Alternativas en tiempos diferentes

En medio de un nuevo escenario complejo, Cuba no se rinde, al contar con el talento de su pueblo, para enfrentar las nuevas adversidades y salir adelante.

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Vanguardia - Villa Clara - Cuba
(Ilustración: Mártirena)
Idalia Vázquez Zerquera
Idalia Vázquez Zerquera
@IdaliaVzquez
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01 Abril 2026

Si en 1991 la caída del campo socialista conllevó la búsqueda de nuevos mercados y ajustar la economía cubana al nuevo escenario, con la puesta en marcha de alternativas para paliar el difícil contexto, en momentos en que el gobierno de los EE. UU. recrudece las medidas de bloqueo contra Cuba, las iniciativas para superar los obstáculos del camino no se han hecho esperar.

En tiempos en que afloran las estrategias para resistir el impacto de la crisis impuesta por el imperio y avanzar hacia una economía sostenible, vale la pena reflexionar sobre aquellas acciones emprendidas años atrás ante otro escenario adverso, cuando en el año 2005 el Comandante en Jefe Fidel Castro anunció la puesta en marcha de la Revolución Energética para perfeccionar el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

De esta forma, irrumpieron en el país los grupos electrógenos de generación distribuida y de emergencia, para mantener en funcionamiento sectores vitales, y se procedió a la sustitución de componentes de centrales termoeléctricas para disminuir fallas y ponerlas a máxima capacidad.

Quienes pintan canas recordarán la entrada en funcionamiento del tren de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas para facilitar el traslado de estudiantes, profesores y personal de apoyo, así como de los ómnibus de dos pisos, entre otras iniciativas que fueron bienvenidas por la población.

También, bicicletas de procedencia China y otras fabricadas con componentes cubanos, fueron comercializadas a trabajadores con el propósito de garantizar su puntualidad y movilidad hacia fábricas, escuelas y centros laborales.

En el período especial se promovió el ahorro de electricidad con el cambio de equipos electrodomésticos y bombillas, altos consumidores, por otros más eficaces que incidieron de manera positiva en la elevación de la calidad de vida del pueblo, como paso de avance hacia la transición energética con beneficios para todos los sectores de la sociedad.

En aquellos tiempos ya se pensaba en impulsar el uso de las fuentes renovables de energía con el aprovechamiento de la luz solar para transformar el Sistema Eléctrico Nacional, y comenzó la instalación de sistemas fotovoltaicos en viviendas aisladas donde resultaba imposible llevar la electricidad por las vías tradicionales, al encontrarse en zonas intrincadas y de difícil acceso. Asimismo, se incentivó el uso del biogás para la cocción de alimentos y el alumbrado, además de rescatarse el empleo de los molinos de viento en zonas rurales.

En cada momento estuvieron presentes las reflexiones de Fidel. Actualmente, en condiciones adversas, el emplazamiento de parques fotovoltaicos en todo el país avanza sin contratiempos, para disminuir la dependencia del combustible fósil.

En tiempos diferentes, en medio de otro escenario complejo, Cuba no se rinde, al contar con el talento de cientos de profesionales universitarios y de distintos sectores de la economía y los servicios, de conjunto con los nuevos actores de la economía, para enfrentar las nuevas adversidades con el apoyo mancomunado del pueblo, donde la valoración de lo realizado años atrás con la guía de Fidel tiene utilidad en el presente.

Los años del período especial pusieron a prueba la fortaleza de nuestro sistema social para continuar su desarrollo, así como a la innovación y resistencia creativa por las que actualmente se aboga para salir adelante y desarrollarnos por nosotros mismos.

En Villa Clara suman seis los parques fotovoltaicos ejecutados que aportan energía al SEN, y aunque las circunstancias actuales pretenden asfixiarnos, la puesta en marcha de programas y proyectos es una muestra de que sí se puede.

La instalación de módulos fotovoltaicos en entidades estatales, privadas y del sector residencial, apoyan la sostenibilidad de la economía y de servicios vitales dirigidos al pueblo.

Cuba no está sola. Muestra de ello lo constituyen las innumerables donaciones que llegan a la isla, a cargo de organizaciones y países amigos que apoyan la Revolución, y rechazan la política injerencista del vecino del norte. Fidel fue capaz de avizorar el desarrollo de acontecimientos políticos, sociales y económicos, sin dar cabida al pesimismo aun en las circunstancias más difíciles. Ello demuestra, una vez más, que saldremos adelante.

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