia para la continuidad y el fortalecimiento del movimiento de solidaridad con Cuba.

De igual manera agradecemos las manifestaciones, caravanas de autos y bicicletas, los plantones y otras acciones públicas que tienen lugar todos los fines de semana, todos los meses, en disímiles ciudades del mundo, protagonizados por ustedes, exigiendo el levantamiento del recrudecido bloqueo y la exclusión de Cuba de la lista de países que supuestamente apoyan el terrorismo.

Reconocemos la importancia de continuar impulsando el movimiento de brigadas internacionales y las visitas de grupos a Cuba, porque no existe mejor forma de conocer nuestra realidad que compartiendo con nosotros, como lo han hecho ustedes en estos días, viviendo nuestra resistencia, nuestra creatividad y nuestro espíritu de lucha y de victoria.

Al mismo tiempo, cada amigo que nos visita es una evidencia más de que Cuba no está sola ni aislada, sino que sigue latiendo en el pecho de millones de mujeres y hombres en todo el mundo.

Distinguimos los generosos esfuerzos que ustedes realizan para combinar las acciones solidarias con los proyectos de cooperación.  Desde aquí les ratificamos que Cuba continuará levantando las banderas de la paz, la solidaridad y la cooperación con los pueblos.

Las tres declaraciones aprobadas hoy por aclamación representan también el sentir del pueblo cubano, de sus obreros y campesinos, de sus intelectuales y artistas, de sus jóvenes y estudiantes, y constituyen para nosotros un compromiso.

El trabajo en las tres comisiones refleja la comprensión de los asistentes sobre el escenario global y sobre la situación de Cuba.  Reflejó a su vez la coincidencia que existe frente a las principales demandas de los amigos de la Isla.

Nuestro pueblo dio ayer una demostración de unidad y disciplina en todos los municipios del país.  Las condiciones económicas nos obligaron a celebrar el histórico Día Internacional de los Trabajadores con concentraciones y no con el tradicional y masivo desfile en La Habana; pero en casi todas las provincias y municipios, a pesar de lo orientado, hubo desfiles (Aplausos).  Esto tiene que ver mucho con el fervor revolucionario, y fue un día donde las alegrías fueron extraordinarias.

Constituyó también un digno homenaje al legado del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, paradigma de la solidaridad del pueblo cubano, en el contexto del Aniversario 65 del triunfo de la Revolución.

De esa manera, concentraciones y desfiles del Primero de Mayo, protagonizado por el pueblo, en el que participaron ustedes, delegados internacionales, es también muestra fehaciente de la unidad, del compromiso y del apoyo a la Revolución, de que Cuba vive y trabaja y de que vamos con todo.

Frente a las acciones mediáticas y subversivas enemigas, cuyo objetivo es provocar un cambio de régimen en Cuba, la inmensa mayoría del pueblo humilde y trabajador ha demostrado, una vez más este Primero de Mayo, en plazas y ciudades, que está dispuesto a defender su independencia, su soberanía, su derecho a vivir en paz, sin bloqueos, sin sanciones y sin rendiciones, sin venderse ni arrodillarse, sin renunciar a su historia y a sus principios (Aplausos).

Me llamaba la atención que hoy los cables de las agencias internacionales, como siempre, con su intoxicación mediática, manipulaban la cifra, el contenido y el éxito de la celebración del Primero de Mayo en Cuba.  Algunos de ellos decían: participaron miles de cubanos en actos muy pequeños, no tradicionales.

Tenemos que aclararles bien a los señores imperialistas que no participaron miles de cubanos: ¡Participaron más de cuatro millones de cubanos! (Aplausos.)

Creo que en todos nosotros existe la convicción de la complejidad de la coyuntura internacional y regional, la cual nos mueve a la preocupación y también nos convoca a la acción.

Este evento se produce en un momento de extrema complejidad global: hay amenazas a la paz mundial, la guerra es el lenguaje que se usa por las potencias hegemónicas para resolver los conflictos; crece la pobreza; cada vez son mayores los impactos del cambio climático; hay un agotamiento de los recursos naturales, y una creciente desigualdad entre pobres y ricos, lo cual explica y expresa los límites a los que ha llegado el actual Orden Económico Internacional.  A ese Orden Económico Internacional actual hay que cambiarlo, y ese cambio hay que promoverlo también desde la unidad y desde la solidaridad. 

Hay que analizar constantemente las contradicciones de este mundo lleno de incertidumbres que debemos cambiar.

En medio del más colosal desarrollo científico-técnico de todos los tiempos, el mundo ha retrocedido tres décadas en materia de reducción de la pobreza extrema, con niveles de hambruna no vistos desde el año 2005.

Ochocientos millones de personas en el mundo padecen de hambre; 760 millones de personas, en su mayoría mujeres, no saben leer ni escribir.

El llamado Tercer Mundo presenta más de 84 millones de niños sin escolarizar; hay más de 660 millones de personas sin electricidad, y solo el 36 % de la población utiliza Internet en los países menos adelantados y en las naciones en desarrollo sin litoral.

Al acudir a los mercados financieros las naciones del Sur se han enfrentado a tasas de interés hasta ocho veces superiores a las de los países desarrollados.  Alrededor de una quinta parte de las economías en desarrollo liquidaron más del 15 % de sus reservas internacionales de divisas para amortiguar la presión sobre las monedas nacionales.

En el año 2022, veinticinco naciones en desarrollo tuvieron que dedicar más de una quinta parte de sus ingresos totales al servicio de la deuda pública, lo que equivale a una nueva forma de esclavitud.  Solo ese año el gasto militar mundial, como aquí se mencionó, alcanzó la cifra de 2,24 millones de millones de dólares.

Lograr la participación universal inclusiva en la economía digital requerirá invertir en nuestros países como mínimo 428 000 millones de dólares para el año 2030.  Esta demanda podría cubrirse con apenas el 19 % de ese gasto anual en armamento.

El apoyo financiero del Fondo Monetario Internacional a los países menos adelantados y a otros de renta baja, desde el año 2020 hasta finales de noviembre de 2022, no sobrepasaba el equivalente a lo que ha gastado la empresa Coca-Cola solo en la publicidad de su marca en esos últimos ocho años; mientras tanto, menos del 2 % de la ya deficiente Ayuda oficial al desarrollo se ha podido dedicar a capacidades de ciencia, tecnología e innovación en nuestros países. 

Según la CEPAL, en 2024 las economías de América Latina y el Caribe seguirán la senda de bajo crecimiento, y todas las subregiones crecerán menos que en el año 2023.  Seguiremos siendo en América Latina y el Caribe la región más desigual del planeta.

Se cuenta en 183 millones el número de habitantes de esta región que califican como pobres, eso equivale al 29 % de la población, y de ellos, 72 millones viven en la extrema pobreza.  Lacera profundamente que la mitad de esas cifras corresponde a niños y a adolescentes.

La creación de empleos entre los años 2014 y 2023 ha sido la más baja en la región desde la década de 1950. De los 292 millones de personas ocupadas, una de cada dos se encuentra en empleos informales y cuatro de cada diez tienen ingresos inferiores al salario mínimo.  Se amplía la brecha de género en el empleo y también en los ingresos.

Cuatro de cada cinco menores de diez años en América Latina y el Caribe no saben leer ni escribir.  Y estos no son datos inventados por Cuba, están en el balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe de la CEPAL, publicado en diciembre de 2023 en el Panorama Social de América Latina y el Caribe de la CEPAL; en el Informe de la Situación y Perspectivas de la Economía Mundial de 2024,  de la Organización de las Naciones Unidas, publicado en enero de 2024; y en La encrucijada de la educación en América Latina y el Caribe, un informe de la UNICEF y el Banco Mundial que data de marzo de 2023. 

Es por eso que nuestros pueblos tienen una sed histórica de justicia. Y, ante tanta incertidumbre y desesperanza desplegada por las élites capitalistas, necesitamos cada vez más certeza y confianza en el triunfo de nuestras ideas, en el triunfo de la unidad y en el triunfo de la solidaridad.

Lejos de globalizar la solidaridad, la amistad y el respeto, el mundo acude a la guerra, a las sanciones, a las medidas coercitivas, a las presiones, a los bloqueos, a levantar muros y, sobre todo, a la guerra, al genocidio.  Eso demuestra que el capitalismo no tiene ninguna respuesta para los problemas actuales de la humanidad.

Ahí tenemos el caso de Palestina.  De algún modo y en más de una ocasión, todos hemos señalado los peligros de la impunidad con la que actúa Israel, gracias a la complicidad y el apoyo del Gobierno de Estados Unidos y a pesar de los graves riesgos de regionalización del conflicto en el Oriente Medio, una seria amenaza para la paz y la seguridad internacional.  Solo una mentalidad imperial, un propósito intervencionista puede negar que la paz y estabilidad en esa región dependen, en primer término, de una solución amplia, justa y duradera al conflicto israelí-palestino, que contemple la creación de un Estado palestino soberano e independiente en las fronteras anteriores a 1967, con Jerusalén Oriental como su capital y garantizando el derecho al retorno de los refugiados a su tierra.

Junto a ustedes, demandamos el ingreso inmediato del Estado de Palestina como miembro pleno de la Organización de las Naciones Unidas (Aplausos). 

No podemos ser indiferentes ante el crimen cotidiano que hace 75 años se comete contra el hermano pueblo palestino. Nada puede justificar la brutal escalada sionista de los últimos seis meses, las graves violaciones al Derecho Internacional Humanitario, los crímenes de guerra y de lesa humanidad que han convertido a una mínima franja de tierra habitada en campo de entrenamiento de un ejército sanguinario.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debe cumplir su mandato y poner fin a la impunidad de Israel, potencia ocupante, antes de que la cuestionable credibilidad de sus resoluciones, asediadas por el veto imperial de Estados Unidos, termine de desaparecer entre los escombros de Gaza.

Cuba se ha solidarizado siempre con la causa palestina.  Hoy en nuestro país estudian cientos de estudiantes palestinos, con ellos tenemos un intercambio permanente, con ellos nuestro pueblo ha desfilado frente a la Embajada norteamericana en Cuba demandando que cese la agresión a Palestina.  Junto a ellos hemos compartido conversatorios, debates y también manifestaciones de expresión pública. 

A esos jóvenes les hemos dicho que son hijos también de Cuba (Aplausos), y todos los cubanos nos sentimos padres y madres de esos jóvenes palestinos que estudian con nosotros, que comparten también la cotidianidad del pueblo cubano.  Hacemos todo lo posible porque se forjen como buenos profesionales, como buenos patriotas, para que sean en el futuro útiles a su pueblo y a su causa (Aplausos).  En todos ellos cada vez observamos decisión y compromiso con la causa palestina, y por eso estamos seguros de que ellos desde aquí, desde Cuba, son también parte del presente y del futuro de Palestina.  ¡Viva Palestina Libre! (Exclamaciones de: «¡Viva!»)

De igual manera, manifestamos nuestro apoyo a la causa del pueblo saharaui que puede seguir contando con un amigo fiel y leal en Cuba.

Apoyamos la causa del pueblo sirio (Aplausos).

Planteamos también nuestro apoyo a los jóvenes que hoy se manifiestan en las universidades de los Estados Unidos y que están recibiendo represión y brutalidad policial (Aplausos).

Con relación a nuestra región de América Latina y el Caribe, para todos es conocido que la Doctrina Monroe, dos siglos después de enunciada, sigue amenazando el destino de lo que Martí llamó Nuestra América.

El imperialismo persiste en su proyecto de dominación sobre nuestras tierras, financia y promueve la violencia, la desestabilización, y cada vez engendra más los discursos de odio, ataca a las fuerzas de izquierda y progresistas y pretende borrar la historia de lucha y resistencia de los pueblos latinoamericanos y caribeños.

A pesar de las sanciones y medidas coercitivas impuestas por Estados Unidos, a las que se suman las presiones y chantajes sobre nuestras naciones, se preservó la naturaleza de los procesos revolucionarios en Venezuela, Bolivia y Nicaragua; los gobiernos de México, Brasil, Colombia y Honduras, gobiernos encabezados por López Obrador, Lula, Petro y Xiomara (Aplausos), junto a sus pueblos, contribuyeron a mantener la correlación de fuerzas a favor del progresismo en nuestra región.

La derecha, sin embargo, ha mostrado capacidad de reacción para obstaculizar la gestión de los gobiernos que asumieron mandatos con agendas sociales de izquierda, y su fuerte oposición derrocó a algunos gobiernos y continúa torpedeando a otros.

En algunos países las fuerzas progresistas no pudieron retornar o mantener el poder ejecutivo, y sus efectos están a la vista con gobiernos serviles a Estados Unidos, potencialmente muy peligrosos para la paz y la estabilidad de América Latina y el Caribe, porque son países y gobiernos que han abierto sus fronteras al Comando Sur estadounidense.

Estados Unidos ha optado por el desgaste del progresismo y la profundización de las divisiones a lo interno de las alianzas para obstaculizar su avance y preparar alternativas de derecha con posibilidades de regresar al poder. 

Una mención especial dentro de toda esta coyuntura merecen nuestros queridos hermanos caribeños, quienes estoicamente resisten las presiones de Estados Unidos para dividirlos y lograr el quiebre de su apreciada e histórica unidad.

Desde aquí reiteramos la más enérgica condena a la violenta irrupción de la policía ecuatoriana en la sede diplomática de México en Quito, el pasado 5 de abril.  Esta violación flagrante del Derecho Internacional, de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, del derecho al asilo y de la soberanía del entrañable México, es absolutamente injustificable. 

Instamos a restituir al ex vicepresidente Jorge Glas a su condición previa al asalto de la Embajada mexicana y a reencauzar su caso en correspondencia con el Derecho Internacional.

A diez años de la adopción en La Habana de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, llamamos al respeto y estricto cumplimiento de sus postulados: que la región siga siendo reconocida internacionalmente por su compromiso con la paz y la estabilidad regional.  Ese es un asunto de máxima importancia para el presente y el futuro de los pueblos.

Felicitamos al pueblo venezolano por el desarrollo del nuevo proceso electoral en un clima de paz y en apego a su Constitución, por el cumplimiento del cronograma electoral a pesar de las amenazas y acciones de la derecha en complicidad con los Estados Unidos.  No ha dejado de estar presente tampoco el intento de magnicidio contra Nicolás Maduro, nuestro hermano presidente venezolano, tema sobre el cual hemos expresado todo nuestro repudio (Aplausos).

Una treintena de procesos electorales desarrollados en los veinticuatro años de la Revolución Bolivariana y Chavista avalan la credibilidad y fortaleza del sistema electoral venezolano. 

Reiteramos una vez más el rechazo de Cuba a las injerencias e imposiciones externas que pretenden influir en el funcionamiento de las instituciones venezolanas y afectar la estabilidad y la tranquilidad que caracterizan a la sociedad de ese hermano país.

Expresamos el reconocimiento y todo el apoyo solidario a los hermanos nicaragüenses, que resisten el asedio mediático y los intentos injerencistas del imperialismo y sus aliados para quebrantar su orden constitucional.

Al Estado Plurinacional de Bolivia extendemos el respaldo y la solidaridad en la defensa de su soberanía sobre sus recursos naturales y frente a los intentos desestabilizadores.

La hermana República de Haití enfrenta una nueva y muy grave crisis.  La comunidad internacional tiene una gran deuda con su pueblo, que fue sometido a repudiables castigos por potencias imperiales y ha sido forzado a pagar injustamente un alto precio por protagonizar la primera revolución social del continente. 

Haití necesita asistencia y cooperación para el desarrollo que resulten verdaderas, suficientes y efectivas, no agresión e injerencia en sus asuntos internos (Aplausos).  El pueblo haitiano tiene derecho a encontrar una solución pacífica, sostenible y duradera a los desafíos que enfrenta, basada en el pleno respeto a su libre determinación, soberanía e independencia. 

Cuba ha ofrecido fraternal y desinteresada cooperación a Haití en áreas de gran impacto para su pueblo: aun en las circunstancias actuales mantenemos una brigada médica allí que brinda servicios a los hijos de ese pueblo que lo necesitan (Aplausos).

Refrendamos igualmente las justas demandas de reparación y compensación por los daños de la esclavitud y el colonialismo de los hermanos caribeños que necesitan y merecen un trato justo, especial y diferenciado. 

Por supuesto que apoyamos de manera muy sentida el derecho a la independencia del pueblo puertorriqueño (Aplausos).  Y expresamos nuestra solidaridad con la situación que hoy está viviendo el querido pueblo argentino (Aplausos).

Qué decirles sobre Cuba, si ustedes lo conocen.  No estamos exentos de las consecuencias de la crisis multidimensional del capitalismo actual.  Nuestra situación se agrava, además, por el bloqueo económico, comercial y financiero que aplica Estados Unidos desde hace más de seis décadas, arreciado hasta el extremo por las administraciones de Donald Trump y Joe Biden.  Ambas administraciones han intentado asfixiar nuestra economía mientras destinan millones de dólares a planes subversivos y campañas mediáticas dirigidas a quebrar la unidad nacional en torno a la Revolución y al Partido.

Nosotros consideramos que hay dos componentes de este propósito imperial de destruir a la Revolución Cubana: la asfixia económica y la intoxicación mediática.

Con relación a la asfixia económica podemos decir que tiene sus referentes en el Memorando de Mallory, del 6 de abril de 1960, en el cual pretendían que para derrocar a la Revolución Cubana era necesario que hubiera una política de máxima presión que provocara la asfixia económica del país, que condujera entonces al descontento popular, que complicara la situación social y esto llevara al estallido con el cual la Revolución caería.

Eso en estos tiempos se ha recrudecido, como ustedes han denunciado, y se ha recrudecido mucho más cuando nos ubicaron en una lista de países que supuestamente apoyan el terrorismo, que ustedes saben que no es cierto: Cuba apoya la solidaridad.  Cuba no manda fuerzas armadas ni tropas a ningún país del mundo para agredir; lo hicimos en Angola por solicitud de los países africanos y fue para acabar con el apartheid y para lograr la independencia junto a los africanos de esos países (Aplausos prolongados).  ¡Las tropas que enviamos al mundo son tropas de médicos, maestros y cooperantes internacionalistas!  (Aplausos prolongados.)

Ustedes en estos días han podido apreciar, cuando han intercambiado con centros laborales, en ciudades y campamentos que han visitado, las dificultades que enfrentamos y el esfuerzo creativo y decidido de nuestro pueblo para superar las dificultades, y esto mantiene intacta la voluntad de continuar construyendo una sociedad socialista cada vez más justa, próspera y sostenible, empeño que recibe un extraordinario aliento con las incontables muestras de solidaridad de millones de amigos en todo el mundo, como ustedes.

En cuanto a la intoxicación mediática podemos decir que hay toda una campaña bien orquestada y articulada por parte del Gobierno de Estados Unidos con los medios internacionales, y sobre todo en las redes sociales, para desacreditar a la Revolución Cubana, para desprestigiar a la Revolución Cubana.  Por eso las redes sociales también hoy se convierten en una trinchera de combate, y un móvil para defendernos en esa trinchera se convierte también en un fusil. 

Esas redes son igualmente peligrosas, en las mismas a Cuba se le ataca y hay asesinato digital, linchamiento virtual, asesinato de reputaciones y liderazgos; hay todo un capitalismo de vigilancia. 

Hay que decir que las redes sociales se han convertido en la mayor fábrica de odio y plataforma de colonización cultural por parte de los Estados Unidos.  Está el ciberacoso, la inducción a la violencia, la exacerbación del individualismo y el narcicismo; se llena de calumnias, perjurios, difamaciones.  Hay una explotación del imaginario y de los sentimientos de las personas, y, como dice un famoso académico brasileño             –mencionado también por Frei Betto en una conferencia en enero de este año en Cuba–, todos los que son usuarios de las redes sociales se convierten a la vez en mano de obra gratuita, materia prima gratuita y finalmente mercancía, porque todos nuestros datos son vendidos como mercancía; por lo tanto, es también un sofisticado sistema de explotación.  Por eso tenemos que educar a nuestros pueblos en el uso ético de las redes sociales para defender las causas justas y también para promover el conocimiento, la solidaridad, el respeto y la cooperación. 

En esta campaña de intoxicación mediática ya hay un libreto que está escrito: se convoca a protestas, después se articula que hay represión policial, que hay presos políticos, que el gobierno no se ocupa del pueblo y que es necesario el cambio de régimen.  Son los conceptos de la Guerra No Convencional que aplica el Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba y contra otros países del área.

Ante esto, nosotros nos hemos planteado como prioridades seguir fortaleciendo nuestra unidad a partir del llamado que hizo el General de Ejército Raúl Castro Ruz en el discurso que pronunció el 1ro. de enero, en ocasión del Aniversario 65 del triunfo de la Revolución, cuando dijo que la unidad era lo más preciado que teníamos y que había que cuidarla como la niña de nuestros ojos.

¿Cómo tratamos de fortalecer la unidad?  Buscando más participación de nuestro pueblo en todos los procesos y en la toma de decisiones.  Por eso constantemente estamos alentando a la creación de espacios donde el pueblo plantee sus inquietudes, critique, proponga y a partir de ahí se tomen decisiones; espacios donde además de proponer soluciones, participe en la implementación de esas soluciones, y espacios también donde el pueblo pueda hacer control popular de todo lo que hacemos de manera conjunta y en lo que participamos, porque trabajando así enfrentamos la adversidad; trabajando así superamos los desafíos y los retos que nos imponen el bloqueo y la política de máxima presión de los Estados Unidos; y si trabajando así logramos resultados y los resultados los compartimos entre todos, estamos fortaleciendo la unidad.

Nos hemos planteado también como una prioridad perfeccionar la labor ideológica, y para nosotros el concepto del trabajo ideológico significa, sobre todo, lo que se hace bien a favor de la Revolución y a favor de nuestro pueblo.  Por eso estamos insistiendo mucho en que todas las instituciones funcionen adecuadamente, que todos los programas salgan adelante. 

Hemos planteado un sistema de trabajo en el cual los principales dirigentes de la Revolución estamos visitando todos los meses todas las provincias del país, y cada mes visitamos un municipio distinto del país.  Ahí entonces apreciamos los lugares que funcionan bien y son inspiradores, porque en esos los colectivos de trabajadores y los liderazgos, a pesar del bloqueo recrudecido, son capaces de hacer las cosas de una mejor manera, con más eficiencia, con más compromiso, y esos se convierten en inspiradores. 

Visitamos también los lugares que funcionan mal, y tratamos de establecer una matriz entre lo que funciona bien, para que sea inspirador, y lo que funciona mal, para que inspirados en esto vaya avanzando, y que lo que funciona bien vaya pasando a ser una regla y no una excepción.  En los últimos meses hemos podido apreciar también cómo tenemos una posición intermedia donde cosas que trabajaron o tuvieron un mal de­sempeño el pasado año empiezan a transitar ahora hacia el buen desempeño, aportando al pueblo y a la Revolución. 

Aquí planteamos entonces el concepto de resistencia creativa.  El tema no es solo resistir: el tema es resistir, crecer, vencer las dificultades y avanzar, y no condenar el desarrollo económico y social de nuestro país.  Como lo hicimos en la pandemia, cuando con vacunas cubanas, con la participación de todo nuestro pueblo, con nuestro sistema de Salud, pudimos enfrentar esa pandemia en un momento de bloqueo recrudecido; cuando nos negaron el derecho a tener oxígeno medicinal; cuando nos negaron el derecho a vendernos ventiladores pulmonares y a poder adquirir vacunas, y esas cosas las hizo el pueblo cubano con su talento, su voluntad, su empeño y su compromiso (Aplausos).

Estamos convencidos, y lo apreciamos todos los días en nuestros intercambios con la población, de que este país cuenta con dignidad, talento y voluntad suficientes para levantarse con sus propios esfuerzos por encima del cerco y, además, saltarlo.

Una tercera prioridad es la implementación de un grupo de medidas económicas que nos lleven paulatinamente, en medio de esta situación compleja, a una estabilización macroeconómica y también a todo un grupo de acciones que permitan potenciar la economía nacional, las producciones nacionales, la mejor relación entre el sector estatal y el sector no estatal de la economía en función del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030, y aquí todo dependerá de nuestra capacidad de ejecutar e implementar adecuadamente las medidas ya anunciadas y otras que también se irán aplicando en estos tiempos, que para nada forman parte de un paquete neoliberal, como ha tratado de manipular el imperialismo yanqui.

La primera medida que se tomó fue subir los ingresos en el sector de la Salud y la Educación.  Ningún programa neoliberal inicia ni, incluso, lo hace subiendo los ingresos en sectores muy comprometidos con la sociedad y que son tan importantes para la vida y para la educación de nuestro pueblo. 

En todas las medidas que se están aplicando siempre se busca como criterio que se aplican cuando están creadas las condiciones y cuando están las medidas de compensación para evitar que estas afecten a los sectores que puedan estar en una situación de mayor vulnerabilidad.  Ese enfoque no es capitalista, ese enfoque no es neoliberal: ese enfoque es un enfoque de justicia social que solo se puede lograr con la construcción socialista (Aplausos).

La cuarta prioridad es la convocatoria dentro de nuestra sociedad, con nuestro pueblo, a un proceso de reflexión, de debate y de análisis para distinguir desviaciones y tendencias negativas, que en estos tiempos de crisis económica han proliferado en nuestra sociedad, para también contrarrestarlas, eliminarlas y superarlas.  Todas estas son tareas, prioridades de primer orden que llevan la observancia crítica y el combate firme de todos los revolucionarios cubanos, de todo nuestro pueblo, y las hemos apoyado con procesos de discusión popular.

Estamos desarrollando tres procesos que comenzaron con la militancia del Partido, pero que ahora están en todos los colectivos obreros y van a llegar hasta nivel de comunidad, donde estamos reflexionando sobre el discurso del General de Ejército en el Aniversario 65 del triunfo de la Revolución; sobre las medidas económicas anunciadas por el Primer Ministro en la última sesión de la Asamblea Nacional el pasado diciembre de 2023, y también sobre un material que elaboró el Comité Central del Partido con relación a las tendencias negativas.

Queridas hermanas y hermanos de la solidaridad:

Cuba ha resistido más de 60 años de un bloqueo genocida, simultaneado con ataques terroristas e innumerables acciones para destruir la Revolución.

Hoy vivimos uno de los momentos más difíciles ante el reforzamiento de la persecución económica, comercial y financiera, pero la unidad de nuestro pueblo nos mantiene firmes en la defensa de nuestras conquistas sociales.  ¡Ese es el legado de Fidel y de Raúl y es nuestro compromiso con el presente y con el futuro!

Nuestra lucha continuará día a día, semana a semana, mes a mes, año tras año, hasta que el Gobierno de Estados Unidos levante esa política cruel, inmoral e injustificable. 

Nuestro pueblo merece vivir en paz y en igualdad de condiciones, demostrar realmente lo que somos capaces de avanzar y construir en socialismo cubano (Aplausos y exclamaciones de: «¡Viva Cuba!»).

Por eso enfrentamos cada día con ímpetu de lucha y de trabajo y con la experiencia ganada en más de 150 años de lucha, junto a la ejemplar Generación Histórica que encabeza el líder actual de la Revolución Cubana, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, quien al conmemorarse el Aniversario 65 del triunfo de 1959 ha exaltado, por encima de tantas virtudes del bravo pueblo cubano, la sagrada unidad que está en la base de cada triunfo sobre el imperio vecino que nos desprecia.

Raúl en ese propio discurso nos transmitía una síntesis de los aprendizajes que él recibió compartiendo los años de lucha revolucionaria con su hermano Fidel, y de esa manera nos expresó que era muy importante y decisiva en los momentos actuales –y así lo estamos defendiendo– la unidad; no perder la serenidad y la confianza en el triunfo por insalvables que parezcan los obstáculos, poderosos los enemigos o grandes los peligros, y aprender y sacar fuerzas de cada revés hasta transformarlo en victoria. 

De Martí, de Fidel, de Raúl y del Che aprendimos el valor de la solidaridad; aprendimos a entregar solidaridad y a agradecer la que ustedes nos entregan.

Desde aquí nos pronunciamos por un No a la guerra, a la hegemonía, a la injerencia, a las medidas coercitivas, a las agresiones, al levantamiento de muros y a los bloqueos.

¡Viva la amistad, la paz, la solidaridad y la unidad entre nuestros pueblos y todos los trabajadores del mundo! (Exclamaciones de: «¡Viva!»)

¡En la lucha por la paz, la solidaridad y la cooperación pueden contar siempre con la modesta, pero decidida contribución de Cuba! (Aplausos.)

¡Hasta la Victoria Siempre!  (Exclamaciones de: «¡Siempre!»)

(Ovación.)

 

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