Los hermanos Rocha

Dos vegueros remedianos, junto a otros, prestigian los resultados productivos del territorio tabacalero de Camajuaní,  municipio que comienza a retomar su tradición en el fomento de plantaciones agrícolas. 

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José Manuel y Ernesto, los hermanos Rocha, tabacaleros destacados de Villa Clara.
Los hermanos Rocha, José Manuel y Ernesto, de izquierda a derecha, símbolos de constancia agrícola en el cultivo tabacalero. (Foto Luis Machado Ordetx)
Luis Machado Ordetx
Luis Machado Ordetx
@MOrdetx
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18 Agosto 2026

Allá, en lo que antes fue el banco de semillas de caña del antiguo ingenio San José, devenido después en Hermanos Ameijeiras, en los límites de Placetas y Remedios, radican los predios tabacaleros de los hermanos Rocha, curtidos hombres que, como otros, convirtieron esos sitios en asientos del desempeño agropecuario.

El crecimiento de áreas de plantación va de una campaña a otra y, aunque ya no son improvisados en períodos de siembra y recolección de las hojas, convirtieron el cultivo tapado —simultáneo a áreas de sol— en el camino más promisorio para una comunidad agrícola que, como en familia, asume el constante ascenso, por igual, de usufructuarios y campesinos que se tienden entre sí las manos con más, o menos, empuje productivo.   

Marcelo Herrera Pineda, especialista en Sanidad Vegetal de la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco La Estrella, en Villa Clara, presentó a los hermanos Rocha y, como otros agrícolas, los catalogó de ejemplos en la aplicación de la ciencia y la técnica en el cultivo de la solanácea, así como en el apego a las labores de atención a los sembrados y los aumentos en los rendimientos agrícolas, o la curación de la rama.

Preparación de los suelos para la siembra del tabaco.
La preparación de suelos constituye una labor permanente hasta que llegue el período de siembra de la solanácea. (Foto Luis Machado Ordetx)

Ernesto Rocha González es el mayor de los hermanos. Antes de incorporarse al cultivo de tabaco fue tractorista, operador de combinadas y camionero de tiro de caña en la Cooperativa de Producción Agropecuaria Águedo Morales, en las cercanías del ingenio azucarero.

Desde hace siete años, junto a su hermano menor, José Manuel, apodado Pata de cloche, asumió el fomento de una vega a sol, y en el empeño veguero recibieron la ayuda y asesoramiento de Noel Rolando Benítez Fernández, experimentado tabacalero de la finca La Vallita, en la zona del Consejo Popular Tahón-Francisco Pérez.

De ahí surgió en embrión de todo lo que vino después. Mucho trabajo y constancia, con aprendizaje diario, en las actividades agrícolas, selección de simientes de alto porte, rendimiento y resistente a plagas y enfermedades.

En la pasada campaña Ernesto obtuvo, tanto al sol como tapado, más de una tonelada por hectárea y montos superiores a las 10 t de acopios totales. En la próxima contienda, de las 24 ha de patrimonio agrícola, destinada 12 a la siembra de tabaco, repartidas por igual en cultivos al sol y con cobertores. De las simientes, en la primera tecnología dispondrá de posturas Corojo 2024, prueba que hará, según recomendaciones de especialistas, en una 3 ha, y en el tapado incluirá simientes Corojo 2020, ambas de nobleza en el laboreo agrícola y los rendimientos por superficie.  

Por su parte, José Manuel (Pata de cloche), —así llaman desde pequeño al productor—, más parco al hablar hasta que la «lengua se le suelta» y ya en conversación su diálogo tiende a la fluidez, contó que en la campaña tiene el compromiso de sembrar 50 hectáreas, volumen que supera en unas 20 ha lo cultivado en la pasada cosecha.

En esa fecha, por igual asumió 15 ha en tecnología a sol, idónea para la cigarrería, y una cifra igual en el tapado, con magníficos registros de calidad de la hoja para el torcido de exportación.

Casas de beneficio del tabaco.
A lo lejos casas de beneficio de la hoja, y más allá se divisa la torre de lo que fue en un tiempo el ingenio azucarero. (Foto Luis Machado Ordetx)

Ya, junto al desempeño de su hermano Ernesto y las fuerzas agrícolas que lo acompañan (unos 70 trabajadores), preparó el suelo y adecuó las casas de curación para plantar 30 ha de tapado y otras 20 al sol, hecho que considera en progresión, según sus potencialidades, rendimientos y volúmenes totales en cosecha.

Como buenos hermanos, dijo José Manuel, se protegen, brindan y se intercambian los recursos humanos y mecánicos según las necesidades de uno y otro en sus vegueríos, hecho que, valida resultados productivos en la calidad de la rama beneficiada, aseguran los campesinos integrados a la Unidad Empresarial de Base Camajuaní, perteneciente a la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco en la provincia.

Las siembras de cultivos varios y la crianza de animales tampoco se descuida en las fincas de los hermanos Rocha: «De ahí dependen aportes de alimentos a las comunidades cercanas, donaciones a instalaciones de Salud, así como el sostenimiento a la fuerza de trabajo que se contrata para el tabaco», apuntó Ernesto.

Sin cambiar la tónica principal de la conversación José Manuel remarcó un principio inherente a la plantación principal: «El secreto del tabaco es vivir dentro del tabaco, sin día feriado y siempre alerta en las siembras y fomento de las vegas. En otros cultivos y hasta en crías de animales, por momentos, de acuerdo a las atenciones culturales o tamaños del rebaño, uno puedo coger un respiro, pero en el tabaco no: todo es de campana a campana hasta que culmina el ciclo con la venta de la rama seca», remarcó José Manuel.

Por lo pronto, subrayó Ernesto, ya las tierras están listas, se dispone de fuentes de abasto de agua con sistema adecuados para el riego, así como de los lugares de dónde extraerán las simientes que llevarán a los campos, y lo otro, no descansar en los meses que restan para conseguir resultados superiores que dejan beneficios económicos a la familia y también a la fuerza incorporada a las labores agrícolas», destacó, por último.

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