Las restricciones con el combustible ante al recrudecimiento de las medidas de bloqueo que mantienen los EE. UU. contra Cuba, ponen en jaque la recogida de la basura en la ciudad de Santa Clara.
Ante este escenario, y en momentos en que Servicios Comunales pasó a ser una empresa subordinada al gobierno local, con mayores facultades para desarrollar sus funciones, autoridades de la Asamblea Municipal del Poder Popular gestionan un nuevo sistema para el acopio de los desechos sólidos, pues para cumplir con esta tarea en tiempos normales, resultan necesarios unos 2000 litros de diésel diarios, a fin de intervenir las 18 zonas de Servicios Comunales, y garantizar unos 70 viajes al Vertedero Municipal.
En medio de este contexto, hay quienes recurren a la quema de supiaderos en áreas de edificios multifamiliares y los llamados Doce Plantas, para aplacar la escalada de basura; en tanto, otros prenden fuego a los contenedores plásticos situados en distintos espacios de la ciudad, con la consiguiente inhabilitación de los depósitos, en los cuales el gobierno local invirtió dinero para que la ciudad luzca más limpia y ordenada.
A ello se suma la humareda o smog provocado por las quemas no autorizadas que invaden la urbe y conspiran contra la salud de las personas que padecen asma o cuadros alérgicos, además de causar irritación en las vías respiratorias.
Ante la dilatación de la recogida de la basura, otros optan por arrojarla a los ríos Bélico y Cubanicay, cuyas aguas se han convertido en vertederos, y en los meses de lluvia su acumulación obstruye la corriente y provoca inundaciones en viviendas situadas en zonas bajas.
A estas indisciplinas se añade la presencia de los llamados «buzos», quienes rompen las jabas dispuestas en las aceras cargadas de desperdicios, para extraer artículos factibles de reciclar y comercializar como materia prima a la industria del reciclaje.
Los basureros son caldo de cultivo para la proliferación de insectos y roedores dañinos para la salud humana, entre ellos el mosquito Aedes aegypti, agente trasmisor del dengue y otras enfermedades.
Ante este contexto, las decisiones no se han hecho esperar, y a partir del lunes 9 de marzo, entrará en vigor un nuevo modelo de gestión para la recogida de la basura en la capital provincial.
De acuerdo con información ofrecida recientemente en comparecencia radial por autoridades del Gobierno en Santa Clara, se reorganiza el sistema de acopio de los desechos sólidos con la contratación del servicio a titulares de carretones y triciclos eléctricos, a fin de estabilizar la actividad.
Para esta indispensable misión, la Empresa de Servicios Comunales de Santa Clara adquirió diez nuevos triciclos eléctricos que se unieron a otros cinco ya existentes, a los que se sumaron otros diez del sector privado y unos 20 carretones particulares, cifra que pudiera incrementarse en los próximos días.
El nuevo sistema prevé la recogida diaria de la basura en el consejo popular Centro después de las cinco de la tarde. La actividad comenzará por las calles La Cruz, Unión, Maceo, Cuba, Colón, Villuendas y Alemán, hasta llegar a la Carretera Central.
En tanto, los desechos procedentes de quienes viven en las entre calles, deberán trasladarse a las vías antes citadas para su acopio, y de esta forma, ahorrar combustible y trabajo, y mantener limpio el centro citadino.
Sobre el resto de los consejos populares, la recogida se realizará una vez por semana, según decida la comunidad, con el apoyo de carretones y otros medios.
Las autoridades del Gobierno en Santa Clara enfatizaron que los sectores estatal y privado deberán contratar a un tercero para recoger los desechos que generen, con tarifas aprobadas por el Ministerio de Finanzas y Precios. Asimismo, quienes incumplan lo establecido serán notificados con el retiro de la patente por un año.
En los empeños por mantener limpia Santa Clara resulta indispensable la participación de la Empresa de Recuperación de Materias Primas con el proyecto Reciclo mi Barrio, para extender la iniciativa a todos los asentamientos, y evitar que parte de los desechos factibles de reutilizar vayan a parar al Vertedero Municipal.
La idea radica en gestionar la recogida de la basura de una manera diferente, con la participación de los sectores estatal y no estatal, y el apoyo de representantes de los consejos populares, para lograr su sostenibilidad, y dedicar el poco combustible disponible a una higienización más profunda los fines de semana, con la presencia de las empresas que apadrinan los consejos populares, para, entre todos, apostar por una ciudad más limpia.