
Pedro recorre a diario cerca de 60 km para llegar a su trabajo, es un hombre con responsabilidades dentro y fuera del hogar, y ha encontrado en el cigarro una constante vía de relajación.
Sicológica y fisiológicamente ya depende de la nicotina, y el síndrome de abstinencia le suele aparecer, aproximadamente, a los 20 minutos de haber consumido el último cigarrillo. A Pedro, en su adicción, no le basta con menoscabar a diario su salud y la de aquellos fumadores pasivos que lo acompañan, también arroja con desdén, por la ventanilla del auto, la colilla encendida.
Y es que, al margen de que las condiciones físicas sean más o menos favorables para que ocurra un incendio, en la gran mayoría de los casos no son causas naturales las que provocan el fuego, sino la acción humana, ya sea o no de manera intencionada.
Afortunadamente en nuestro país se organiza por etapas el tema de enfrentamiento y prevención de incendios en pos de la protección de los recursos forestales, viviendas, entidades estatales y objetivos económicos.
Los incendios no forestales que ocurren en la vegetación de maleza y marabú, en las orillas de las carreteras y las zonas pecuarias, de cultivo o de pastos son intervenidos por el Cuerpo de Bomberos. Mientras que el Cuerpo de Guardabosques asume como prioridad la extinción de aquellos siniestros no controlados que entran a los bosques destinados para madera y la protección del aire y la biodiversidad.
Para ambas entidades del Ministerio del Interior, la preparación es constante. De octubre al 31 de diciembre alistan las brigadas profesionales, capacitan a los guardabosques de área y realizan un trabajo didáctico de divulgación en la comunidad en pos de llegar preparados emocional y materialmente a la etapa crítica de incendios, de enero al 31 de mayo.
Cada semana el Cuerpo de Guardabosques en la provincia realiza un diagnóstico a través de herramientas de monitoreo de la temperatura, el pronóstico de lluvias, la humedad relativa, la dirección y velocidad del viento, parámetros que inciden directamente en la ocurrencia de incendios.
En el 2017 ocurrieron en territorio villaclareño 14 incendios forestales, que afectaron 95.6 hectáreas, con la pérdida total de 7600.94 pesos. Mas la mayor pérdida, la incalculable, es la medioambiental, el deterioro de la flora y la fauna, y las altas emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.
Aunque el comportamiento de las variables climáticas ha sido benévolo, este año aumentó el material combustible con la devastación de la flora tras el paso del huracán Irma, y se prevé en la provincia una media de14 siniestros y 400 focos de incendio. De ellos, cerca de 200 en Santa Clara, que despunta como un área crítica.
Dentro de la cabecera provincial la zona del vertedero resulta riesgosa a un mal manejo del fuego, así como el Arco Iris y las cercanías de Los Caneyes por la gran cantidad de población circulante.También preocupa la premontaña en Manicaragua, y por el gran volumen forestal Corralillo, Santo Domingo y Placetas.
Según el máster en Ciencias Orlando Pérez Rodríguez, especialista de manejo del fuego de la jefatura provincial del Cuerpo de Guardabosques, dentro de las causas de incendios forestales están las negligencias de campesinos que realizan quemas no autorizadas para calcinar los restos de cosecha sin la autorización ni el cumplimiento de las medidas estipuladas.
Si bien se da el permiso de uso del fuego, tanto a particulares como a estatales, en la temporada crítica de ocurrencia de incendios, cuando más calor hay y las condiciones climáticas son de riesgo, se limita ese consentimiento y se deben tomar medidas extremas que van más allá de establecer una línea de control y contar con una reserva hídrica.
También provoca igniciones la acción indebida de los transeúntes en el área de bosques y de los cazadores o colmeneros, que dejan fogatas encendidas o no se aseguran de apagar la colilla que desechan. De igual forma, propicia el fuego el tránsito de vehículos sin matachispas o con este en mal estado.
Para regular estas conductas inadecuadas y proteger el patrimonio forestal, se multa con una cuota de 50 pesos a quien acceda al bosque sin autorización violando la señal de prohibición. Hacer uso del fuego sin el permiso establecido impone un correctivo de 200 pesos, mientras que quienes violan las medidas de protección contra incendios indicadas por el Cuerpo de Guardabosques pueden llegar a abonar hasta 500 pesos.
De momento, abril y mayo se presagian como meses de alta peligrosidad por la disminución de la humedad relativa y la manifestación esporádica de lluvias. Según el jefe de operaciones del Cuerpo de Bomberos en Villa Clara, mayor Ernesto Lima Guevara, este año ya se han registrado más de una docena de focos de incendios en áreas yermas por arrojar fósforos y cigarros encendidos, sobre todo, en los municipios Santa Clara, Santo Domingo y Ranchuelo.
Se impone entonces tomar conciencia de la responsabilidad de nuestras acciones y tener una precaución extra en viviendas de tipología tres, de madera, guano u otros materiales extremadamente inflamables. Se ha de trabajar en la incombustibilidad del área perimetral, y desorillar los alrededores de los hogares, instituciones estatales y objetivos económicos para establecer barreras cortafuegos.
A su vez, almacenar suficiente agua más allá de la de consumo e higienización, capacitar las brigadas contra incendios en cada centro de trabajo y el chequear la tenencia y calidad de los medios de protección estipulados.
Hoy la negligencia se hace casi corpórea y el nombre de Pedro se me desdibuja en múltiples siluetas, tanto masculinas como femeninas. Sin darnos cuenta, en algún momento muchos de nosotros hemos sido, por una u otra razón, anónimos responsables de un incendio, piromaníacos insensatos que en esta etapa, más que nunca, debemos poner voluntad para quemar la imprudencia.