Acoplados al surco: la virtud

A pesar de las adversidades económicas impuestas al país desde el exterior las manos campesinas afirman las banderas de la dignidad productiva. 

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Producción de plátano.
La producción agropecuaria, principalmente de cultivos varios, constituye una fortaleza de los campesinos cubanos para alcanzar el autoabastecimiento municipal que reclama el país. (Foto: Luis Machado Ordetx)
Luis Machado Ordetx
Luis Machado Ordetx
@MOrdetx
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17 Mayo 2026

Conoce el campesino, ese que está pegado al surco y los pastizales antes del amanecer, que desde sus fincas, a pesar de las limitaciones de insumos de todo tipo, se encara la más fiel de las batallas: producir alimentos, sustituir importaciones, garantizar la reproducción de las semillas, aplicar ciencia y técnica y proseguir con la noble historia que, de generación en generación, trazaron los ancestros.

Al campo no todos le entran con el pecho al descubierto. Es la rudeza que entraña el más nimio de los trabajos. Así por años disfruto del encuentro con hombres y mujeres que, a veces acompañados de los retoños de la familia, ordenan las faenas agropecuarias como un cronograma, según las urgencias del momento.

En el entorno más cercano, el villaclareño, sé que desde las fincas  parte —aunque los precios registren las cifras más o menos insospechadas— el grueso esencial del alimento que llevamos al hogar. No importa que desde el exterior, con mayor agresividad, constriñan las importaciones del país. Siempre, en unos sitios más que en otros, aparecen soluciones y alternativas como las que tienen hoy a los vegueros entre los puntales de la economía nacional.

Con empleo de la agroecología o bueyes que afirman más al hombre de campo para defender su pedazo de tierra —aun cuando detractores la llamen economía de subsistencia—, se impulsan los sistemas productivos locales y el anhelo de soberanía alimentaria. Este 17 de mayo, el Día del Campesino Cubano, en los aniversarios 67 de la firma de la Ley de Reforma Agraria y 65  de fundación de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), decimos que la ciudad, sin el auxilio desmedido y comprometido del guajiro en su finca, sería un hecho con nulidades de todo tipo.

Datos recientes de la esfera Agroalimentaria aseguran que en la provincia, de 11 indicadores productivos, durante el pasado año solo existieron incumplimientos en los acopios de miel de abeja, leche y carne vacuna. 

Campesino arando con bueyes.
Afincado al surco, desde que amanece, está el campesino cubano en su finca dispuesto a producir riquezas. (Foto Luis Machado Ordetx)

En cultivos varios, al cierre de marzo, comercializaron 33 397 toneladas, cifra que decreció un 13 % en relación con similar período anterior. Las viandas, típico alimento de nuestra idiosincrasia, tienen la voz cantante en los crecimientos. En tanto las hortalizas y frutales, aunque hay aumentos  en las producciones, están rezagados respecto a los volúmenes cosechados en el período.

Las ventas de granos, con un 5 % por encima del volumen comprometido, también rebasan los pronósticos. No obstante, solo el arroz, con unas 381 toneladas logra incrementos significativos.

En desventajas están la miel de abeja, que solo satisfizo su plan al 74 %, así como la leche contratada y comercializaciones de carne vacuna y de ganado menor. El cerdo, aunque tiene crecimientos, todavía constituye una disciplina pendiente en sus crianzas y mejoramiento genético, dadas las carencias de piensos y de insumos veterinarios.

Por resultados económicos 249 cooperativas de Producción Agropecuaria y de Créditos y Servicios  obtienen ganancias, y otras 28 transitan con pérdidas, principalmente las radicadas en Camajuaní, Ranchuelo, Placetas, Manicaragua, Encrucijada y Sagua la Grande.

Sin embargo, recogen los informes, urge la necesidad de disminuir suelos ociosos o deficientemente explotados, cifra que en la provincia ronda las 8500 hectáreas. Representa, según el tipo de propiedad o en usufructo, un 16 % de la tierra total en manos del sector. También datos indican que solo el 55,8 % de la superficie en tenencia se dedica al cultivo principal. 

A pesar de las adversidades de recursos materiales para emprender las misiones agropecuarias desde las fincas y el surco, ya unos 5450 campesinos y sus familiares hicieron dejación de la cuota normada de arroz, frijol, café y leche. Al proceso se sumarán otros productores del más codiciado cereal que consumimos los cubanos, el arroz, ubicados en zonas de la costa norte, Santo Domingo y Camajuaní.

De por sí, el hecho habla de la vergüenza y compromiso de los campesinos, porque tal como dijo Martí en La América, de Nueva York, 1884: «Una semilla que se siembra no es solo la semilla de una planta sino la semilla de la dignidad» esparcida por nuestros suelos.

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